sábado, 26 de octubre de 2013

Romance de Ayala


(foto del autor)

Cerrojos de hambre y espinas,
tristeza de Carmelitas,
allá en tu Ayala amanecen,
mientras mi alcoba se crece
helándome el corazón.

¡Qué lejos te llevaría!
¡Si pudiera, vida mía!

Pasión y emoción cedieron
ante el yerro de razón
y mudaron en estatua
los gestos del corazón.

¡Oh Carmelitas descalzas
devolvedme el mío amor!
Sola y muda ya me deja
Solo y mudo ya marchó.


¡Déle Dios buen galardón!

sábado, 19 de octubre de 2013

Lanzarote. Naturaleza viva. Begoña Hernández.


ÓLEO. "CRÁTERES" 100 x 46 cms


No hay nada más dinámico que el éxtasis pleno de naturaleza . El arte de Begoña, mujer, pintora y poeta, es un arte de armonías, más que de contrastes.

En lo natural, con lo natural, con la naturaleza, Begoña es natural en su obra. Soledad y tiempo, sin artificios. Claridad. Equilibrio sensual entre dinamismo y quietudes en sus colores, olores y sabores lanzaroteños. Recomiendo vivamente la exposición actual con sus últimos trabajos.

                                                               Manuel María Torres Rojas. Otoño 2013.



Begoña Hernández




sábado, 12 de octubre de 2013

Cuestión de tamaño




Sin remedio, que no lo tengo.

Me pregunta una lectora:
-¿Por qué no escribes de una vez por todas un libro gordo?
Como tampoco tengo propósito de la enmienda, voy a explicarme ahora.

Mi escritura está en la órbita de la “cortedad en el decir” y obedece a la estética de lo menos. Procuro escribir “a la pata la llana”.

Estas obritas mías evitan ocupar muchas horas de mis lectores, que a buen seguro las necesitan para otros menesteres más gratificadores.

Además, cierto pudor me impide publicar nada más extenso de lo que yo mismo acostumbro a leer. Mis ojos son un poquitín présbitas y mi ánimo de lector también está cansado. Y cada edad tiene su literatura apropiada.

A mis años cuesta menos leer poesía que prosa. Las novelas que merecen la pena, leídas fueron por mí cuando podía hacerlo a la luz de una vela. O con una linterna debajo de las sábanas, para eludir así la vigilancia materna en lo que al cumplimiento de los horarios escolares y familiares se refiere. Al día de la fecha no pienso despestañarme por leer grandes éxitos de ventas, a menudo mal traducidos del idioma sueco o del malgache, por poner un ejemplo. No estoy dispuesto a dejarme enredar por los cantos de sirena de grandes campañas publicitarias y mediáticas. No.

Así lo veo yo: si te gusta escribir y ya eres mayorcito, hazlo breve y lee poco. Si prefieres la ficción, toma algo de tu memoria, aunque no tenga trama ni desenlace. La memoria conserva lo que debe ser archivado y sabe más de ti que tú mismo. Tu caletre no podrá inventar nada mejor que lo realmente vivido por tu cuerpo serrano. Lo complicado, a menudo, es conciliar las ganas de vivir con los deseos de escribir.


Hace unos años me dio por editar algunas de mis cosas, en pequeñas tiradas de autor y no venales. Bien idos sean aquellos tiempos.

Por último, si lo que cuenta es el tamaño, junten mis improbables lectoras una docena de estos relatos, publicados o no, y tendrán un instrumento de buen porte

sábado, 5 de octubre de 2013

Carta de un amigo a una amiga de mi amiga


(el autor de este enredo, enredando en Atenas entre monedas y sellos)

Llega a mis manos la carta que un amigo de mi amiga envía a una amiga suya, correo que, con permiso de todos los presuntos implicados, transcribo tal cual, sobre todo porque está redactada por mí:


““Entre amigos no hay ofensas que agravien largo tiempo. No pasa nada, salvo las huellas de arañazos que, irremediablemente, quedan un tiempo sobre la piel del corazoncito de cada uno.

En los últimos años, he escuchado, en varias ocasiones, la teoría de la superior velocidad de sus circuitos cerebrales y conexiones neuronales en boca de mujeres fuertes y presuntamente independientes y autosuficientes. Sin ir más lejos, una de mis hermanas la esgrimió, hace pocos días, ante su maridito lindo. Del otro lado del género humano, mi mismísimo padre, persona de trato difícil y en ocasiones desagradable, solía decir: "Cuando fulanito va, yo he ido y he vuelto tres veces".

En lo que a mí concierne, en esta etapa de mi vida, prefiero vivir la vida en "tempo moderato" que, como bien sabes, es un movimiento intermedio entre el "andante" y el "allegro". Hace unos meses, una mujer con la que tonteaba un poco me dijo:

- Es que yo trabajo en tres pistas a la vez...

Mi respuesta, formulada con respeto y afecto, fue como sigue:

-Por eso será que estás siempre dispersa y difusa...Trabajar simultáneamente en tres pistas es bueno para el circo, pero no deseable para vivir en paz consigo mismo.””


Por mi parte, desconociendo qué cosas acaecieron entre esa pareja de cuerpos y almas, uno mujer y otro hombre, no me queda más remedio que sacar a relucir las viejas dudas que abrigo sobre la posibilidad real de que una persona hombre y otra persona mujer quienes, tiempo atrás, compartieron sexo, puedan transformar su relación de escalofríos y relámpagos en otra de simple amistad.

Y no se diga si uno de ellos mantiene encendido el rescoldo de su amor hacia él o hacia ella ¡Sería preciso tener en las venas sangre de horchata!