domingo, 16 de agosto de 2015

En la trampa


(Herta Müller premio Nobel de Literatura 2009)

"... en el fondo nosotros vivimos en el detalle, no somos capaces de vivir en el panorama."

En la trampa. Herta Müller. Traducción de Isabel Adánez. Siruela. Madrid. 2015. 

domingo, 9 de agosto de 2015

Futuros relatos


(el autor de mis futuros relatos)


En mi cabeza bullen los títulos de algunos de mis posibles futuros relatos:

─ "Intento recordar cómo me sentía entonces"

─ "Me hiciste daño"

─ "Ella se ha marchado"

─ "Aprobado general"

─ "Sólo compartíamos penurias"

─ "Custodia total"

─ "Amor preciso"

─ "Una relación de veinte años"

─ "Ella se dejó los guantes en mi casa"

─ "Básicamente, estoy muerte"

─ "Te volveré a ver la cara"

─ "He dejado de hacer planes"


domingo, 26 de julio de 2015

Relatos desiguales

XENÓFOBOS                                                 


(el autor en verano)

Pagué mi copa de Albariño y salí por patas.

La gota que colmó el vaso de mi paciencia la puso el más gordo de los xenófobos que se acodan en la barra de Sanxenxo y pagan con billetes de 500€ conseguidos practicando el noble oficio de poner ladrillos, corromper a los corruptos, y timar e hipotecar a un par de generaciones de paisanos y naturalizados.

El cochino que me hartó no quería oír hablar de soluciones y programas de formación para los que han tenido que dejar todo en sus países de nacimiento y se han venido aquí para cuidar de nuestros padres, de nuestros nietos, de nuestras alcachofas y recoger nuestra mierda urbana. Dijo:

- Yo no quiero soluciones, ni ayudas. Simplemente quiero que se vayan todos.

Salgo del antro racista y se lo cuento a la dueña de la papelería, a quien llamo Carlina, por la cosa de la marca de su franquicia. Me dice:

- Usted no sabe lo que tengo que aguantar en mi tienda. Tengo una hija adoptiva que es nicaragüense y tiene su colorcito….

DÉJAME QUE TE CUENTE LIMEÑA                 

(el autor en invierno)

Asisto en el Círculo de Bellas Artes a la presentación de un libro de Julio Feo cuyo título está inspirado en esa canción, al igual que otro de Jorge Bucay.

Vive retirado en Brunete y amablemente me invita a visitarle allá. No tengo más remedio que confesarle que no he vuelto por aquellos lares desde la batalla de igual nombre. Y que no tengo coche.

Hace años encontré varias bombas de mano de tipo piña en la finca que mi señor padre tenía en Brunete. De eso me acuerdo y también de las perdices estofadas de Casa Campa, mucho mejor que las de Jockey, que en paz descanse.

El libro de Julio promete mucho. En cuanto termine con Schopenhauer, me pongo con el. O no.

PESADILLAS MELATONIANAS                         

(el autor en Holanda)

Piso antiguo en la calle K.

Mi padre anuncia que se casa con una señora de Marbella, de muy buena pinta. Me gusta su prometida, incluso físicamente.

Mi tío y padrino me nombra académico de su Círculo de Historiadores. Acepto y me propongo precisar en mi discurso de ingreso que no soy historiador, salvo de mí mismo.

Le digo a mi yaya que estoy muy solo. Mi hermana Emilia, soltera aún, es la introductora en España del sistema pilates.

Mi hermana Nita tiene un pie fastidiado.

Tolcheff quiere que ambos dos compremos una finca a medias.

Yo quiero un perro.

En la copa de vino español celebratoria del compromiso paterno-marbellí pregunto a mi progenitor si harán capitulaciones matrimoniales.

Compruebo con asombro que tengo varias docenas de pares de gemelos para los puños dobles de mis camisas de popelín. Están hechas a medida en Burgos, en la calle Cedaceros, acreditado establecimiento que fuera propiedad de los Álvarez de Aranjuez, hoy pasto del cambio a la manufactura fabril de camisas con puños de botoncicos.

Doy una conferencia en no sé dónde y asisto yo solito.

El Lobito de Caracas se me aparece en efigie, que luego se transforma en el profesor chiflado con cara de Jerry Lewis.

OTRO DE MELATONINA                               


(el autor y sus charlas)

Peregrinamos por las marismas de La Camargue vestidos de rocieros con carretas y todo.

Corcas va disfrazado de Indiana Jones, cuatro tallas menos, eso sí.

Mucho cuidado con las patitas de los caniches blancos.

La senda de bambú se ha convertido en turba y me tizno hasta las pestañas.

Rafael, ya en su lecho de muerte, me hace llegar una nota de su puño y letra con instrucciones para cambiar los estatutos. Apostilla el hombre diciendo que yo soy el único que puede hacerlo bien. ¡Qué disparate!

Los nuevos son feos y me niego a colaborar, para que no me llamen colaboracionista. Aduzco que me voy a hacer la ruta del opio, que debe sedar más que el camino de Santiago.

Mi hermano muerto me entrega su carta al padre. La mía, le digo, ha quedado demodé. Un siglo de estos escribiré otra. Una hija envía su carta al padre y le dice que prefiere a otro.

¡SAPRISTI!                                                   


(el autor en un mercado de Helsinki)

Tengo un amigo en el Tercio y otro tengo en Regulares. Un tercero es jefe del departamento de neurociencia y control motor de la Universidad de Sanxenxo.

Este hombre, en vez de dedicarse a buscar la partícula fundamental que explique el origen de la masa, habla del papel calmante de las religiones. Dice que, ante la anomia, los sistemas religiosos ayudan a controlar la ansiedad de no saber. Cuánto más sabe uno, más sabe que no sabe nada. Y eso genera ansiedad. Ello, unido a que vivimos muy poco y no queremos morirnos y no sabemos qué hay después de palmarla, hace que nuestros cerebros creen unos circuitos neuronales para encauzar los sentimientos de solidaridad, templanza o humildad que todos tenemos, más o menos.

Las religiones subproducto son de nuestro cerebro inteligente.

ME PEGAN LA BULLA                                   
El doctor Pestiño y Laureano Pañoleto vienen a casa a pegarme la bulla por no sé qué vaina. Me limito a defenderme diciendo que soy el único ejemplar sin cruzar del Bradypus variegatus, que no me den el follón y que invito a una copa en el cocktail bar O’clock en la calle Juan Bravo.

FRANQUICIA                                                 
Asisto en directo al despido fulminante del encargado de una pequeña tienda de vinos en régimen de franquicia.

El chavalote se llama Andrés, es colombiano y tiene un master en enología en una universidad privada de Madrid. De esas que suelen ser lo más parecido al timo de la estampita.

Estando un servidor comprando una botellica de un vino blanco de uva Godello fermentado sobre lías, que está riquísimo, el tal Andrés atiende una llamada y se le va la color del rostro.

Dos minutos al teléfono. Cuelga y me dice que era su jefe para comunicarle que estaba despedido y que tenía media hora para recoger sus bártulos y rendir cuentas.

Me intereso por su tipo de contrato y confirma mi temor. Está en la tercera renovación de un contrato de becario en prácticas, sin indemnización ni vacaciones ni leches de las Navas del Marqués.

Al día siguiente me llamó para contarme que ya estaba en la calle y que en el arqueo de caja le habían acusado de una falta de seis euros.

Los euros aparecieron en el recuento de comprobación.

PREDOMINANCIA                                         

Oído en el canal Metéo del satélite Digital +.

Hoy tenemos “predominancia” de una borrasca situada al sur de las Islas Británicas y por ello la situación “está predominada” por vientos del Norte.

A mi me suena raro, pero vaya usted a saber.

SMS                                                           

Me gustan más que los correos electrónicos. Pueden ser más tiernos.

Son una especie de telegramas liofilizados y concentrados en lenguaje medido. Caben en ellos pequeños poemas; cosa distinta es escribir kaven.

NABOKOV                                                     

El ilustre suicida autor de joyas como Lolita, Pálido Fuego o, Habla, memoria, escribía a lápiz y en tarjetas o fichas. Cuando le venía en gana barajaba las fichas, llenas de borrones y tachaduras y correcciones, y ¡cataplás! ya estaba la novela lista.

Cuenta su hijo Dimitri que ni su madre ni él mismo se atrevieron a cumplir con la voluntad expresa de Nabokov, quien, enfermo de muerte, dejó dicho o escrito que destruyeran las 138 fichas de la novela que estaba saliendo de la punta de su lapicero.

Dimitri piensa que ha llegado el tiempo de editar, tal y como están, las fichas de la obra, que se va a llamar, o se llama, Laura.

Ya andan diciendo los sabios que está inacabada. ¿Por qué?

MÁS MELATONINA                                       
Ceno con el Primer Ministro canadiense con ocasión de una reunión del Comité de Liaison de la Unión Europea. A los postres, y ya un poco chispiretas, me dice que él, hubiera querido ser torero.

Le explico que yo soy toreador, tiro violentamente del mantel dejando en su sitio platos, cubiertos y copas y pido a la orquesta que acometa andante con moto Suspiros de España. Ofrezco una lección de toreo de salón que me sale bordada.

Mis colegas me sacan a hombros del restaurante de la Ópera de Estocolmo y a hombros me llevan hasta el aeropuerto en donde me embarcan en un avión rumbo a Cali. Llego a tiempo de figurar en el cartel de más tronío de aquella feria.

NEUROSIS                                                  

Antes eras un neurótico. Ahora padeces trastornos de ansiedad, fobias y pánico. Las causas son biológicas unas, otras bioquímicas y también las hay que son sociales. La presidente de la Asociación de Trastornos de Ansiedad de EE.UU. aconseja: mantener una buena rutina, descansar mucho y hacer deporte. Yo añado que es bueno el auto psicoanálisis de los sueños nocturnos. Debemos instalarnos en la zona inhóspita de nuestra conciencia individual.

TODOJUNTO                                               

Sobre Madrid caen rayos y centellas.

Pregunto a mi maestro si muchos pacientes han cancelado su cita.

Responde:

- Siempreaveces.

Me agrada su respuesta. Construye el castellano como los teutones su lengua. Agregan palabras y crean un concepto nuevo.





EL MAESTRO SE VA                                        
El maestro Akira me anuncia con su poquita voz que regresa a Japón.

- Yo irme a cuidar a mi papá y a mi hermano. Mi mamá está feliz.

- ¿Cuántos años tiene su hermano?

- Cuarenta y siete y está enfermito del nervio autónomo. Tiene miedo de que la sangre se le suba a la cabeza. Yo ir a cuidar con shiatsu porque la medicina occidental le ha dado muchos medicamentos dañinos. Mi papá tiene ochenta y seis años y está operado de colon.

Le digo que lamento su marcha con toda el alma y me dice que él no quiere dejar Madrid y que en Tokio no estará Manuel Torres.

Como no se trata de liarnos a llorar le digo si ha previsto a quién va a encomendar mi cuerpo y mi espíritu.

- Suzuki le cuidará igual o mejor que Akira pues aplica mejor presión que la mía por ser Cuarto Dan de Jiu Jitsu.

Agradezco su previsión y le encarezco que informe a Suzuki de cómo son mi cuerpo y mi espíritu, ya que el hombre que se apellida como la moto no habla un carajo de español.

Prometo visitarle en Tokio y le ruego me ponga a los pies de su mamá. Me recomienda vivamente que no vaya a Tokio ni en verano ni en invierno. Lo que más ama de Madrid son sus muchos árboles.

jueves, 23 de julio de 2015

Deseos de hombre



Allá van estos sueños y antojos:


Una huerta, un Colt 45, un bar inglés, una bodega, un acuario, y muchos perros.

Una casa en Provenza,


un ático abuhardillado en París,


una torre de marfil, a manera de estudio y refugio, colmada de libros y cuadros y minerales y muchos lápices.


Una madre virgen, una hija novicia, una amante pelirroja y concupiscente, una amiga morena que sea tierna y dócil como un guante y una tercera novia para que me cuide cuando me ponga pachucho.

Y...libertad, mucha libertad, sin culpas ni remordimientos.
P.S: también quiero un arcón repleto de doblones de oro, que el Atleti gane siempre y una gentil princesita, tan bonita, Margarita, tan bonita como tú.


P.D: ¡AH! Y, SI NO ES MUCHO PEDIR, QUE MI MÉDICO Y AMIGO ME DÉ UN NOTABLE EN TODOS LOS CHEQUEOS QUE SE EMPEÑA EN HACERME.


( El de arriba, ya saben ustedes/vosotras. El de abajo, servidor,
mejorando lo presente ) 


domingo, 5 de julio de 2015

Relatos de la lluvia de julio

EL TAXISTA NUESTRO DE CADA DÍA           


(foto del autor en Zürich)

Hoy me toca uno de Albacete que vive en Azuqueca de Henares.
Se declara contento con su taxi y me pide ayuda para identificar un buen trayecto. Debo tener cara de gepeese.
Es un hombre grandón y un poquillo tartajilla. Sin mucho circunloquio me cuenta lo que él llama su único problema. El hombre se ha construido una piscina en su chalecito. La piscina es irregular, como el propio terreno, y mide diez por ocho por siete y por cinco metros.
El hombre grande no sabe nadar y por ello el agua de su alberca le llega a la altura del gaznate. Su mujer es una flaca bajita y bucea y todo en la piscina.
Aquí viene el problema. La familia de su mujer se presenta sin avisar, un fin de semana sí y otro también, para disfrutar de los placeres de la charca. Y de los otros, porque el buen taxista me cuenta que también corren a su cargo las viandas para la barbacoa y la bebida para la panza. Ahora viene lo peor. Los retoños de los invitados sin invitación, chillan como conejos y se tiran a la piscina haciendo la bomba y vaciándola del agua que se desparrama por las tapias.
No le dejan dormir la siesta y derrochan el agua de la cubeta. A él que, por la cosa del ecologismo, no la vacía ni en invierno y la mantiene limpia como una patena.
Mientras pago la carrera me dice que hay domingos que se cabrea, agarra el taxi y se viene a Madrid a trabajar.

VIENTOS DEL ESTE                                   



(el autor en Estocolmo)

La encargada de la tienda de muebles y objetos asiáticos es una señora carioca que se parece a Adriana Lima como un huevo a una castaña. Su hombre es un periodista que está escribiendo una tesis doctoral. La dueña de la tienda es una troglodita que no admite eso del tanto monta, monta tanto, en lo que a la condición humana se refiere. O sea, que cree en la superioridad de los ricos.
La encargada me dice que ella no quiere opinar mucho, pero que le da que su jefa es pepera populista. Eso sí, con menos garbo y trapío que el antiguo sindicalista Lula, líder del movimiento Rinovarsi o Morire.

LA CHICA QUE LAVA EL PELO                     



Se llama Riza y su hijo, de veintidós meses, Fortunato.
El infante, de tan galdosiano nombre, es cuidado por la mamá de la lavandera del cabello.
El nene chapurrea ya tagalo, español e inglés.

JUEVES SIETE DE JUNIO                            



En la vitrina del restaurante Venezuela figura expuesto, entre pequeñas piezas arqueológicas cogidas a pulmón en los pecios de estos mares, mi librito de los huesitos y sus ronquidos. Así demuestra José comino y cagarruta su aprecio por mí. ¿Habrá leído mi obrita? No tengo noticias de la fiera sin domar. Ni las tendré.
Me dice mi Elenita que Manoli, la chica de la limpieza de mi antiguo despacho, está emocionada porque la cito en “Los huesitos…”. Voy a terminar escribiendo para mis amigos del pueblo soberano. Exclusivamente.
Hervido llaman al plato de verduras locales que me zampo diariamente. Con su chorrito de aceite, virgen, supongo. ¿Hubo alguna vez diez mil vírgenes?

VIERNES OCHO DE JUNIO                           



Almuerzo en el puerto deportivo de San Pedro del Pinatar, invitado por Marisa, que fuera señorita de compañía de la caciquesa de la zona. Nuestra común nostalgia del pasado y su ceguera política del presente condimenta la pitanza.
Siempre salgo de mi baño en la mar salada más confortado que antes de pasar la fatiguita de entrar. Voy por 40 minutos sin parar. ¿Llegaré a una horita completica?

DOMINGO DIEZ DE JUNIO                           



La cena de anoche en El Venezuela, se saldó con una gran dorada del mar pequeñico y con mis pupilas inundadas por la belleza de una mujer del Este. Ella cenaba con un crío pequeño y con un hombre-mono pequeño y renegrido, con aspecto de guerrillero indo-malayo. La preciosa estonia, un suponer, besaba a su hijo, miraba empavorecida al pre-homínido y, pocas veces, no evitaba mi mirada de varón domado y admirado. Quede claro que mi atrevimiento se basaba en que el orangután estaba de espaldas.
Ya no tengo ilusiones, sólo experiencias. Por eso escribo. Experiencias y recuerdos.

JUEVES CATORCE DE JUNIO                        



Espero taxi para el aeropuerto. Me voy al horno de la meseta. En puridad de principios lógicos, no tengo ganas de estar ni allí ni aquí. Ni allá ni acá. Y si quieren saber de mí pasado, les diré que llegué de un mundo raro, que no sé del amor y que nunca he llorado.
Ayer desaproveché el viento de leveche para mi baño, que no me di, ni hoy tampoco, que no me lo daré.
Dos horas y cuarto de película de piratas en silencio. La prota es bella y prudente. De Ukrania es la criatura.
Llego a Madrid. Afortunadamente, llueve y llueve. A mares.

TRESCIENTOSESENTAMILNUEVE                 



Son los euros que cuesta, aunque no creo que los valga, un reloj Rolex de caballero montado no sé si en platino o en oro blanco y, eso sí, cuajadito de brillantes.
Tal espantajo aparecióseme en el curso de una recepción en la casa Rolex, a la que acudí invitado por la firma Wempe.
La prenda relojera, del gusto de emires y jeques, estaba protegida en una vitrina rodeada de rayos láser, como las que salen en las películas de atracos perfectos. Son películas en las que estás deseandito que ganen los malos.
Me presentan a un ciudadano con pinta de asentador de pescado en traje de domingo que se autoproclama aristócrata. El aristócrata hortera o impostor, cargaba un peluco, también Rolex, de esos que parecen un huevo frito de oro amarillo. Para salir del paralís que me había embargado comento yo que el esperpento de los trescientos sesenta mil nueve euros es propio de narcotraficantes colombianos y me corrige, al parecer con conocimiento de causa.
- No. Conozco bien Colombia porque compro allí esmeraldas. Los narcos colombianos gastan oro amarillo. El oro blanco queda para los narcos que trafican en oriente con el opio.
Por lo demás la recepción estuvo perfecta. Las damas bellísimas, los caballeros elegantísimos, incluido un servidor que practicó el sincorbatismo. El comercio y el bebercio, ahora llamado catering muy selecto y abundante.
Observé con satisfacción que el sempiterno Moët Chandon había sido sustituido por el champagne Ruinart, que me gusta mucho más. La comida era abundante porque estaba prevista la asistencia de ciento veinte gilipollas y a la postre sólo concurrimos unos setenta mal contados.

EL CASO DE LA ESPINACA ASESINADITA      


En mi cocina está instalado un horno de vapor AEG Competence.
Se trata de comer vegetales preparados de la manera más saludable posible. A saber, al vapor, sin sal y duchaditos con su pizquita de rico aceite virgen extra.
Compruebo ahora que mi fiel Fadua lleva cometiendo espinaquicidios un año largo. Tras una noche de insomnio que dedico a elucubrar por qué coño están tan malas las espinacas que prepara a diario la criatura magrebí, me puse en pié hecho una pasa pero con la certeza de haber hallado la clave.
- ¿Cuánto tiempo permanecen los brotes tiernos de espinacas en el chisme? Fadua contesta como si fuese de extremo oriente.
- Veinte o cuarenta minutos.
Su cálculo debe ser mariocondesco porque he cronometrado reloj en mano, aprovechando que la bonne se había marchado a hacer la compra, y las que me toca comer hoy llevan cincuenta minutos siendo asesinadas en el horno AEG Micromat-Duo Competence.
La solución me la proporciona la simple lectura de la bolsa que contiene “o melhor em follas jovens e inteiras”. Se pueden introducir directamente en el microondas las espinacas tal cual vienen en su envase de papel de celofán. Se perfora la bolsa por varios sitios con un cuchillo de punta y se coloca en la bandeja del microondas durante tres minutos a una potencia de setecientos cincuenta vatios.

ZAPATOS EN EL FREGADERO                       



Como no me gusta señalar, y menos dos veces seguidas, daré breve cuenta de otro descubrimiento, este de carácter higiénico zapatil. En casa los zapatos se limpian, piel y suela, en el fregadero de la cocina.

DELICATESSEN                                          



He sido preterido a favor de un pavo más joven, más alto y más rubio que yo.
Mi comedida queja ha sido recompensada con una copa de un chardonnay helado y muy rico.
Todo ocurrió a la hora del aperitivo vespertino en la barra del bar instalado en el Delicatessen de los grandes almacenes de siempre y que no voy a citar ahora porque estoy enfadado con ellos.
Abrevio el cuento. Me acomodo en la barra y no hay ningún cliente en todo su perímetro. La señorita que atiende advierte mi presencia y cuando voy a pedir una copita de vino blanco con unas piezas de sushi, aparece por el extremo opuesto un chaval más alto, más joven y más rubio que yo, con cara de soplagaitas eso sí. La señorita olfatea la llegada de mi oponente, se da la vuelta y se pone a atenderle.
Me aguanto las ganas de homicidiar con mis propias manos a la chica y al tío ese que era más largo que un día sin pan. Llega una segunda empleada gordita y risueña. Pido mi copita de vino y cuando tiene la botella en el aire para verter el ambarino fermento de la uva, la moza que primero me ignoró llama a la escanciadora. Ésta se vuelve y se ponen las dos a atender a las preguntas y demandas de mi desgalichado rival.
Como estoy releyendo a Séneca, aguanto con estoicismo. Cuando el hombre malo se va, creo que sin comprar nada, la gordita me sirve mi chardonnay con tres rollitos de sushi. Es entonces cuando comento a la niña que me he sentido preterido por ser más viejo, más bajo y más moreno que el hijo de la gran puta que se acaba de ir de vacío.
La gafitas cuatro ojos reacciona estupendamente, me pide disculpas y me ruega que acepte la invitación de la casa, cosa que acepto al vuelo como las perdices.

ACUCIOSAMENTE                                      



(el autor en Lausanne)

El Jefe de neurología de uno de los más gigantescos hospitales de Madrid no es muy acucioso que digamos.
La chica de la floristería que cada lunes recibe un puyazo de interferón, se ha sometido a un riguroso chequeo por prescripción del neurólogo ese que no se acucia el hombre. Hace dos meses que terminó todas las pruebas, cuyo resultado global determinará si debe seguir o no con tal tratamiento y en qué dosis.
El expediente clínico está encima de la mesa del neurólogo. La florista llama a su secretaria cada semana transcurrida sin pronunciamiento alguno. Preocupada por la demora, la chica de la esclerosis múltiple en potencia se atrevió ayer a endurecer su tono en la llamada habitual, que ya es de frecuencia diaria. La secretaria o enfermera respondió:
- El doctor está en huelga y mañana se va de vacaciones.

¡QUE ESTÁN LOS FONTANEROS!                  



El portero del cincuenta y siete me contesta:
- ¡Ahora subo, que están los fontaneros!
Ya me daba a mí que estaban los fontaneros, puesto que siempre están desde hace varias semanas. Aparecen de dos en dos, pero nunca los mismos. Unos vienen de los Cárpatos, otros de los Andes y ninguno de la Sierra de Aracena.
Cada pareja de plomeros emite un diagnóstico distinto. Acuciosamente, eso sí.
Total, que seguimos sin saber el origen de las humedades que padece la dueña del local comercial que se está reconvirtiendo en estudio y en vivienda. Las humedades las padece el local y su dueña lo que padece es cabreo, no comparable al que yo tengo por aguantar unas obras que van ya para dos años.
Si alguien conoce si el ordenamiento jurídico vigente permite que en las obras de un edificio de viviendas se utilicen hormigoneras y taladradoras neumáticas de las usadas en las carreteras, caminos, canales y puertos, agradecería se pusiera en contacto con el ordinario del lugar, a quien tengo presentada una queja por esta vaina. También me gustaría saber si los obreros y las obras tienen los papeles en regla.

EL PAPÁ DE FORTUNATO                            



(tartar de atún toro)

Anoche, mientras me zampaba cuatro piezas de sushi en lo de Nacho, conocí a Fortunato, que es el papá del bebé que se llama Fortunato.
La primera pieza era de atún toro, la segunda de coquille Saint Jacques, la tercera de huevas de salmón rojo y la cuarta de cigalita, todas primorosamente preparadas por Fortunato senior.
- ¿Está usted casado con Riza?, ¿tiene usted un bebé de veintidós meses que se llama Fortunato?
Ni por esas. Impasible el oriental. Tan así, que tomé la precaución de decirle que no soy de la bofia, pero que estudié lógica y por ello había deducido que, como quiera que no puede haber en mi barrio muchos filipinos que se llamen Fortunato, él tenía que ser el marido de ella y el papá del bebé.

domingo, 28 de junio de 2015

Relatos de estío, espacio y tiempo

Relatos de estío, espacio y tiempo               


EL CASO DEL TAXISTA HIPERACTIVO             

Agarro un taxi a la vera de la clínica de mi maestro japonés. Vuelvo a mi encierro del barrio.
El hombre que conduce empieza a hacer cosas raras. Se salta un semáforo y se cambia de carril a cada poquito. Sin poner el intermitente.
Ensayo el truco de darle conversación para ver si el hombre se tranquiliza.
- ¿Lleva usted mucho tiempo en esto del taxi?
Me mira por el retrovisor atravesando el plástico ese de seguridad que te deja sin aire acondicionado en verano y que no protege ni de un atraco de un niño de teta. Me cuenta que no, que lleva poco tiempo en el oficio.
- Verá usted. En realidad yo soy informático, pero, como también soy hiperactivo, cada dos años tengo que cambiar de trabajo porque me pongo muy nervioso.
Comento en voz baja que ha ido a elegir un trabajo que ataca los nervios. Me pica la curiosidad e indago si se autocalifica con conocimiento de causa.
- ¿Dice usted que es hiperactivo?
Se salta un par de semáforos más, insulta a una señora gorda que está subida a un BMV todoterreno y que espera a la salida de un colegio plácidamente estacionada en cuádruple fila y me dice:
- Pues verá usted, el psicólogo del colegio diagnosticó mi problema porque no seguía bien los estudios por falta de concentración. Mientras estudiaba informática ayudaba a mi padre en el taxi y, de entonces acá, cuando me canso de un trabajo y me entra la neura, me vuelvo al taxi.


Ya en casa, recuerdo que en mi clase del colegio había un niño que hoy gozaría de los privilegios que concede el carné de hiperactivo. Entonces era tratado de zascandil y botarate, y medicado a base de capones y puestas de cara a la pared en todos y cada uno de los recreos de cada curso escolar. Ahora es un jefazo en el partido populista.


DEPRESIONES Y OTRAS VAINAS       


Alejandro, fino estilista, se pegó una leche en moto y desde entonces anda luchando contra la depresión. La chica de las flores dejó a su marido, fue diagnosticada de nosequé múltiple y sometida a un tratamiento cabroncete. ¿Se deprimen o tienen trastornos bipolares?
La chica alta, natural de Guinea, se lía con un bailarín y se queda embarazada. El bailarín niega, el bebé nace y ella venga a tomar prozac.
El pintor antillano y la chica chilena de la academia para preparar oposiciones, ven cortado el suministro telefónico por falta de pago. Se deprimen y se quedan sin Internet.
Las parejas de mileuristas no pueden con las cuotas del coche, de la tarjeta de crédito e hipotecarias. Como además las criaturas están acostumbradas a comer tres o cuatro veces al día y a utilizar, mañana y noche, cosmética aunque sea comprada en un chino todo a cien, no les salen las cuentas y, se pongan como se pongan, van y se deprimen. Buena gente. Solo beben los fines de semana. La Revolución francesa empezó con las revueltas por el pan.

EL TAXI DE STEINBECK                             


El conductor del taxi de ayer día miércoles, llevaba el pelo clavaíto a D’Artagnan.
Se vuelve y me pregunta:
- ¿Es usted escritor?
Como quiera que en los últimos tiempos a los taxistas les da por hacerme la misma preguntita, me limito a decirle que sí, que más o menos.
- En realidad, yo soy roquero. ¿Ha oído usted hablar de mi grupo? Se llama Las Uvas de la Ira. Este sábado tocamos en la calle La Palma. Si me da usted su dirección de correo electrónico le envío uno cada vez que dé un concierto.
La confesión del taxista steinbeckiano de ser atlético, termina por vencer mi mínima resistencia y le doy una tarjetita con mi e-mail y mi bloog. Se llama David.

SOLLOZO ANTES DE DESPERTAR              


Noche toledana. La melatonina obliga. En el prefacio nocturno y cubista asisto a un tráiler sobre mi evolución por selección natural. Mi abuela no soporta que la evolución sea ciega y que yo resulte un subproducto sin autoría intelectual. No buscado.


En el segundo tempo la orquesta filarmónica nacional de Hungría, dirigida por Zsolt Hamar, interpreta un poema sinfónico titulado La metafísica del babuíno. A su término un psicólogo-primatólogo que venía de pasarse la friolera de quince años estudiando a mis primos en la reserva de Moremi, en el delta del Okavango, salió al escenario travestido de babuino al tiempo que gritaba “¡tenemos conciencia y sentido de seres sociales!”.
Me despierto. Los tejados aún están oscuros. Amanece. Y yo, convertido en paria social, me dispongo a recordar el amor que quita el miedo a la muerte. Me reafirmo en el propósito de exigirme a mí mismo el respeto que merezco. Mis cuentos no deben ser sometidos a las indignidades del juicio ajeno y de la competencia con otros.
Amanece. O no.
Vuelve la noche a mi guarida y mis fantasmas salen a pasear. Culpas en pena. Miedo me dan los remordimientos por mis actos futuros.
Me voy a ver la ampliación del museo del Prado. Mi simpatía por Paul Valéry no ha muerto. Le digo a Moneo que dentro del edificio de Villanueva recuerdo el buen tiempo que hace fuera.


POR UN INVIERNO YO FUI FELIZ                

Libertad. El lento discurrir de las horas de charla sin tener cómo ni por qué.
La chica de mi Facultad me preguntó:
- ¿Por qué no me quisiste?
- Porque no te creí. No me fiaba de tus ojos. Te sienta bien el verde.
- ¿Y por qué no me creíste?
- Pues porque no creo nada, pero imagino todo.
Me tomo un campari más amargo que el eléboro. Habían pasado veinticinco años y ella aún ignoraba por qué no la amé entonces. ¿O fue al revés?

EL JOVEN MARÍAS                                    



Ingresa en la Real Academia el joven Marías con una confesión de humildad y con una manifestación de arrogancia.
Su discurso versó sobre la dificultad de contar. La arrogancia radicó en su defensa de la tesis de que el novelista “es el único facultado para contar cabalmente, a diferencia de los cronistas, historiadores, biógrafos, autobiógrafos, memorialistas, diaristas, testigos y demás esforzados de la narración abocados a fracasar”.
No pienso mediar en la polémica de si Madame Bovary está muerta o no. Que cada perro se lama su propia herida.

EL AMIGO DE UN AMIGO                              


Tengo un amigo que tiene un amigo que tiene un bar.
El amigo de mi amigo es el último romántico en activo. Yo también lo soy pero en situación de excedencia.
El último romántico, amigo de mi amigo, tiene a sus espaldas varios matrimonios e hijos y más de sesenta años.
El último romántico tiene un bar por el paseo de las Delicias. Allí se enamoró de una chica colombiana a la que empleó un tiempo como camarera.
El marido de la camarera colombiana se quedó en Colombia mientras ella probaba fortuna en Madrid. Aunque no se sabe bien lo que pasó y cómo pasó, lo cierto es que la camarera objeto de la pasión amorosa del amigo de mi amigo se echó un amante también colombiano pero afincado en Madrid.
La camarera, además de una hija adolescente, de un marido consentidor y de un amante peluquero, tiene a su mamá, que está casada con un señor que no es su papá.
El caso es que la chica colombiana le daba cuartelillo al dueño del bar, pero no le dejaba propasarse ni un tanto así.
Al cabo de unos meses de triángulos y cuadrángulos, la chica de ultramar decide volverse a su tierra y montar una peluquería en la que trabajan hoy en día, amén de ella misma, su mamá y el hombre que está casado con ella pero que no es su papá. Curran también en el salón de belleza su marido legal y su amante oficial. Los cuartos para montar el negocio han salido de los ahorros del amigo de mi amigo.
- Ten en cuenta que no es tanto. Allá con unos pocos miles de euros se hacen maravillas.
La historia me seduce y me anima.
- ¿Puedo ser franco contigo?
Obtenido el permiso me entero de que, además del capital para abrir el establecimiento peluqueril, el hombre del bar envía a ultramar unos euros con frecuencia mensual. Mi amigo piensa que no es una cifra exagerada y yo pienso que en la gran Colombia, si dejamos a un lado a los narcos y a los políticos, tal estipendio mensual no lo gana ni el rey del vallenato.
Mi amigo me cuenta que su amigo el del bar está recién llegado de una visita de dos semanas para ver a su amada. La vio, durmió con ella y se volvió sin rozarla un milímetro de piel. Parece que la chica le argumentó que en una habitación de al lado dormía su mamá. Y que en el otro costado lo hacía su maridito, pared con pared con el cuarto del amante. De la hija adolescente no me han dicho nada, y casi prefiero no saberlo.


TISANA DE GLICINIA TOSTADA                     

La medicina tradicional china otorga mucha importancia a la infusión de glicinias tostadas, pues ya se sabe que cura muchísimos achaques.
Uno, en su modestia, ha descubierto que tal tisana es muy buena para mantenerte en forma y mejorar la circulación de la sangre y bajar la tensión arterial. Mi hallazgo es fruto, como todos, del azar y de la necesidad.
Dado que en occidente no se despacha glicinia tostada en las herboristerías, cada vez que me da la vena tengo que rastrear por el barrio, en las tapias de los palacetes que han sobrevivido al sida urbanístico, en búsqueda y captura de glicinias para tostar. Problema añadido es que las glicinias florecen una sola vez al año y precisamente en primavera. En resumen, que cada tisana me procura un paseo cardiotónico.
Para evitar la competencia desleal de otros chalados buscadores de la flor de la glicinia, me limitaré a dar un dato. Se trata de la iglesia de la embajada británica. En su tapia hay glicinias. Mi pequeña venganza contra Enrique VIII por divorciarse de la pobrecita Catalina de Aragón.

ESENCIA QUINTA                               


Ceno con Akira en un restaurante japonés. Me cuenta que su mamá es un poquito budista y él un poquito sintoísta. Respeta a las personas que tienen corazón bueno. Advierte que hay casos de personas que tenían buen corazón y luego con el tiempo resulta que tienen no buen corazón.
Si lo entiendo bien, en realidad es panteísta que identifica la divinidad con la naturaleza y con el buen corazón. Yo también.

AZAGAYA MURCIANA                              

En Murcia ya no hay campo porque han sembrado todo de chalets adosados. Si quiere uno comerse un rico zarangollo, olvide las antiguas hortalizas huertanas y haga la compra en un mercadona o cosa así.
Algunos jueces, que son muy suyos, andan detrás del nobilísimo gremio de los promotores y constructores imputándoles la corrupción de menores en edad, saber y gobierno, oséase la compra venial de políticos locales.
Para paliar posible desempleo en la zona, sugiero que se utilice, a fin de predecir la demanda futura de nuevos servicios, la ayuda de un programa para agregar la información disponible en la red siempre que aquella sea conductualmente robusta.

COSO 55                                             

En el invierno que viví en Zaragoza, el Moncayo soplaba mañana, tarde y noche y daba la vuelta justamente en la esquina donde yo trabajaba. Y vivía.

SÁBADO 16 DE JUNIO DEL AÑO DE LA RATA   

Sábado 16 de junio. Tarde-noche. La lluvia, que agradezco, sigue y sigue. Y no sólo detrás de los cristales, que las galerías de casa no son muy estancas y algo se cuela.
Domingo del pipiripingo. Junio 17, creo. Año 1980, me parece.
A la 1:32:46 anoto escuetamente: “se agolpan mis sentimientos...”. ¿Serán brasas de amor? No es lo mejor de mi producción, pero esto es lo que hay, teniendo en cuenta que vivo en conversación con mis difuntos y escucho con mis ojos a los muertos. También debo advertir que yo no soy la ola que golpea la roca, que soy de carne y hueso y que por eso los albañiles llevan alpargatas blancas. Llevaban, que hoy portan Adidas, como cualquier hijo de vecino. Y yo que me alegro infinito, que nadie me gane ni me empate.
Me escribe un compañero de mi difunto padre una carta, desde su altura de sabio centenario, que me conmueve. “Tus libros son expresión acabada de tu personalidad de escritor, creador de narraciones llenas de vida... el último rompedor de los moldes habituales por su originalidad y fuerza...”. ¡Luego me clasifica en la línea clásica de Quevedo o de Vélez de Guevara!
Flor de Viola, puede ser un título. Según el diccionario de la Real Academia, Viola es la flor de la violeta; también la del alhelí. Otro que me gusta es: “Como loto en tierra firme”. El signo zodiacal de Viola es Escorpio. Su piedra semipreciosa es el jaspe sardo.
Surtout en amour on a droit a droit à l’erreur.
Séduire, c’est le role de la femme ou bien encore soigner.
Courtisane ou infirmière.

domingo, 21 de junio de 2015

Venganza y egoismo

VINDICACIÓN EGOCÉNTRICA_____________



(foto tomada por el autor en Sorrento)

El se despertó sobresaltado. Ella no estaba a su lado. De pronto, él recordó la última frase de ella: "tu egocentrismo ha llegado al límite". "¿A qué límite se había referido ella?", pensó él. "¿A su límite, a mi límite o a un límite objetivo inexistente?".

Saltó de la cama y se fue directo al María Moliner, sin pasar por el cuarto de baño. "Egocéntrico, -a (de «ego» y «centro») adj. y n. Se aplica a la persona que refiere a sí misma todo lo que ocurre y pone su propia persona en primer lugar en lo que dice, en los asuntos en que interviene o en las reuniones en que toma parte. = *Egoísta."

"Muy de ella, utilizar egocentrismo en vez de egoísmo", se dijo él. "Siempre a vueltas con el lenguaje" ("léxico", decía ella).

El se aseó y afeitó pulcramente. En el baño eran evidentes las huellas dejadas por los potes y frascos de ella. El creyó oír el eco del vacío dejado por el albornoz y las toallas de ella que ya no estaban en sus baldas.

El se vistió con pausa y abrió el balcón. Se subió al antepecho y se dejó caer. Mientras caía él recordó que antes de irse a la cama había abierto el Julio Casares por la voz vindicación "f. Acción y efecto de vindicar o vindicarse".

Ella coincidió en la acera con el cuerpo de él, con la policía y con el juez de guardia. Llevaba su bolsa de viaje al hombro y unos bollos calientes y las llaves del apartamento en la mano derecha. En la izquierda, el DRAE, edición de bolsillo.

"Canalla egocéntrico y vindicativo" rezongó ella.


domingo, 14 de junio de 2015

Alicante-Miami

Quien mal anda...                                




(fotos del autor)

La madre y su hija vivían en Orihuela desde que el padre se había marchado de casa con una cubana muy simpática.

La madre trabajaba de vendedora en una sociedad de promociones inmobiliarias que había ido llenando meticulosa y especulativamente de chalecitos adosados casi todas las tierras de secano comprendidas entre San Pedro del Pinatar, el Pilar de la Horadada y San Miguel de Salinas.

La chica nunca fue buena estudiante y sí, en cambio, una auténtica líder de la cultura del botellón ampliamente implantada en la zona. Es cierto que el clima benigno, el perfume nocturno de las flores de azahar y el natural permisivo de las gentes de Levante propiciaban un cierto relativismo moral, tranquilizador para padres, educadores y estamentos políticos y municipales.

La chica necesitaba algún dinero para instalarse con su novio en un apartamento, pagar la fianza del alquiler, comprar cuatro trastos y una nevera y, claro está, un somier y un colchón. El novio poco podía aportar porque en su casa eran muchos hermanos y bastante tenía con su tetraplejia y sus oposiciones para funcionario del Excelentísimo Ayuntamiento de la localidad.

Una noche de movida y litrona, en la que la fragancia del jazmín y del galán de noche podía al olor a estiércol de los campos recién abonados, un chaval habló con la chica y le propuso para dos semanas después un trabajo agradable y bien pagado.

La chica se levantó nerviosa aquella mañana. Era su primer viaje en avión, nunca había salido de España y apenas hablaba inglés. 



Las instrucciones de la organización eran muy claras. Vuelo IB-1391 de Alicante a Barcelona. Dos horas después vuelo KLM-1666 a Amsterdam. En el aeropuerto de Schiphol tres horas de escala para seguir a Miami en el vuelo KLM-6057 de la propia compañía.

En la zona de tránsito de Schiphol, justo enfrente del Dutty-free, un chico bien vestido con aire de ejecutivo de una firma de auditoría, le entregó una caja de chocolate belga.

El vuelo a Miami fue agradable, la comida correcta y las películas, que no había visto, entretenidas aunque apenas sí entendía los diálogos. Ni falta que hacía para seguir las cabriolas de Jean-Claude Van Damme o Steven Seagal.

La monja que estaba sentada a su lado le contó que iba destinada a un convento de clausura que las Clarisas Capuchinas tienen cerca de Orlando. Estaba ilusionada y excitada después de quince años de oración y recogimiento en La Haya, donde llovía y hacía frío.

Nada más llegar al aeropuerto Miami International empezó el calvario de los trámites y controles de seguridad e inmigración, exacerbados por la psicosis del 11 de septiembre.

Aunque ella explicó varias veces, en castellano, que estaba en tránsito para San José de Costa Rica, los oficiales de inmigración la gritaban, también en castellano eso sí, que debía rellenar los formularios para entrar en USA, cosa que hizo con dificultad y con un rotulador que le prestó la monjita, quien se manejaba con la soltura que debe proporcionar la vida contemplativa.

Cuando ya estaba técnicamente en territorio USA, y después de abrir por segunda vez su maleta y la bolsa de mano, apareció un policía de la DEA con un precioso perro pastor alemán de pelo oscuro y cara bondadosa. El perro olisqueaba profesionalmente personas y enseres y vino a pararse justamente a la altura de ella, meneando el rabo y mirando al agente de la DEA, muy parecido por cierto a Clint Eastwood en Harry el sucio.

Súbitamente aparecieron más uniformes de policía que transportaron a la chica en volandas a una oficina del Departamento del Tesoro.




El pastor alemán estaba muy ufano sentado delante de la caja de chocolates y su rabo era una fiesta. Se había ganado una buena ración de pienso compuesto.

Quince días después el Cónsul de España llamó a la madre de la chica para decirla que su hija estaba en una prisión federal acusada formalmente de tráfico de drogas y de pertenencia a una organización internacional de tráfico de estupefacientes. En total, la fiscalía se proponía solicitar una pena de prisión incondicional de 20 años. Y sin posibilidad de beneficios ni remisiones de condena por trabajo o buena conducta.

La chica había cumplido 18 años el verano anterior y su madre estaba muy contenta porque, si bien había dejado los estudios, iba a empezar a trabajar en una fábrica de conservas de Molina del Segura. Como dijo su hija por aquel entonces "por lo menos ya tengo la miseria asegurada para casi toda la vida". Claro está que ella se refería a su trabajo en la fábrica, no a su largo horizonte carcelario.

domingo, 31 de mayo de 2015

En un principio fue la palabra




En un principio fue la palabra__________

El amor por las palabras llevó a ambos a la otra clase de amor.

En la Facultad de Derecho él juntaba primorosamente las palabras de forma que sus inextricables explicaciones sobre el Derecho Romano y sus latinajos casi se entendían.

En la Facultad de Filosofía y Letras ella presentó una bella tesis sobre Baltasar Gracián, a quien emuló en concisión y superó en gracejo.

El primer mes lo gastaron en contarse cosas, ver películas literarias, leer libros cinematográficos y contemplar pintura con textos.

El otro amor llegó consecuentemente y sin trampas. Consumieron el tiempo adecuado para que él rompieran distintas ataduras y para que ella, más libre y más joven, aceptase algún yugo. Decidieron compartir techo, lecho y mesa.

Fueron días de vino y rosas. Dichosos hasta la extenuación. Ningún placer les fue ajeno. Juntos vulneraron convenciones sociales y jurídicas. Él fue cómplice de ella y ella encubridora de él.

Tiempo después vinieron los “celos retroactivos”, el “egocentrismo”, los “blindajes anti-opas en el núcleo duro del corazón” y los macarrones con tomate del calibre 38mm parabellum.


Juegos de amor y juegos de muerte.