domingo, 2 de junio de 2019

Tú, animal hembra, mujer de otro


Tú, animal hembra, mujer de otro                

I Preludio 

Esta narración, que escribí hace algún tiempo, pertenece al género de auto-ficción, también llamado de auténticos recuerdos falsos.

He dejado correr la pluma, en parte para aislarme del tedio que me producen la política, la televisión o los periódicos. Y también para procurar a aquellas de mis lectoras que sientan parecido tedio un motivo para transformar la diaria rutina en ruidosa carcajada. Esto último, sobre todo si están emparejadas con personas aburridas.

Ofrezco, gratis, alegorías eróticas y un pellizco de amarga ironía. ¡Ah! Y otra cosa mariposa: he tratado con esmero de ser yo quien quede peor parado en esta sátira moral. Nobleza obliga.

Finalmente os diré que las fotos, tomadas por mí, son de modelos profesionales.


(fotos propias) 

Capítulo primero 

Ella me gritaba en el restaurante El Covacho:

- ¡Quiero una puta o el Cartier!

No aseguro si el aullido era “la puta y el Cartier” o “la puta o el Cartier”. Copulativa o disyuntiva.

Estábamos bebidos. Decidí no terminar mi Grey Goose y tratar de llevarla al hotel. Se dejó ayudar, más o menos. Acompañé/llevé a Violante a su habitación, que era la 327. Pensaba desvestirla y darle mi bendición de buenas noches. Quedaban tres o cuatro horas para que su gente, la de su trabajo, la recogiera en el lobby del hotel. Se puso a acariciarse el sexo y me hocicó, gafas incluidas, sobre su coño húmedo y caliente. Hice lo que pude. Encendió el televisor y buscó un canal porno. Yo estaba de espaldas a la pantalla. Ella miraba de soslayo a un negro polludo que­­ se la metía a una sueca, o lo que fuera, aquella puta rubia de la película pornográfica.

Se corrió, creo, y me fui a mi cuarto. El 423. Yo era su puto esclavo. Iba de acompañante, hombre-objeto o petimetre. Me daba igual. Estaba loco por ella. Hubiera sido su perro, si ello me permitía lamerla y olerla.

Por el día ella recorrió su territorio de ventas y yo compré lencería francesa en los almacenes de siempre. Mis llamadas a su móvil estaban restringidas. No podía recordar la talla de sus tetas para el sujetador. Tampoco la de sus caderas para el mini-tanga. Las conocía al tacto y de memoria pero no traducidas al sistema de tallas de la mierda europea.

Por la noche estaba cansada. O eso creía yo. Me chupó la polla a ratos intermitentes mientras hablaba por el móvil con Don Alfredo, el gran jefe. Yo pensaba: ¡qué leches de dignidad, si prefiero 5 minutos con ella antes que 30 años de vida, sin vida!

Ella quería ir a un cíber-café, pero fuimos a un par de restaurantes a comer y a beber. En todos ellos vendía y sonreía. Sonreía a los tíos y acariciaba a las tías. Yo bebía y me ponía burro como un soldado con pase de pernocta. Al día siguiente se volvió a su tierra. Me dejó tirado como a un caniche sin pedigrí. Fui al aeropuerto para despedirla. Quizás para siempre. Casi conseguí no llorar. Ella hablaba. Si yo metía media frase en su monólogo me decía: “no me dejas hablar…”

No admitía palabras soeces, salvo las que ella soltaba en la cama.

Decía que yo tenía llamaradas y ramalazos. Las primeras eran buenas, por inteligentes, los segundo malos, por…no me acuerdo por qué. Por vulgares quizá. Estoy enamorado. Hasta los tuétanos y menudillos y me importa un carajo lo que tenga que venir.


(foto del autor) 

El primer domingo de aquel viaje sin retorno a mi mundo antiguo, me llevó a misa de una en la iglesia de San Francisco. Seguí la misa con atención, después de cuarenta años de abstenerme. Casi con fervor. Ella vestía de negro, de punta a cabo. Parecía la viudita de un capo siciliano. ¡Qué bella estaba! Llegar a viejo para enamorarse de una real hembra. Joven y casada. Y madre.

Me decía: “¡llama a tu amiga para que me coma el coño!”.

Mi amiga estaba en Madrid y nosotros en el quinto pino. La llamé. Llamé a mi amiga. Ella me arrebató el móvil:

- Alóóó?, soy Violante. Nunca he estado con una mujer. Las condiciones son: te pones un antifaz y, después, no sabes de mi más nunca.

Yo escuchaba. Me la ponía tiesa, en cada minuto y lugar. Y yo anciano y bebido.

- Tienes que comerme el coño con delicadeza. Como quien lame un helado de cucurucho. Cada labio de mi sexo. De cuando en cuando metes la lengua para adentro. Siempre tienes que tener la lengua relajada, no rígida.

Mi cerebro no entendía nada. Estaba fundido de amor y lujuria. Mi polla quería violarla en cuerpo y alma. Ella buscaba su placer veinticinco horas al día. No me dejaba hablar, ni decir tacos. Prefería mi lengua, inexperta, a mi polla, que tenía los cojones canosos por el humo de cien batallas.

Para lamerle bien el coño a una tía hacen falta unas cervicales de gimnasio.

Me duele el cuello, el alma y todos y cada uno de mis músculos, tendones, menudillos o lo que sean. Tendones, fibras. Memoria, entendimiento y voluntad me duelen también. El amor es una enfermedad y yo estoy en fase terminal.

(continuará...) 

domingo, 26 de mayo de 2019

400 patadas al idioma


400 patadas al idioma                                           

Un cartógrafo envía numeradas las faltas que ve en el diario. “Aporto un grano de arena a la mejora de mi periódico”.

Esta columna pretende ser un homenaje al lector Fausto Rojo, nacido en Granada hace 72 años y residente en Barcelona desde 1967. Mi antecesora, Lola Galán, ya le dedicó dos elogiosas menciones porque este cartógrafo jubilado envía numerados errores que detecta en EL PAÍS. Los denomina patadas al idioma y el pasado día 11 alcanzó la cifra de 400.

Ese día, aclaraba: “Me gusta creer que aporto un microscópico grano de arena a la mejora de mi periódico favorito y presumo con mis nietas (Emma, de 16 años, y Nuria, de 13)”. El homenaje, por tanto, es también un agradecimiento a quienes nos escriben para mejorar su diario. “No habré dejado de leer ni cien números del periódico. Antes leía otro pero, cuando salió EL PAÍS, se acabaron las tonterías”, cuenta por teléfono Rojo, que no entiende la “falta de cariño” hacia un idioma “tan bonito, tan rico, con tantos matices…”.

Cada patada al idioma es un sobresalto. “No las busco; se me aparecen como luces de neón. Me hieren y salta una alarma”. Le ocurre cuando los redactores utilizan “hasta que” en lugar de “mientras” (algunos quieren “expulsar del lenguaje este segundo adverbio”, escribía el 1 de marzo). O cuando lee “perspectivas de futuro” (18 de enero, 7 de febrero y, en la patada 405, el pasado día 21). “Sería más complicado si las perspectivas fueran de pasado”, bromea.
Le salta la alarma cuando confundimos “galeotes” con “galeones” (13 de abril), cuando hablamos de “austericidio” (“¡Ojalá hubiera habido una Europa del austericidio! Hubiese asesinado a la austeridad”). O cuando usamos el incorrecto “punto y final” en lugar de “punto final”.
EL PAÍS dedica atención y medios para evitar errores. El control de las diez ediciones de papel, desde mediodía hasta pasadas las dos de la madrugada, corresponde al redactor jefe Javier Rivas y su equipo de cuatro personas. “Es un enorme volumen de trabajo”, asegura. La web produce unos 300 artículos diarios y sus cinco editores/correctores, que cubren un horario de nueve de la mañana a once de la noche, tienen “una tarea hercúlea”, cuenta Ana Lorite, su coordinadora. Precisa que solo se revisa el 30% de los textos: los que están en la portada de la web, muchos de los cuales se modifican a lo largo del día.
Los filtros son insuficientes porque algunos periodistas no son tan amantes del lenguaje como Fausto Rojo. En un editorial dijimos que “un jugador de color” fue insultado (18 de abril) y, en otro, que los Oscar premiaron a personas “de color” (26 de febrero). Como bien recuerda el Libro de Estilo, “los blancos también son de color”. La principal crónica política del 21 de abril empezaba con esta errata: “Iguionba demasiado bien”. La frase correcta era: “Iba demasiado bien”. Y en la portada del viernes se remitía una información sobre Portugal a la página 10, cuando iba en la 12. “Salvo improbable imprevisto”, arrancaba un análisis ese día. Son solo algunos de los ejemplos que han molestado a lectores.
Salvador La Casta Muñoa y Javier Clemente Baños nos afean el abuso de anglicismos. Un clásico. “Es una batalla casi perdida”, dice La Casta. Le damos motivos. En un texto del 7 de abril, había cinco palabras inglesas en los dos primeros párrafos: coworking (dos veces), vintage, cool, y start-ups. Del 9 de noviembre al 5 de abril, y solo en domingos, Javier Clemente contabilizó 215 expresiones en inglés. “Al menos incluyan la traducción”, exige, al igual que Francisco Álvarez Losada.
Spoiler es el término del mes por Juego de tronos, la exitosa serie de la que el periódico ha difundido “un aluvión de noticias”, “una enorme cantidad de información”, según consideran los lectores Jaime González y Marta Prádanos. Ambos se quejan de que el diario les ha destripado claves de la trama. “Esta entrada contiene spoilers”, advertía un texto. To spoil significa “estropear, echar a perder”, así que la traducción sería: “Esta entrada contiene estropeadores”. No, no suena bien.
La Casta nos reprocha los “falsos amigos” en las traducciones. Así, utilizamos “bizarro” como sinónimo de “raro, extravagante”. Eso significa bizarre en francés o inglés pero, en español, bizarro es “valiente, generoso”.
Montse Roca critica precisamente algunas traducciones. Un texto del 20 de marzo sobre Michelle Obama adjudicaba a la ex primera dama este comentario sobre la vida de sus hijas en la Casa Blanca: “Significó mucho esfuerzo mantenerlo en su realidad. Nos asegurábamos de asistir a las reuniones de padres y maestros, de ir a sus juegos y de que estuviéramos al margen, de tener niños durmiendo en nuestra casa. Y eso lleva trabajo”.
El 25 de abril dijimos que cuatro terroristas muertos en Arabia Saudí tenían como objetivo “un centro de interrogaciones”, un traspié que denunció el lector Fernando García González.

Si no fuera por los dos equipos de edición, les aseguro que Fausto Rojo vería muchísimas más luces de neón


Carlos Yárnoz. El País Semanal.

domingo, 19 de mayo de 2019

Defenderse del asedio





Defenderse del asedio                                    

ESCRIBO ESTO el 28 de abril. No he tenido suerte con la “ardua tarea” de la que hablé aquí hace tres domingos. Es decir, cuando he llegado al colegio electoral, aún no había decidido mi voto. Pero he votado, como anuncié. Con preocupación, asco y arrepentimiento anticipado. Lo último irá en aumento, supongo, según vayan pasando las fechas y descubra a qué horror he contribuido. Me parece por el estilo de tenebroso que entren en el Gobierno Vox o Podemos, de lo que se nos avisó anteayer (anteayer para mí). Sólo me cabe el indecente consuelo de saber que, si hubiera optado por la otra posibilidad (en mi caso sólo disponía de dos), sentiría la misma preocupación, el mismo asco y el mismo arrepentimiento.

Pero ustedes ya están hoy en otra cosa, a catorce días de votar de nuevo, ahora municipales, autonómicas y europeas. Las primeras carecen de importancia, al menos donde estoy empadronado, Madrid. Soy lo bastante veterano para haber comprendido que todos los alcaldes y alcaldesas sufren de megalomanía y de fobia a los madrileños, pertenezcan a partidos de derecha o de supuesta izquierda. Todos albergan ideas peregrinas y se las copian entre sí, por mucho que los unos clamen estar en las antípodas de los otros. La delirante peatonalización de la Gran Vía ya fue un proyecto de Gallardón. La fiebre por los carriles-bici, que han convertido tantas vías en intransitables, la padeció Ana Botella con la misma intensidad que Carmena. Ésta es quizá más autoritaria (aquélla no se atrevió a prohibir la circulación de viandantes en ciertas calles en Navidad), pero se parecen enormemente en su gusto por la suciedad del centro. Nunca entenderé por qué un puñado de ciclistas impone sus exigencias al conjunto de la capital. Tampoco por qué diez mil corredores (los inscritos para la maratón de ayer, ayer para mí) tienen derecho a fastidiar al resto cortándolo todo durante horas cada vez que se les antoja. ¿Es que votan doce veces, a diferencia de los demás? Los domingos Madrid es secuestrado por las minorías “lúdicas” y recreativas en perjuicio de las mayorías mansas, y esto sucede con Manzano, Gallardón, Botella y Carmena, tanto da. Esta última es por añadidura la candidata del PSOE, además de la de su formación que ya no sé cómo nombrar. El PSOE le propuso que compitiera bajo sus siglas, y, como no pudo ser, le ha puesto de contrincante a un ex-seleccionador de baloncesto al que no veo por qué nadie iba a votar. Es indiferente quién salga elegido: el que sea enloquecerá y seguirá siendo rehén de las minorías despóticas. Así que quizá me incline por quien (por ahora) veo menos demente, Begoña Villacís. Sin apenas esperanza: en Madrid como en Barcelona (véase la inenarrable Colau) todos caen víctimas de los delirios de grandeza y de destrucción.

Las autonómicas importan aún menos en Madrid. Desde que dos absentistas ignominiosos le regalaron (¿vendieron?) la Presidencia a Esperanza Aguirre, el cargo no sólo está desprestigiado, sino maldito. Aquí el más sensato parece Gabilondo, que por lo menos no vocea mamarrachadas.

Así que las más transcendentales son las europeas, esas a las que en España no se hace ni caso. La Unión Europea está asediada por incontables enemigos. Quieren destrozarla los personajes más siniestros y sin escrúpulos del globo: desde Putin a Trump, que la detestan, hasta una pléyade de europeos que, desde dentro, pretenden acabar con ella: los brexiteros a la cabeza, pero también Orbán en Hungría, Le Pen y Mélenchon en Francia, Salvini y Di Maio en Italia, ­Kaczynski en Polonia, Wilders en Holanda, Alternativa por Alemania en este país, los Auténticos Finlandeses, Aurora Dorada en Grecia, Podemos y Vox y Bildu y Torra y compañía en España, checos, eslovacos, eslovenos, austriacos, todos orquestados por Steve Bannon, que aupó a Trump al poder. Los votantes de esta gente irán en masa a las urnas, razón suficiente para que los imitemos quienes consideramos la Unión Europea, pese a sus muchos defectos, el mejor invento de nuestra historia común. El que, por no decir más, ha logrado que en este continente no nos matemos desde 1945, tras siglos y siglos de guerras y escabechinas. A ellas parecen querer volver todas esas formaciones nacionalistas y antieuropeas. Anhelan que cada país se aísle con sus banderas y se crea superior a los demás; que el continente se debilite y no se pueda defender de los ataques brutales de Putin y Trump. El primero maniobra sin cesar a favor de esos antieuropeístas, lo mismo que Bannon. Después de la mayor matanza de la historia, la Segunda Guerra Mundial, todos estos sujetos ansían propiciar un clima de recelo y enfrentamiento entre nuestros países; y sabemos cómo suelen acabar esos climas en nuestro suelo, desde la Edad Media hasta el siglo XX, que ya son centurias de asesinarse unos a otros. Se prevé que el 60% de la población europea desdeñe estas elecciones y les dé la espalda. En el 40% restante figurarán los partidarios de esos políticos y partidos enumerados, suicidas o más bien criminales, si pensamos en lo que nos pueden traer. No las desdeñen ustedes, por favor. Absténganse en las municipales y autonómicas si quieren. En las europeas no. En ellas sí que nos va la vida.

Javier Marías. El país semanal

domingo, 5 de mayo de 2019

Leyendas ocultas del Támesis

La fotógrafa que recrea las leyendas ocultas del Támesis        


Seguir el curso de un río implica recuperar la memoria de aquellos que transitaron a lo largo de sus orillas. La autora de estas evocadoras imágenes recrea algunos de los relatos y fábulas que arrastra su enigmático caudal. Un universo onírico basado en hechos ficticios y reales que viaja por el territorio de la fantasía.

Julia Fullerton-Batten | Texto: Gloria Crespo Maclennan

El País semanal. https://elpais.com/elpais/2019/05/01/album/1556721477_946809.html#foto_gal_1

domingo, 24 de marzo de 2019

El MIT descubre la clave de la desigualdad: no nos mezclamos



El MIT descubre la clave de la desigualdad: no nos mezclamos        

Somos el lugar donde vivimos? Hasta ahora se creía que el factor determinante de la segregación económica en las ciudades era el lugar de residencia. Un estudio del MIT Media Lab y la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) liderado por el español Esteban Moro lo desmiente: la distribución de perfiles diferentes está condicionada en un 50% por nuestras acciones diarias. Es decir, que gran parte de la segregación está embebida en nuestro comportamiento. “Es una buena noticia porque significa que se puede cambiar”, afirma Moro.


El estudio, que se publicará en las próximas semanas, es fruto de una investigación que comenzó hace más de un año, cuyos resultados preliminares se presentaron en la Fundación BBVA. Para llevarla a cabo, los investigadores del MIT han usado datos de 4,5 millones de usuarios de teléfonos móviles en EEUU, representativos de una población de 83 millones de personas en 11 áreas metropolitanas (incluidas Nueva York, San Francisco, Boston, Los Ángeles o Miami, entre otras).

Por . Retina El País.

domingo, 10 de marzo de 2019

Dejar la guerra atrás


Dejar la guerra atrás                                       

La expansión del ISIS por Oriente Medio provocó el éxodo masivo de personas por toda la región. En 2016, Juan Diego Quesada y Natalia Sancha cubrieron el asalto de las fuerzas kurdas e iraquíes a Mosul: el último gran bastión del grupo terrorista./ Foto: IVOR PRICKETT


El país semanal.

domingo, 3 de marzo de 2019

Balada de la flor de la jara




Balada de la flor de la jara                         

Ponte de blanco, Blanca, para
ver en el monte la flor de la jara.

JRJ.

domingo, 20 de enero de 2019

Palabras para el servicio doméstico

Fotograma de la película 'Roma' de Alfonso Cuarón.

Fotograma de la película 'Roma' de Alfonso Cuarón.


Palabras para el servicio doméstico                                         

La película Roma, para mí una obra maestra, retrata con cariño y realismo la figura de una mujer, Cleo, que sirve como interna en una familia. “Sirvienta”, “criada”, “mucama”… Los periódicos hispanos han ido escogiendo distintas palabras para nombrar ese trabajo doméstico retratado en la obra del mexicano Alfonso Cuarón.

El hecho de tener empleada a una persona que vive en la casa aunque no forma parte de la familia subraya una superioridad de clase que puede resultar incómoda tanto para el empleador como para el contratado. Y eso conduce al eufemismo.

En 1140 ya se documenta en castellano que las personas ajenas a la familia pero residentes en el hogar son “criados”. Así eran mencionados los vasallos educados en casa de su señor, como recogen Corominas y Pascual en su diccionario etimológico. Por tanto, se trataba de personas criadas en el domicilio familiar. De ahí derivó luego el sentido de “criado” como “sirviente” o “sirvienta”, oficio que hoy en día desempeñan sobre todo mujeres.

El sentido descriptivo, incluso neutral, de “criada” o “sirvienta” se contaminó con el tiempo porque estas trabajadoras padecieron a menudo situaciones semejantes a la esclavitud (sin días libres, en jornadas de 24 horas, siempre dispuestas para cualquier necesidad o urgencia de los amos de la casa). Y después se hizo necesario aplicar a esa idea palabras nuevas, que alejasen tales connotaciones.

De ese modo, perdieron presencia en el idioma tanto “criada” y “sirvienta” como su sinónimo “fámula” (de reducido uso antes, y casi nulo ahora). Según los datos que aporta la herramienta Enclave RAE (en unas estadísticas que no tienen en cuenta el género), “criado” y “criada” pasan de 171 registros por cada millón de palabras en el siglo XIX a solamente 63 en el XX; y se desploman hasta 10 registros en el XXI. Algo parecido sucede con “sirviente” y “sirvienta”: de 38 usos por millón de palabras en el siglo XX a sólo 7 en el XXI. Tal vez fueron sustituidos estos vocablos por la palabra y la función de la “asistenta” (empleada externa), que experimenta la variación inversa: de sólo 11 registros por millón en el siglo XX a 35 en el XXI.

El vocablo “mucama”, usado en casi toda América y tal vez de procedencia indígena o africana, llega a través del portugués de Brasil y aparece a finales del XIX (el Diccionario la acoge en 1925). En unos países se aplica a la mujer que trabaja en una casa, y en otros a las limpiadoras de hotel o de hospital.

Pero algo hay que no nos gusta en todos esos términos, y por eso surgen a cada rato nuevos eufemismos: “la chica”, “la muchacha”, “la niñera”, “la tata”.

Más tarde se incorporaron al lenguaje común términos reconocibles con facilidad en el paisaje del léxico políticamente correcto: “la trabajadora del hogar”, “la empleada doméstica”, “la señora que limpia en casa”... También “la nana” o “la cuidadora” si se trata de atender a los niños; y, por supuesto, “la canguro” (para designar a la mujer que trabaja por horas). Hoy ya casi nadie nombra a sus propias empleadas internas como “criadas” ni “sirvientas”.

Pero ¿cómo se refieren a ese trabajo en la película Roma los miembros de la familia? Simplemente, no lo mencionan. Llaman a la protagonista por su nombre, Cleo. Como si fuera un familiar más..., pero sin serlo. Nunca dicen “la criada”, “la sirvienta”, “la empleada”, “la mucama”… Incurren así en el mayor eufemismo posible: el silencio. Consiste en no nombrar siquiera aquello que nos desazona.


Babelia. El país. Álex Grijelmo.

sábado, 22 de diciembre de 2018

Corrupción española


(foto tomada por Manuel Torres Rojas)
Corrupción española                                     


Marx escribió que nunca, jamás, ninguna revolución había ofrecido espectáculo tan escandaloso en la conducta de sus hombres públicos como la española

Escribía Karl Marx que nunca, jamás, ninguna revolución había ofrecido espectáculo tan escandaloso en la conducta de sus hombres públicos como la española, emprendida en interés de la “moralidad”. Ya fueran partidarios de Espartero, ya lo fueran de Narváez, los partidos que formaron la coalición de 1854 se habían preocupado sobre todo de repartirse “el botín de cargos, empleos, salarios, títulos y condecoraciones”. Y añadía Marx: la rapacidad sin igual con que se están repartiendo el botín queda bien caracterizada por el reparto de embajadas. El nombramiento de González Bravo para la de Constantinopla era “la encarnación de la corrupción española”.

Pocos años después, Juan Valera, el más distinguido analista de la política española de la segunda mitad del siglo XIX, recordando la subida al poder por segunda vez de Ruiz Zorrilla y el reparto entre sus partidarios de 20.000 empleos, afirmaba que “algo de polaquería va siendo un requisito indispensable, una calidad ingénita de todo partido español”. Cada partido contaba con su “proletariado de levita”, en total una masa de 80.000 a 100.000 hombres que esperaban vivir de la política y “cuyo to be or not to be se cifraba en esta expresión: cuando manden los míos”.

El trono del cacique, bramará Joaquín Costa varias décadas después en el Ateneo de Madrid, al presentar su memoria sobre Oligarquía y caciquismo como la forma actual de gobierno de España, quedó incólume tras la revolución de 1868. Todo aquel estado de “corrupción y servidumbre, trasunto de las naciones decadentes de Asia”, subsistía íntegro 32 años después, agravado con la hipocresía de la soberanía nacional y del sufragio. Por debajo de doctrinas, añadirá Azorín, la realidad. Y la realidad se llamaba “venalidad, insinceridad y corrupción política española”.

Manuel Azaña la describió con una metáfora afortunada en 1930, en su magistral conferencia sobre las tres generaciones del Ateneo de Madrid. Corrupción española es que lo más granado de la sociedad se aplique a “vendimiar el poder, haciendo bueno el apóstrofe de Javier de Burgos: ‘Hay mucha gloria que conquistar; mucho dinero que ganar”. Da igual que presida Martínez de la Rosa, elegante filósofo de la moderación y el justo medio, lo decisivo es que siempre habrá un Sartorius que eleve a sistema la corrupción política, la polaquería que decía Valera, un sistema que se propone “la felicidad del país enriqueciendo a los secuaces”, como lo dirá Azaña. Marx en 1854, Valera en 1873, Costa en 1901, Azaña en 1930 coincidían en que la corrupción, más allá de definir las políticas del sistema, afectaba al corazón mismo del sistema de la política.

Manuel Azaña la describió con una metáfora afortunada en su magistral conferencia de 1930 en el Ateneo

Eso era lo que entendían por corrupción española, una criatura del siglo XIX que irrumpe en el XX hasta alcanzar en la dictadura franquista su máxima perfección. De dos instrumentos se han valido las camarillas para destruir toda la vida civil en España, lamentaba Dionisio Ridruejo en 1961: la violencia represiva y la corrupción metódica. El terror comenzó pronto, y desde el principio adquirió el carácter perfecto de extirpación de todas las fuerzas políticas que habían sostenido a la República. Así quedó el terreno despejado para algo más profundo que el terror, añadía Ridruejo: la corrupción, que alcanzó la dimensión del reparto de un botín de guerra, con “el obvio resultado de la miseria desesperada de los más pobres y la prosperidad casi inverosímil de los más ricos”.

A la dictadura siguió la democracia con la expectativa de que al fin disponía el Estado de los instrumentos precisos para clausurar esta larga historia. De ahí que produzca cierta melancolía tropezar, en la sentencia 214/2018 del Tribunal Supremo, con los pasajes que confirman la permanencia en la política española de una “estructura de corrupción” sostenida en unas relaciones fluidas, estrechas y de amistad entre cargos públicos y personajes de levita para cometer delitos de asociación ilícita, prevaricación administrativa, tráfico de influencias, malversación de caudales públicos, falsedad documental y cohecho activo y pasivo. Lo juzgado no se limita a “un hecho puntual”, afirma la sentencia, sino que genera una estructura que trastoca todo el funcionamiento del servicio público. Y eso es corrupción española, una estructura, en Madrid como en Cataluña, en Valencia como en Andalucía, en Baleares como en la Casa Real…

domingo, 25 de noviembre de 2018

Razón y emociones


Razón y emociones                                         

Yo no soy un animal político, un ente de concurrencia, sino un ente de soledad o de sociedad electiva; un libre animal poético. Y nada tengo que ver con las costumbres de los concurrentes y concurridos.

JRJ


Personalmente entiendo que el individuo aislado utiliza más su inteligencia racional, mientras que los grupos sociales se dejan llevar más por las emociones.

domingo, 18 de noviembre de 2018

Iñaki Gabilondo: “No podemos dirimir a hostia limpia lo que nos sucede”


Iñaki Gabilondo.

Iñaki Gabilondo: “No podemos dirimir a hostia limpia lo que nos sucede”                                             

El periodista repasa en ‘La vista atrás’ los últimos cuarenta años de España.

Desde el inicio, el programa tiene esa impronta personal: la niebla que parecía marcar la larga posguerra, el utilitario... Y de pronto aparece, ante el Congreso de los Diputados, el veterano periodista. Como Ambrosio, él podía haber sido uno de sus propios invitados.

Pregunta. Se le ve muy implicado en la serie.

Respuesta. Porque me reuní con una familia que podía ser como la mía, como la de todos. Y quería responderme a esas preguntas: ¿nosotros qué somos? ¿Por qué los españoles nos creemos los primeros y de pronto nos conformamos con ser los últimos? No hay mejor manera de contar la historia que a través de las personas.

P. ¿Con qué sensación se fue de ese diálogo?

R. Me parece una familia muy representativa. Tiene una memoria casi rural, de casas sin cuarto de baño, son muy poco leídos, no fueron apenas al colegio. La siguiente generación pega un salto y empieza a avanzar. Y la siguiente avanza hacia la libertad y el progreso. Se parece mucho a mi familia, a un montón de familias que yo conozco. Y lo que queda claro durante la conversación es que cuando vivían los padres de Ambrosio aquí había cuarenta problemas, mientras que ahora tenemos tres, algunos muy fuertes, como el del porvenir de los chicos jóvenes. Para contar qué ha pasado pude ir a ver a sociólogos, pero he preferido hablar con la gente.

P. Habla de los suyos, pues.

R. Pero no es ni mi autobiografía ni la de Ambrosio. Muchas familias podrían estar contando algo parecido; por eso me sentí tan cerca, tan cálido. Se parece a lo que pasó con tantos emigrantes que con gran esfuerzo sacaron adelante a otra generación que ha pillado un paso educativo en el siguiente rango y va a la universidad laboral... El viaje de este país tiene mucho mérito.

P. En el siguiente capítulo reúne a comer a otros protagonistas de estos 40 años...

R. Sí, están José Sacristán, Ferran Adriá, Perico Delgado, Carmen Machi, Ainhoa Arteta... Algunos tenían diecisiete años cuando se pone en marcha la Constitución y otros, como Sacristán, que era adulto. Ahí aparece él en el principio de Asignatura pendiente haciendo un monólogo en el que incita, al principio de la película, a que cada uno cumpla los sueños negados por el franquismo... En el tercer capítulo abordamos los retos que nos quedan. Ahí está el problema territorial, por el que pasamos de lado. Donde profundizamos es en la educación y en el paro juvenil. Nada va a ser como fue.

P. En el primer capítulo hay un remanso, cuando los historiadores (Juan Pablo Fusi, Carmen Iglesias) le dicen que la Constitución es lo mejor que ha pasado en la historia contemporánea de España...

R. Lo que dicen, también, es que tenemos que hablar más entre nosotros. Todos los temas que nos preocupan los estamos dirimiendo ahora a hostia limpia en el escenario de la política y a lo mejor lo que debiéramos hacer es tomar nota y escuchar a profesionales que te pueden dar una objetiva información para no tener que resolver a palos nuestros problemas. Los historiadores te ayudan a tratar de hacer justicia sobre lo que nos pasa. Si escucháramos no se hubiera producido este desprecio, que amaina, sobre lo que fue la Transición.

P. El ministro Marlaska le cuenta a usted un episodio clave en la historia de nuestras libertades: cuando le tuvo que decir a su madre que era homosexual y se casaba...

R. Los acontecimientos históricos son hechos que afectan a la vida; las libertades alcanzadas en 1976 nos afectaron a todos, nos obligaron a afrontar nuevos retos. Marlaska cuenta hasta el último instante la reacción de su madre. Su sonrisa final, que a él lo alivia de la tensión que produjo esa noticia tan personal. La historia nos desafía. Nos sigue desafiando, uno por uno. A todos nosotros.



sábado, 10 de noviembre de 2018

Conversaciones con futuro


Boaventura de Sousa Santos, en Coimbra. JOÃO HENRIQUES.

Conversaciones con futuro                

Boaventura de Sousa Santos: “Portugal demostró que el neoliberalismo era mentira”

Sociólogo. Autor de más de 40 ensayos, sus análisis guían desde hace décadas a la izquierda, a la que anima a unirse: es la que salvará a la democracia liberal


Es desde hace décadas el oráculo de cabecera de las izquierdas ibérica y latinoamericanas, generalmente más allá de los partidos socialistas. Hugo Chávez (Venezuela), Lula (Brasil), Gustavo Petro (Colombia), Pablo Iglesias (España), Francisco Louçã (Portugal), le escucharon y le escuchan para crear alternativas de Gobierno más allá de siglas. El sociólogo Boaventura de Sousa Santos (Coimbra, 1940) divide su tiempo entre la universidad portuguesa, donde elogia una solución de Gobierno socialista inédita, y la universidad de Wisconsin, donde se empapa de los análisis de la CIA. Con más de 40 ensayos en su haber, esta semana presenta en España, Izquierdas del mundo, uníos.Aunque cree en las confabulaciones mundiales, De Sousa Santos también cree en la capacidad de las fuerzas locales para formar alternativas que escapen al determinismo de los poderes fácticos, incluso cree que a la democracia liberal solo la puede defender la izquierda. Aunque no acierte siempre, ¡Salve a Santos!

Pregunta. Después de 14 años de Gobierno de izquierdas parece que los brasileños han salido escaldados.

Respuesta. Lula fue un gran presidente, pero cometió muchos errores. Usó el sistema político antiguo para gobernar con la derecha. No hubo reforma fiscal ni del sistema ni de los medios de comunicación en un momento en que su partido, el PT, tenía una gran legitimidad para hacerlo. Gobernar con el sistema antiguo fue gobernar con el compadreo, con la corrupción endémica de los partidos, no solo del PT.

P. Las Bolsas acogieron con gran optimismo la derrota del PT o el triunfo de Bolsonaro.

R. Sí, ahora, después de unas elecciones, en lugar de la reacción de las personas, la primera noticia de los medios es la reacción de los mercados. La Bolsa la controlan cinco grandes compañías financieras, que mueven 50 trillones de los 90 trillones del PIB mundial y tienen, por tanto, un poder de chantaje enorme sobre los sistemas políticos nacionales. A la derrota de la izquierda en Brasil no es ajeno el imperialismo americano

P. ¿No suena antiguo el término?

R. Ya sé que ha dejado de usarse en los medios, pero yo creo que el imperialismo americano existe, aunque anduvieron distraídos en la primera década del siglo.

P. Bastante, se les coló Chávez, Evo Morales, Lula...

R. Fue una década en la que EE UU estaba concentrado en Irak, y que permitió alcanzar el poder a fuerzas progresistas de Argentina, Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador, Chile. A partir de 2009, los norteamericanos empiezan a ver que están perdiendo América Latina, que tiene un socio nuevo, China. Su primera reacción es el golpe de Honduras de 2009, una década después los hondureños emigran en caravana hacia Estados Unidos.

P. Las grandes inversiones de China son, sin embargo, en África y Suramérica.R. EE UU precisa de todos los países aliados para frenar a China, pero de modos distintos. Necesita a Europa, pero no a la Unión Europea (UE). El abordaje de Trump sobre Europa es con el Tratado Comercial Transatlántico, que quiere acabar con él porque no quiere una UE unida. Le es más fácil controlar el continente minando a la UE, separándola país a país. Lo ha conseguido con el Reino Unido y lo va a intentar con otros. Uno a uno dominará mejor todo el continente.

R. Leo atentamente todos los documentos de la CIA para mirar el futuro con sus ojos. La gran amenaza para mantener su hegemonía mundial es China. En 2030 será la primera economía. Vivimos un intervalo entre dos globalizaciones. Tuvimos varias desde 1870, cada una dominada por una innovación tecnológica, de la máquina de vapor a internet. Las últimas siempre han sido dominadas por Estados Unidos, pero vamos a entrar en una nueva ola de innovación, protagonizada por la inteligencia artificial, la robótica y la automoción, y en estas áreas -al contrario que en las anteriores- China está muy bien posicionada. Quien domine la nueva ola será el país hegemónico.

P. ¿La hora del imperialismo chino?

R. China se juntó a Rusia, India, Brasil y Suráfrica, el BRICS. Ese proyecto, al contrario de lo que nosotros nos pudiéramos imaginar, fue una aviso temible para EE UU. Había que neutralizarlo al precio que fuera porque estaban a poner en causa lo más sagrado del imperio americano, el dólar. En 1971, dejó de estar respaldado por el patrón oro, pero EE UU acordó con la familia real saudí que el dólar fuera la única moneda de pago de las transacciones petrolífera.

P. Y así sigue medio siglo después.

R. Sí, a costa de reprimir cualquier movimiento para acabar con el dólar como única referencia mundial. Siempre que hay un ataque a esta moneda la reacción de Estados Unidos es brutal. Es cierto que el expresidente del FMI Dominique Strauss-Kahn tuvo un lío con una camarera, pero casualmente un mes antes había propuesto crear una cesta de monedas como referencia del comercio mundial, y no solo el dólar. Sadam Husein quería que el comercio de los hidrocarburos fuera en euros y Gaddafi propuso una moneda africana similar al euro. Todos tuvieron destinos fatales.

P. Y aquel BRICS ha perdido su peón brasileño.

R. Antes se había entregado incondicionalmente la India de Mohdi, pero Brasil es la séptima economía mundial y se ha aprovechado que tuviera una democracia aún frágil para acabar con ese laboratorio. El BRICS ha quedado neutralizado

P. Las democracias han cambiado Obama por Trump, Lula por Bolsonaro, Rienzi por Salvini…

R. Vivimos un ciclo reaccionario, típico entre los intervalos de globalizaciones. Es un tiempo en el que aumenta la agresividad y la rivalidad entre países -en Europa dio origen a dos guerras-. Su cara visible es Steve Bannon, ex asesor de Trump. No es casual que su organización, The Movement (El Movimiento), se haya instalado en Bruselas. Su objetivo es conseguir una mayoría de euroescépticos en las elecciones europeas de mayo y así destruir, democráticamente, la UE.

P. ¿Teme que lo consiga?

R. Lo veo con mucha preocupación. Esta ola reaccionaria es diferente a otras, intenta acabar con la distinción entre dictadura y democracia. La democracia liberal no se sabe defender de los antidemócratas, de los antisistema como Trump o Bolsonaro que se aprovechan del sistema. Se destruye la opinión pública con falsas noticias que transforman al adversario en enemigo; con el adversario se discute, al enemigo se destruye.

P. ¿Pero cómo se ha llegado a formar este ciclo reaccionario?

R. Desde luego no es una convulsión repentina, tiene sus causas. Si dejamos de ocupar un espacio, otros no lo harán. Si los partidos clásicos se dedican a los procesos electorales y a sus alianzas, y no trabajan con las clases populares, otros lo harán. Y no solo los partidos. La iglesia católica tenía en América Latina un fuerte enraizamiento con la teología de la liberación. Juan Pablo II la liquidó y ese vacío está siendo ocupado por la llamada teología de la prosperidad de las iglesias evangélicas de influencia norteamericana. El rico recibe la bendición de Dios, el pobre no es bendecido, es demonizado, culpable de su pobreza. Ha habido un abandono de las clases populares por parte de las elites, sean políticas o eclesiásticas.

P. ¿Tiene usted una solución?

R. Sí, izquierdas del mundo, uníos, el título de mi nuevo ensayo. Las izquierdas tienen que acabar con sus dogmatismos y aislacionismos y tener conciencia que en este ciclo reaccionario, las fuerzas de izquierdas son las que mejor pueden defender la democracia liberal, porque la derecha se entregó absolutamente (la izquierda parcialmente) a los poderes financieros.

P. En este periodo reaccionario, una de las excepciones ha sido la solución portuguesa, un Gobierno socialista con el apoyo parlamentario de partidos a su izquierda, incluso antieuropeos, del Bloco y PC.

R. Es la gran innovación política de los últimos años. El partido socialista de Costa decide articularse con partidos a su izquierda en lugar de hacerlo con las derechas, como siempre. Con una clarividencia extraordinaria, con Bloco y PC llegaron a la conclusión de que hay muchas cosas que les separan pero que hay otras que le unen, suficientes para gobernar. Les unía terminar con la austeridad, ya es mucho. Si el PC está contra el euro y el PS a favor, no cuenta. Esa fue la gran sabiduría de los partidos.

P. Portugal rompió con muchas profecías catastróficas.

R. Portugal demostró que el neoliberalismo era una mentira. Con soluciones contrarias a esa ideología, el Gobierno ha dado un respiro a las clases populares. La economía crece, la inversión llega, el paro baja. Si esto hubiera ocurrido en otro país sería noticia mundial.

P. ¿El modelo es exportable?

R. Las soluciones no se pueden copiar, pero sí aprender de ellas. Tengo alguna esperanza de que cuaje en España con los jóvenes Sánchez e Iglesias. Esta semana voy allí a hablar con todos los partidos de izquierda. En España el gran actor diferencial es el de las nacionalidades, y concretamente Cataluña, que impide cualquier acuerdo y, a mí entender así va a continuar algún tiempo. Cuando se juega al todo o nada, el acuerdo es imposible.

P. En España, más que izquierdas y derechas se habla de castas y movimientos transversales.

R. Lo sé y me indigna. Nunca fue tan importante la distinción entre izquierda y derecha. La izquierda enamora muchas veces pero deja pasar oportunidades de ser otra alternativa de vida. La izquierda no puede tener vergüenza por defender al Estado, obviamente democrático y no corrupto; quien va a necesitar más salud pública, más educación no van a ser las clases medias altas, sino las que ganan el salario mínimo. Hay que tener el coraje de aumentar los impuestos a los más ricos; perjudica la inversión, se decía en Portugal. No fue así, al contrario, aumentó. Hay mucha mentira económica. Los mayores mentirosos de este siglo ganaron los premios nobel de economía.

P. ¿La solución portuguesa puede cambiar la tendencia de la Unión Europea en las elecciones de mayo?

R. Portugal es un país muy pequeño para cambiar la UE, pero si tuviésemos una solución de izquierda moderada en España, más Grecia e Italia venceríamos a la extrema derecha y la UE estaría salvada. Si no la cambiamos por dentro habrá brexit, italiabrexit y austriaexit -sin contar Hungría y Polonia que solo son europeos para recibir dinero comunitario-, y en vez de tener una solución de izquierdas para reinventar la UE, será una de derechas para destruir Europa. Esa es la disyuntiva a la que nos enfrentamos.

JAVIER MARTÍN DEL BARRIO. El País. Domingo 4 de noviembre de 2018 

domingo, 4 de noviembre de 2018

Leonard Cohen se despide

Dos años después de la muerte del músico
canadiense ven la luz en el libro La Llama sus últimos
poemas. El volumen, que también incluye letras de
canciones, dibujos y versos dispersos en cientos
de cuadernos, libretas humildes y servilletas de bar,
fue concebido y diseñado para su publicación 
por el autor Suzanne. Escribir, asegura su hijo,
era lo que lo mantenía vivo al final de sus días.

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Dejad que diga a los jóvenes
dejad que diga a los jóvenes:
no soy sabio, rabino, roshi, gurú
soy un Mal Ejemplo.
a las personas con experiencia
que han caracterizado el trabajo de mi vida
como algo barato, superficial, pretencioso, insignificante:
no sabéis
la Razón que tenéis
entre las putas
hay algunas
que preferimos hacer bien el amor
y entre (aquéllas) éstas
algunas
lo hacen gratis
Yo soy una puta
y un yonqui.
si alguna de mis canciones
te hizo más fácil
algún momento,
por favor, recuerda esto.
La verdad menos el 7%

Sólo te besó
en la mejilla
y sólo te tocó la mano
dices que no pasó nada
y yo me voy a tragar tu historia
Que ese “no pasó nada” te mandó
un ramo grande (¿enorme?) de rosas
pero te agradezco que me dijeras
la verdad
La verdad menos el siete
Por ciento



MI CARRERA



Tan poco que decir
Tan urgente
Decirlo



QUIERES DEVOLVER EL GOLPE Y NO PUEDES


Quieres devolver el golpe y no
puedes
Quieres ayudar pero no puedes
Y la pistola no dispara
Y la dinamita no explota
Y el viento sopla en otra
dirección
Y nadie te oye
Y la muerte está en todas partes
Y vas a morir de todos modos
Y estás cansado de la guerra
Y no puedes volver a explicarlo
Ya no puedes explicarlo
Y estás atascado detrás de tu casa
Como un viejo camión oxidado
Que ya nunca llevará otro
cargamento
Y no llevas tu vida
Llevas la vida de otro
Alguien a quien no conoces ni te
gusta
Y pronto se acabará
Y es muy tarde para volver a
empezar
Armado con lo que ahora sabes
Y todas tus estúpidas obras
benéficas
Han armado a los pobres contra ti
Y no eres quien querías ser
Ni remotamente él o ella
¿Cómo voy a salir de esto?
El lío desordenado el desaliño
Sin jamás estar limpio ni ser libre
Ensuciado por el chismorreo y la
publicidad
Estás cansado y se ha acabado
Y ya no puedes hacer nada
Para eso este silencio
Para eso es esta canción
Y ya no puedes explicarlo
Y no puedes ahondar
Porque la superficie es como el
acero
Y todas tus buenas emociones
Tus sutiles percepciones
Tu famosa comprensión
Se evaporan en una asombrosa
(Para ti) irrelevancia
No recuerdo cuándo
Escribí esto
Fue mucho antes del 11 de
Septiembre



Babelia. El País. 3 de noviembre 2018

lunes, 7 de mayo de 2018

Olvido garantizado


Olvido garantizado                              

Amores imposibles sin esperas ni celos.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Feliz Navidad y próspero año nuevo.


Feliz Navidad y próspero año nuevo                                                   


Merry Christmas and Happy New Year
Feliz navidad y prospero año nuevo
Joyeux Noël et Bonne Année
Buon Natale e Felice Anno Nuovo
Feliz Natal e um prospero ano novo
Frohe Weihnachten und ein glückliches neues Jahr

La mejor celebración de estas fiestas es siempre la más perfecta normalidad. 

Ello es lo que te deseo ahora y también para todo el 2018.

Cada día, una vida.

Abrazos

Manuel María Torres Rojas