Tres tardes con Fidel Castro III
(foto tomada por el autor en La Habana) Las horas Contadas Coletilla De regreso al Hotel Nacional practico la autocrítica y me lamento de no haber sido capaz de llevar al facundo de Fidel al huerto de sus gustos en materia de cine, literatura, gastronomía y otros dominios. Sobre mujeres, por ejemplo. Finalmente me absuelvo de mi pecado, ya que en nuestra plática mano a mano ha pasado algo que merece la pena ser contado. Sin embargo, la jodida culpa no ceja y me echo en cara no haber rebajado los humos al Comandante cuando se pavoneaba por el triunfo de la izquierda en América Latina. Lo cierto es que no encontré el modo y manera de meter baza en su soliloquio y tratar de explicarle al barbudo que hay tantas izquierdas como países. Ya se sabe que no tiene mucho que ver el color ni la estatura con las cosas del querer; y que la izquierda chavista de Venezuela, se parece como un huevo a una castaña a la de Bachelet en Chile. Ni ésta a la populista de los Kirchne...