domingo, 23 de julio de 2017

TERCA LUZ


Terca luz                                                                    

Hoy, fiesta de guardar, me permito invitarme a mí mismo a
Casa de Citas, mayormente para no abusar de mis improbables lectores.
Para más INRI, se trata de una poesía de mi cosecha lírica.
¡Ustedes perdonen!

De la terca luz su postrer fulgor reúno,
cautiva y descompuesta en oros y malvas y esmeraldas
vela mi ánima de ambarinos linos.

Tal vez fuera piadoso luz se recogiera
en un solo haz de domésticas volutas, polvo de libros,
y así el niño que queda apenas tuviera otra encomienda
que limpiar las celdillas de la memoria…

Mas... ¡qué va!... la impía luminiscencia no ceja
y derriba el nido de mi cama.
Quiebra el rayo por el cristal herido
y rompe en topacios y opalinas y cárdenas turmalinas
que a danzar invitan al hombre antiguo y a la mujer nueva. 

Bailamos tres, el hombre solo,
la mujer que llega y el eterno niño.

Peces fusiformes chocan, mecánicos,
sus bocas en minerales besos de estéril cortejo,
mil cristales bermellones revientan
las paredes cotidianas de mi egocéntrica guarida.

¡Inclemente luz que a su albedrío administra las sombras!

Tarde quita claridad y el ocaso abate ecos de colores
y gemas presas en los vitrales de mi caleidoscopio.

Hombre, mujer y niño lamentan la noche.