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Mostrando las entradas etiquetadas como Hugo Chávez

Sin pijama y sin recuerdos (capítulo duodécimo)

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( el autor en el museo de Arte Contemporáneo ) Chávez se olvida de que mañana madruga. Me cuenta el ex teniente coronel de paracaidistas las llamadas que recibió de Fidel Castro durante el golpe que le montaron militares y empresarios, el día 11 de abril del año 2002. Mientras Hugo estaba atrincherado en el Palacio de Miraflores, sitiado por las tropas que se alzaron en tan curiosa asonada, Fidel llamaba insistiendo a su amigo para que aguantase el tipo. “¡No te inmoles!”, “no dimitas, no renuncies”, me cuenta Chávez que le aconsejaba Fidel. La cara de Chávez ha cambiado. Este hombre las pasó canutas hasta que el 14 de abril retomó el poder, gracias a que la división blindada y el regimiento de paracaidistas de Maracay amenazaron con arrasar a sangre y fuego Caracas si Chávez no era restituido. Ayudó y no poco, que el gobierno golpista eligiera como presidente a quien fungía como capo de la confederación de empresarios de allá, un tal Carmona. Empezó su gobierno títere abol...

Sin pijama y sin recuerdos (capítulo undécimo)

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A las siete y media en punto me avisan de recepción. En el lobby del hotel aguarda mi asistente militar. En el trayecto hacia La Casona pregunto al comandante si me recomienda evitar algún tema de conversación. - No. Ya usted sabe que Hugo Chávez se faja con el más guapo. Quizás sea conveniente, doctor, que no toque usted la vaina de miss Venezuela. Tomo nota y me animo a formular la misma cuestión en positivo. - ¿Asuntos que son del agrado del ciudadano emperador? El oficial me indica que Chávez, al día de hoy, se interesa vivamente por la industria de la farmacopornografía como motor del mercado en la economía capitalista de este siglo. Pongo cara de Buster Keaton. Me quedo con gana de preguntarle a mi amabilísimo acompañante si sabe dónde se encuentra mi gato. Recorro las preciosas galerías coloniales de la residencia oficial del número uno de la república venezolana. No aprecio cambio alguno respecto de las que frecuenté en tiempos de Carlos Andrés Pérez, Herrera C...

Sin pijama y sin recuerdos (capítulo décimo)

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Duermo como un bendito y amanezco en el aeropuerto de Maiquetía. Bajo del avión. Una banda militar ataca con brío el himno “Gloria al Bravo Pueblo”. Terminado que hubo la charanga patriótica, se acerca un general con un montón de estrellas quien me comunica que el emperador Hugo Chávez me ha concedido la ciudadanía venezolana, con derecho a pensión vitalicia. Y no contento con eso, va y me condecora e impone la medalla y banda de la Orden del Mérito al Buen Revolucionario. Y añade que Su Serenidad el emperador Chávez estaría muy honrado en cenar conmigo esa misma noche, precisando que sería una cena privada, sin discursos. ¡Qué gusto! El comandante que dirige mi traslado hasta la suite presidencial del hotel Tamanaco me da buena espina y por eso decido jugar al despiste preguntando: - ¿Cómo van las cosas por España? Efectivamente, el militar es un criollo vernáculo bien entrenado y me responde con un laconismo alejado de la verborrea caribeña: - ¿Se refiere usted a ...