A mi padre muerto
(mi padre) Pocos días antes de su muerte, mi padre recibió la extremaunción. Terminado el rito sacramental, tuve ocasión de quedarme a solas con él en la habitación de la Clínica Nuestra Señora del Mar, en donde murió. Le pregunté por su impresión al recibir los óleos y me dijo literalmente: “emotivo pero no grato”. Contundente y en buen castellano. Lamento ahora no haber tenido ocasiones para haber charlado tranquilamente con mi padre de lo divino y de lo humano. En los años en que a él le tocó ser padre y a mí ser hijo las distancias eran tales que hacían prácticamente imposible una comunicación franca y menos de tú a tú. También echo de menos que no nos haya dejado escritas sus experiencias, por ejemplo, en tiempos de la guerra civil española. Nunca quiso hablar de ella. Carmen Laforet y Josefina Aldecoa, no mucho antes de morir, publicaron remembranzas de ciertas etapas de sus vidas, niñez incluida. Tengo sus libros en la cola de espera, así com...