domingo, 18 de noviembre de 2018

Iñaki Gabilondo: “No podemos dirimir a hostia limpia lo que nos sucede”


Iñaki Gabilondo.

Iñaki Gabilondo: “No podemos dirimir a hostia limpia lo que nos sucede”                                             

El periodista repasa en ‘La vista atrás’ los últimos cuarenta años de España.

Desde el inicio, el programa tiene esa impronta personal: la niebla que parecía marcar la larga posguerra, el utilitario... Y de pronto aparece, ante el Congreso de los Diputados, el veterano periodista. Como Ambrosio, él podía haber sido uno de sus propios invitados.

Pregunta. Se le ve muy implicado en la serie.

Respuesta. Porque me reuní con una familia que podía ser como la mía, como la de todos. Y quería responderme a esas preguntas: ¿nosotros qué somos? ¿Por qué los españoles nos creemos los primeros y de pronto nos conformamos con ser los últimos? No hay mejor manera de contar la historia que a través de las personas.

P. ¿Con qué sensación se fue de ese diálogo?

R. Me parece una familia muy representativa. Tiene una memoria casi rural, de casas sin cuarto de baño, son muy poco leídos, no fueron apenas al colegio. La siguiente generación pega un salto y empieza a avanzar. Y la siguiente avanza hacia la libertad y el progreso. Se parece mucho a mi familia, a un montón de familias que yo conozco. Y lo que queda claro durante la conversación es que cuando vivían los padres de Ambrosio aquí había cuarenta problemas, mientras que ahora tenemos tres, algunos muy fuertes, como el del porvenir de los chicos jóvenes. Para contar qué ha pasado pude ir a ver a sociólogos, pero he preferido hablar con la gente.

P. Habla de los suyos, pues.

R. Pero no es ni mi autobiografía ni la de Ambrosio. Muchas familias podrían estar contando algo parecido; por eso me sentí tan cerca, tan cálido. Se parece a lo que pasó con tantos emigrantes que con gran esfuerzo sacaron adelante a otra generación que ha pillado un paso educativo en el siguiente rango y va a la universidad laboral... El viaje de este país tiene mucho mérito.

P. En el siguiente capítulo reúne a comer a otros protagonistas de estos 40 años...

R. Sí, están José Sacristán, Ferran Adriá, Perico Delgado, Carmen Machi, Ainhoa Arteta... Algunos tenían diecisiete años cuando se pone en marcha la Constitución y otros, como Sacristán, que era adulto. Ahí aparece él en el principio de Asignatura pendiente haciendo un monólogo en el que incita, al principio de la película, a que cada uno cumpla los sueños negados por el franquismo... En el tercer capítulo abordamos los retos que nos quedan. Ahí está el problema territorial, por el que pasamos de lado. Donde profundizamos es en la educación y en el paro juvenil. Nada va a ser como fue.

P. En el primer capítulo hay un remanso, cuando los historiadores (Juan Pablo Fusi, Carmen Iglesias) le dicen que la Constitución es lo mejor que ha pasado en la historia contemporánea de España...

R. Lo que dicen, también, es que tenemos que hablar más entre nosotros. Todos los temas que nos preocupan los estamos dirimiendo ahora a hostia limpia en el escenario de la política y a lo mejor lo que debiéramos hacer es tomar nota y escuchar a profesionales que te pueden dar una objetiva información para no tener que resolver a palos nuestros problemas. Los historiadores te ayudan a tratar de hacer justicia sobre lo que nos pasa. Si escucháramos no se hubiera producido este desprecio, que amaina, sobre lo que fue la Transición.

P. El ministro Marlaska le cuenta a usted un episodio clave en la historia de nuestras libertades: cuando le tuvo que decir a su madre que era homosexual y se casaba...

R. Los acontecimientos históricos son hechos que afectan a la vida; las libertades alcanzadas en 1976 nos afectaron a todos, nos obligaron a afrontar nuevos retos. Marlaska cuenta hasta el último instante la reacción de su madre. Su sonrisa final, que a él lo alivia de la tensión que produjo esa noticia tan personal. La historia nos desafía. Nos sigue desafiando, uno por uno. A todos nosotros.



sábado, 10 de noviembre de 2018

Conversaciones con futuro


Boaventura de Sousa Santos, en Coimbra. JOÃO HENRIQUES.

Conversaciones con futuro                

Boaventura de Sousa Santos: “Portugal demostró que el neoliberalismo era mentira”

Sociólogo. Autor de más de 40 ensayos, sus análisis guían desde hace décadas a la izquierda, a la que anima a unirse: es la que salvará a la democracia liberal


Es desde hace décadas el oráculo de cabecera de las izquierdas ibérica y latinoamericanas, generalmente más allá de los partidos socialistas. Hugo Chávez (Venezuela), Lula (Brasil), Gustavo Petro (Colombia), Pablo Iglesias (España), Francisco Louçã (Portugal), le escucharon y le escuchan para crear alternativas de Gobierno más allá de siglas. El sociólogo Boaventura de Sousa Santos (Coimbra, 1940) divide su tiempo entre la universidad portuguesa, donde elogia una solución de Gobierno socialista inédita, y la universidad de Wisconsin, donde se empapa de los análisis de la CIA. Con más de 40 ensayos en su haber, esta semana presenta en España, Izquierdas del mundo, uníos.Aunque cree en las confabulaciones mundiales, De Sousa Santos también cree en la capacidad de las fuerzas locales para formar alternativas que escapen al determinismo de los poderes fácticos, incluso cree que a la democracia liberal solo la puede defender la izquierda. Aunque no acierte siempre, ¡Salve a Santos!

Pregunta. Después de 14 años de Gobierno de izquierdas parece que los brasileños han salido escaldados.

Respuesta. Lula fue un gran presidente, pero cometió muchos errores. Usó el sistema político antiguo para gobernar con la derecha. No hubo reforma fiscal ni del sistema ni de los medios de comunicación en un momento en que su partido, el PT, tenía una gran legitimidad para hacerlo. Gobernar con el sistema antiguo fue gobernar con el compadreo, con la corrupción endémica de los partidos, no solo del PT.

P. Las Bolsas acogieron con gran optimismo la derrota del PT o el triunfo de Bolsonaro.

R. Sí, ahora, después de unas elecciones, en lugar de la reacción de las personas, la primera noticia de los medios es la reacción de los mercados. La Bolsa la controlan cinco grandes compañías financieras, que mueven 50 trillones de los 90 trillones del PIB mundial y tienen, por tanto, un poder de chantaje enorme sobre los sistemas políticos nacionales. A la derrota de la izquierda en Brasil no es ajeno el imperialismo americano

P. ¿No suena antiguo el término?

R. Ya sé que ha dejado de usarse en los medios, pero yo creo que el imperialismo americano existe, aunque anduvieron distraídos en la primera década del siglo.

P. Bastante, se les coló Chávez, Evo Morales, Lula...

R. Fue una década en la que EE UU estaba concentrado en Irak, y que permitió alcanzar el poder a fuerzas progresistas de Argentina, Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador, Chile. A partir de 2009, los norteamericanos empiezan a ver que están perdiendo América Latina, que tiene un socio nuevo, China. Su primera reacción es el golpe de Honduras de 2009, una década después los hondureños emigran en caravana hacia Estados Unidos.

P. Las grandes inversiones de China son, sin embargo, en África y Suramérica.R. EE UU precisa de todos los países aliados para frenar a China, pero de modos distintos. Necesita a Europa, pero no a la Unión Europea (UE). El abordaje de Trump sobre Europa es con el Tratado Comercial Transatlántico, que quiere acabar con él porque no quiere una UE unida. Le es más fácil controlar el continente minando a la UE, separándola país a país. Lo ha conseguido con el Reino Unido y lo va a intentar con otros. Uno a uno dominará mejor todo el continente.

R. Leo atentamente todos los documentos de la CIA para mirar el futuro con sus ojos. La gran amenaza para mantener su hegemonía mundial es China. En 2030 será la primera economía. Vivimos un intervalo entre dos globalizaciones. Tuvimos varias desde 1870, cada una dominada por una innovación tecnológica, de la máquina de vapor a internet. Las últimas siempre han sido dominadas por Estados Unidos, pero vamos a entrar en una nueva ola de innovación, protagonizada por la inteligencia artificial, la robótica y la automoción, y en estas áreas -al contrario que en las anteriores- China está muy bien posicionada. Quien domine la nueva ola será el país hegemónico.

P. ¿La hora del imperialismo chino?

R. China se juntó a Rusia, India, Brasil y Suráfrica, el BRICS. Ese proyecto, al contrario de lo que nosotros nos pudiéramos imaginar, fue una aviso temible para EE UU. Había que neutralizarlo al precio que fuera porque estaban a poner en causa lo más sagrado del imperio americano, el dólar. En 1971, dejó de estar respaldado por el patrón oro, pero EE UU acordó con la familia real saudí que el dólar fuera la única moneda de pago de las transacciones petrolífera.

P. Y así sigue medio siglo después.

R. Sí, a costa de reprimir cualquier movimiento para acabar con el dólar como única referencia mundial. Siempre que hay un ataque a esta moneda la reacción de Estados Unidos es brutal. Es cierto que el expresidente del FMI Dominique Strauss-Kahn tuvo un lío con una camarera, pero casualmente un mes antes había propuesto crear una cesta de monedas como referencia del comercio mundial, y no solo el dólar. Sadam Husein quería que el comercio de los hidrocarburos fuera en euros y Gaddafi propuso una moneda africana similar al euro. Todos tuvieron destinos fatales.

P. Y aquel BRICS ha perdido su peón brasileño.

R. Antes se había entregado incondicionalmente la India de Mohdi, pero Brasil es la séptima economía mundial y se ha aprovechado que tuviera una democracia aún frágil para acabar con ese laboratorio. El BRICS ha quedado neutralizado

P. Las democracias han cambiado Obama por Trump, Lula por Bolsonaro, Rienzi por Salvini…

R. Vivimos un ciclo reaccionario, típico entre los intervalos de globalizaciones. Es un tiempo en el que aumenta la agresividad y la rivalidad entre países -en Europa dio origen a dos guerras-. Su cara visible es Steve Bannon, ex asesor de Trump. No es casual que su organización, The Movement (El Movimiento), se haya instalado en Bruselas. Su objetivo es conseguir una mayoría de euroescépticos en las elecciones europeas de mayo y así destruir, democráticamente, la UE.

P. ¿Teme que lo consiga?

R. Lo veo con mucha preocupación. Esta ola reaccionaria es diferente a otras, intenta acabar con la distinción entre dictadura y democracia. La democracia liberal no se sabe defender de los antidemócratas, de los antisistema como Trump o Bolsonaro que se aprovechan del sistema. Se destruye la opinión pública con falsas noticias que transforman al adversario en enemigo; con el adversario se discute, al enemigo se destruye.

P. ¿Pero cómo se ha llegado a formar este ciclo reaccionario?

R. Desde luego no es una convulsión repentina, tiene sus causas. Si dejamos de ocupar un espacio, otros no lo harán. Si los partidos clásicos se dedican a los procesos electorales y a sus alianzas, y no trabajan con las clases populares, otros lo harán. Y no solo los partidos. La iglesia católica tenía en América Latina un fuerte enraizamiento con la teología de la liberación. Juan Pablo II la liquidó y ese vacío está siendo ocupado por la llamada teología de la prosperidad de las iglesias evangélicas de influencia norteamericana. El rico recibe la bendición de Dios, el pobre no es bendecido, es demonizado, culpable de su pobreza. Ha habido un abandono de las clases populares por parte de las elites, sean políticas o eclesiásticas.

P. ¿Tiene usted una solución?

R. Sí, izquierdas del mundo, uníos, el título de mi nuevo ensayo. Las izquierdas tienen que acabar con sus dogmatismos y aislacionismos y tener conciencia que en este ciclo reaccionario, las fuerzas de izquierdas son las que mejor pueden defender la democracia liberal, porque la derecha se entregó absolutamente (la izquierda parcialmente) a los poderes financieros.

P. En este periodo reaccionario, una de las excepciones ha sido la solución portuguesa, un Gobierno socialista con el apoyo parlamentario de partidos a su izquierda, incluso antieuropeos, del Bloco y PC.

R. Es la gran innovación política de los últimos años. El partido socialista de Costa decide articularse con partidos a su izquierda en lugar de hacerlo con las derechas, como siempre. Con una clarividencia extraordinaria, con Bloco y PC llegaron a la conclusión de que hay muchas cosas que les separan pero que hay otras que le unen, suficientes para gobernar. Les unía terminar con la austeridad, ya es mucho. Si el PC está contra el euro y el PS a favor, no cuenta. Esa fue la gran sabiduría de los partidos.

P. Portugal rompió con muchas profecías catastróficas.

R. Portugal demostró que el neoliberalismo era una mentira. Con soluciones contrarias a esa ideología, el Gobierno ha dado un respiro a las clases populares. La economía crece, la inversión llega, el paro baja. Si esto hubiera ocurrido en otro país sería noticia mundial.

P. ¿El modelo es exportable?

R. Las soluciones no se pueden copiar, pero sí aprender de ellas. Tengo alguna esperanza de que cuaje en España con los jóvenes Sánchez e Iglesias. Esta semana voy allí a hablar con todos los partidos de izquierda. En España el gran actor diferencial es el de las nacionalidades, y concretamente Cataluña, que impide cualquier acuerdo y, a mí entender así va a continuar algún tiempo. Cuando se juega al todo o nada, el acuerdo es imposible.

P. En España, más que izquierdas y derechas se habla de castas y movimientos transversales.

R. Lo sé y me indigna. Nunca fue tan importante la distinción entre izquierda y derecha. La izquierda enamora muchas veces pero deja pasar oportunidades de ser otra alternativa de vida. La izquierda no puede tener vergüenza por defender al Estado, obviamente democrático y no corrupto; quien va a necesitar más salud pública, más educación no van a ser las clases medias altas, sino las que ganan el salario mínimo. Hay que tener el coraje de aumentar los impuestos a los más ricos; perjudica la inversión, se decía en Portugal. No fue así, al contrario, aumentó. Hay mucha mentira económica. Los mayores mentirosos de este siglo ganaron los premios nobel de economía.

P. ¿La solución portuguesa puede cambiar la tendencia de la Unión Europea en las elecciones de mayo?

R. Portugal es un país muy pequeño para cambiar la UE, pero si tuviésemos una solución de izquierda moderada en España, más Grecia e Italia venceríamos a la extrema derecha y la UE estaría salvada. Si no la cambiamos por dentro habrá brexit, italiabrexit y austriaexit -sin contar Hungría y Polonia que solo son europeos para recibir dinero comunitario-, y en vez de tener una solución de izquierdas para reinventar la UE, será una de derechas para destruir Europa. Esa es la disyuntiva a la que nos enfrentamos.

JAVIER MARTÍN DEL BARRIO. El País. Domingo 4 de noviembre de 2018 

domingo, 4 de noviembre de 2018

Leonard Cohen se despide

Dos años después de la muerte del músico
canadiense ven la luz en el libro La Llama sus últimos
poemas. El volumen, que también incluye letras de
canciones, dibujos y versos dispersos en cientos
de cuadernos, libretas humildes y servilletas de bar,
fue concebido y diseñado para su publicación 
por el autor Suzanne. Escribir, asegura su hijo,
era lo que lo mantenía vivo al final de sus días.

Resultado de imagen de leonard cohen babelia

Dejad que diga a los jóvenes
dejad que diga a los jóvenes:
no soy sabio, rabino, roshi, gurú
soy un Mal Ejemplo.
a las personas con experiencia
que han caracterizado el trabajo de mi vida
como algo barato, superficial, pretencioso, insignificante:
no sabéis
la Razón que tenéis
entre las putas
hay algunas
que preferimos hacer bien el amor
y entre (aquéllas) éstas
algunas
lo hacen gratis
Yo soy una puta
y un yonqui.
si alguna de mis canciones
te hizo más fácil
algún momento,
por favor, recuerda esto.
La verdad menos el 7%

Sólo te besó
en la mejilla
y sólo te tocó la mano
dices que no pasó nada
y yo me voy a tragar tu historia
Que ese “no pasó nada” te mandó
un ramo grande (¿enorme?) de rosas
pero te agradezco que me dijeras
la verdad
La verdad menos el siete
Por ciento



MI CARRERA



Tan poco que decir
Tan urgente
Decirlo



QUIERES DEVOLVER EL GOLPE Y NO PUEDES


Quieres devolver el golpe y no
puedes
Quieres ayudar pero no puedes
Y la pistola no dispara
Y la dinamita no explota
Y el viento sopla en otra
dirección
Y nadie te oye
Y la muerte está en todas partes
Y vas a morir de todos modos
Y estás cansado de la guerra
Y no puedes volver a explicarlo
Ya no puedes explicarlo
Y estás atascado detrás de tu casa
Como un viejo camión oxidado
Que ya nunca llevará otro
cargamento
Y no llevas tu vida
Llevas la vida de otro
Alguien a quien no conoces ni te
gusta
Y pronto se acabará
Y es muy tarde para volver a
empezar
Armado con lo que ahora sabes
Y todas tus estúpidas obras
benéficas
Han armado a los pobres contra ti
Y no eres quien querías ser
Ni remotamente él o ella
¿Cómo voy a salir de esto?
El lío desordenado el desaliño
Sin jamás estar limpio ni ser libre
Ensuciado por el chismorreo y la
publicidad
Estás cansado y se ha acabado
Y ya no puedes hacer nada
Para eso este silencio
Para eso es esta canción
Y ya no puedes explicarlo
Y no puedes ahondar
Porque la superficie es como el
acero
Y todas tus buenas emociones
Tus sutiles percepciones
Tu famosa comprensión
Se evaporan en una asombrosa
(Para ti) irrelevancia
No recuerdo cuándo
Escribí esto
Fue mucho antes del 11 de
Septiembre



Babelia. El País. 3 de noviembre 2018