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Mostrando entradas de mayo, 2014

La bella vida de Eva

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Y EVA ENCENDIÓ LA PASIÓN
Uno de sus amantes se llamaba Sándor y el otro se llamaba como yo, porque era yo.
El nombre de Sándor no se debía a que sus padres fueran imaginativos para la cosa de la nomenclatura, sino sencillamente a que eran húngaros.
Sándor y yo fuimos amantes de Eva allá por los años 90, no sé si simultánea o sucesivamente.

Tuve con ella una relación estrecha y breve. Estrecha porque su cama era small size, y breve porque el incendio de nuestros corazones y cuerpos se extinguió en un invierno. Conocí a Eva en casa de unas amigas de vida alegre, y el rayo que no cesa prendió en ambos la brasa de una pasión. Pero, como la memoria es traidora, también pudo suceder que me fuera presentada en una recepción que ofreció el Ayuntamiento de Madrid a un grupo de espeleólogos australianos y sin fronteras.
Cuando se acabó lo que me daba no volví a verla.
Andaba yo por entonces en otras liaisons dangereuses y ya se sabe que la mancha de una mora con otra verde se va. Me sumí una vida dis…

Un energúmeno anda suelto

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(foto del autor)
Ayer, después de un grato paseo vespertino, entré a tomar una copa de vino en El Gourmet de un gran almacén.
Me atendieron con la cortesía de siempre. Cuando me disponía a paladear un excelente Rioja de la casa Roda, con el teléfono inteligente encima del mostrador al lado de una tapita de jamón ibérico, me llama un productor de quesos de cabra de la Sierra del Guadarrama, que estaba ofreciendo una degustación de sus productos en un pequeño stand situado a escasos dos metros del lugar y banqueta que ocupaba yo en la barra del llamado Gourmet.
Me acerqué a probar un nuevo queso de cabra, de elevada acidez, y, al regreso a mi puesto en el mostrador, héteme aquí que me encuentro a un señor sentado en mi banqueta y con las narices demasiado próximas a mi copa de Roda y a mi platito de jamón. Mi móvil estaba incólume, pero el psicópata mochales hablaba a grandes voces con el suyo, precisamente en mi puesto. Me acerqué para indicarle que estaba ocupando mi lugar y con volcánic…

¿Se puede saber qué quieres ahora?

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(foto tomada por mí)
Primera secuencia
Suena el móvil de la chica:

─¡Dime! ¿qué quieres ahora? ¿dices que quieres besarme? ...deja, deja... ¡te portaste fatal!


Segunda secuencia
El hombre farfulla:

─¡Espera, espera, no cuelgues! que la cosa no es lo que parece...  ¡mierda!
¡Cretino! -piensa la chica mientras apaga el móvil- ¡qué buena excusa me has dado para mandarte a esparragar! En realidad lo estaba deseando y no sabía cómo hacerlo, musita la moza.





(foto tomada por mí)
Tercera secuencia

El muchacho escribe un mensaje a la chica, vía WhatsApp:

─Mujer, no te pongas así. No des importancia a cosas que no la tienen ¡Tenemos que hablar!

Pasaron tres horas antes de que en la pantalla de su Galaxy saltara el doble click.

Esas pocas horas bastaron para que ella se cerciorara de la fragilidad de su decisión. Escribió su respuesta:

─Tú no sabes lo que es amar. Eres hombre de pasiones, no de amor.

(foto Daido Moriyama-Eros-Or-Something-Other-Than-Eros-1969)

Cuarta secuencia

Pero apenas pulsó “enviar”, levant…