Griega es la noche III
(foto tomada por el autor) Volver a Madrid, desde la capital del Ática, me llevó todo el día de ayer. Retraso en la salida, retraso en la escala en Barcelona. Si no quieres caldo, toma dos tazas. Llegué a casa con un cansancio infinito, que me he quitado tendiendo la raspa once horitas. ¿Acaso duerme usted como un bebé? Sí señora: me duermo, me despierto, lloro, hago pis…y así toda la noche. Madrid, este poblachón manchego en medio de una paramera, está asqueroso. De sequedad, de suciedad callejera y de malas maneras. Rebajas en El Corte Inglés. No se puede salir a la calle. En la noche, la temperatura apenas desciende. Fachadas y asfalto guardan celosamente el calor acumulado por el día. Así cuerpos y almas hierven, incluso de madrugada. Siempre he pensado que en julio se asesina poco… ¿Qué podría hacerse para mejorar esa estadística? Admito sugerencias. Sólo desde la holganza y el aburrimiento, desde el «no se qué hacer» repetido como un mantra, puede surgir el acto creador. “...