Diálogo entre sexos
Con la noche a medio hacer, escribo a ella: — Mi cuerpo se pasea por la habitación llena de libros, versos y nada de ti. Ella me responde: — Así lo quisiste tú. Replico: — Esto quise de ti: ¡que fueras cuanto no has sido! Al clarecer el día, recibo este mensaje de ella: — ¡Siempre quedan asuntos pendientes! Envié esta pregunta por respuesta: — ¿El polvo del reencuentro tal vez? Ella no demoró su respuesta a mi sutil planteamiento sobre la celebración del reencuentro con un buen revolcón: —Esta noche, querido, no puedo acompañarte…caigo rendida, también sola como tú. Somos dos, solos y tontos. Un caballero como el que suscribe contestaría tal y como lo hice yo: -Descansa como si la vida te fuera en ello ¡Qué inútil ser dos! Ella mensajeó su réplica: —Cierto, hay que ser más simples, ser uno en lugar de dos. Rematé la faena con un adorn...