Me gustan todas
, (foto de Jock Sturges) No me atrevería yo a defender mis licenciosas costumbres ni a luchar con las armas en defensa de mis vicios. Lo admito, si de algo sirve reconocer las faltas: ahora bien, tras reconocerlas, vuelvo insensato a mis pecados. Odio, pero no soy capaz, en mis deseos, de no ser lo que odio ser: ¡ay, qué duro es soportar lo que deseas quitarte de encima! No tengo, en efecto, fuerzas ni normas para regirme a mí mismo: soy arrastrado por rauda corriente, cual popa de navío a la deriva. No es una belleza concreta la que excite mi amor: existen cien razones para que esté yo siempre enamorado. Si una mujer bajó sus ojos ruborosos hacia la tierra, me abraso y ese pudor es para mí una como una emboscada; si otra es provocativa, cautivo quedo porque no es sosa y me da esperanzas de moverse bien en mullido lecho. Si parece huraña y émula de las sabinas puritanas, pienso que quiere, pero que en el fondo está disimulando; si ...