viernes, 16 de septiembre de 2011

Sin pijama y sin recuerdos (capítulo duodécimo)



( el autor en el museo de Arte Contemporáneo )

Chávez se olvida de que mañana madruga. Me cuenta el ex teniente coronel de paracaidistas las llamadas que recibió de Fidel Castro durante el golpe que le montaron militares y empresarios, el día 11 de abril del año 2002. Mientras Hugo estaba atrincherado en el Palacio de Miraflores, sitiado por las tropas que se alzaron en tan curiosa asonada, Fidel llamaba insistiendo a su amigo para que aguantase el tipo. “¡No te inmoles!”, “no dimitas, no renuncies”, me cuenta Chávez que le aconsejaba Fidel.

La cara de Chávez ha cambiado. Este hombre las pasó canutas hasta que el 14 de abril retomó el poder, gracias a que la división blindada y el regimiento de paracaidistas de Maracay amenazaron con arrasar a sangre y fuego Caracas si Chávez no era restituido. Ayudó y no poco, que el gobierno golpista eligiera como presidente a quien fungía como capo de la confederación de empresarios de allá, un tal Carmona. Empezó su gobierno títere aboliendo, por decreto, todas las instituciones más o menos democráticas.

Certifico que al emperador Chávez el recuerdo de su estancia en prisión en Fuerte Tiuna, sede de la comandancia general del ejército venezolano y el de su viajecito posterior en helicóptero a la isla de La Orchila le conmueve profundamente. Cuarenta y ocho horas feas y amargas.

Yo me pongo en plan “por atún y a ver al duque”:

- ¿Cómo murió Fidel?

Chávez, mudo.

- ¿Se despidió de ti?

Suelta cada palabra como si fueran cálculos renales:

- Ni de mí ni de nadie. Se desvaneció. No me consta su muerte. No la deseaba. Para mi hermano Fidel morir era una derrota inadmisible ante el imperialismo. Cuando escribió: “… tal vez se me escuche. Seré cuidadoso.” entendí clarito su mensaje. De ahí que ahorita ande yo con más ojo. La historia absolverá a Fidel.

De vuelta en el Tamanaco, me aticé un par de tragos de ron destilado en una hacienda de Ocumare del Tuy.

Caigo en brazos de Morfeo y empiezo con la soñadera. Dormía en un delta de bancos de arena y gritaba sin cesar: ¡qué sueño tan desgraciado, qué sueño tan desgraciado! Dormía con los ojos abiertos. Mi mente no dejaba en paz a mi cuerpo. ¿Qué puedes hacer?, decía: ¡Estás perdido! Mirar a ella es todo fuego. Si vuelves la cabeza, cuitas y más cuitas. ¿Qué vas a hacer? ¿Por qué no pasas las cosas de una luz a otra luz?


( foto Wendy Bevan )

Despierto y compruebo que llevo el pijama puesto y que mi gato duerme y ronca. Me propongo aprovechar el día de hoy y el de mañana también. La simple cagada de una moscarda te puede llevar al otro barrio. En el entretanto salgo a la calle y disfruto del espectáculo.

Me provoca volver al museo de Arte Contemporáneo. Así se lo digo a mi compadre militar quien dispone lo necesario para la visita. En el trayecto encuentro a Caracas bastante desmejorada, la pobre.

Al cabo de una hora de ver arte contemporáneo, le digo al comandante que me asiste que tengo el antojo de darme un garbeo por el museo de Arte Colonial, en la Quinta Anauco. Luego propongo asomarnos al museo Arturo Michelena y rematar la faena en la Galería de Arte Nacional.

En verdad no recuerdo qué hacía yo en Venezuela en mi otra vida. Conforta comprobar que al hombre que me acompaña todo le parece correcto.

9 comentarios:

  1. Hola manuel pase a saludarte..me regocijo con tus letras,un abrazo hermano en la distancia.

    ResponderEliminar
  2. ¡Los dioses del Olimpo dan la bienvenida a Yolanda!
    Y yo deposito en tus sienes una corona de laurel salvaje.
    Así será.

    ResponderEliminar
  3. Hola Manu me alegra leer tu blog....seguire visitandote...

    un fuerte abrazo

    fus

    ResponderEliminar
  4. ¡Gracias FUS! Te corresponderé...Abrazos fraternos

    ResponderEliminar
  5. muchisimas gracias popr tu amable comentario en mi blog! estupendo post! me ha caído,como justo...y necesario!GRACIAS
    lidia-la escriba

    pd disculpa que no haya respondido, pero se había caído el sistema operativo de windos

    ResponderEliminar
  6. ¡Gracias a tí,querida Lidia!
    En ocasiones,una palabra es justa y necesaria...
    Un beso

    ResponderEliminar
  7. Hummm
    cuánto bueno por acá,
    vuelvo de la playa
    y meencuentro con bonísimos amigos,
    qué placer el regreso

    ResponderEliminar
  8. Yo como siempre quiero más Manuel
    Más besos que me supieron a poco

    ResponderEliminar
  9. "Happy birthday to you, happy birthday to you, te deséamos todos, happy birthday to you" ¡¡¡¡¡Bieeeeeen!!!!! (plas, plas, plas, en off mientras el homenajeado sopla las velas)

    Un beso,

    P.D. Hoy es también el cumple de mi hija (por eso no se me olvida el tuyo, que si no....)

    ResponderEliminar

Pienso que l@s comentarist@s preferirán que corresponda a su gentileza dejando yo, a mi vez, huella escrita en sus blogs, antes bien que contestar en mi propio cuaderno. ¡A mandar!