sábado, 13 de julio de 2013

El que espera desespera


(fotos del autor)

A los telefonillos portátiles les dicen “móviles” en España, y "celulares", en algunos países del otro lado del mar océano.

Cuando llamo a una mujer de las nuevas a menudo ocurre que se acaba su batería a poco de empezar a hablar.

Las chicas me dicen:

- Te llamo luego, cuando llegue a casa…se va a cortar, no queda batería.

Deben dormir en el parque, porque el móvil no suena luego.

¿Cuándo es luego para una bella mujer?

Una hora. Pasa una hora de la cita convenida para la cena.

Suena mi aparato en el restaurante. Me dice ella:

- Ahora no puedo hablar. Voy conduciendo, no tengo manos libres ni apenas cobertura y la batería se está muriendo.

Pido otro vino y apunto en mi cuadernito “moleskine”. Sumo los tiempos de mis esperas a ellas, a las distintas ellas. En los últimos tiempos, desde que desperté en la clínica de mi letargo sabático, he invertido en aguardar el advenimiento de La Mujer unas quinientas veinticinco horas con cuarenta minutos. Toda una vida.

- ¿Quedamos ya para mañana? digo

- Mejor te llamo luego. Cuando llegue a casa, me dice.

Nada. No suena nada. No pasa nada.

Al día siguiente, me manda un mensajito de letras:

- Lo siento. Estaba cansada y me dormí viendo la tele.

¡Natural!, son criaturas jóvenes, libres e independientes.

- Quedaste en llamarme, recuerdo el día de después…

- No pude. A mi prima le dio un cólico nefrítico. La llevé a urgencias en Alcalá.

- Voy en un taxi. La calle está cortada y hay un tapón enorme. No me esperes. Te llamo luego.

He pasado de ser el hombre que duerme, a ser el hombre que espera.

- No me esperes que tengo que sacar al perro.

- Claro. Lo que pasa es que ya te he esperado una horita. ¿Me la devuelves? insinúo.

- Ahora no puedo. Te llamo luego. No tengo saldo, me dice ¿Por qué no me llamaste ayer?, añade


-Pues…porque quedaste en llamar tú, contesto.

- ¿Y eso que tiene que ver?, replica ella airada.

- No quería agobiarte, susurro.

- Corazón, contigo nunca se sabe. ¡Eres más rarito!, termina la diosa de socrática.

- A ti te pasa algo… ¿Tienes novia? Acusa otro día.

- Ya sabes que no, me defiendo yo.

- ¿Hay algo que no te gusta de mí? Me espeta.

- No es eso. Me gusta todo de ti menos tú cuando te pones imposible, replico de forma retórica…

- ¡Anoche me colgaste!, me acusa ella.

- No quería discutir. Nos hubiéramos dicho cosas irreparables, le digo yo.

- Pues dímelas ahora, añade.

- Cuando me veas triste y malhumorado, todo lo que tienes que hacer es quitarte la ropa. Tu desnudez me hace vulnerable, contesto.

Aburrido y solitario repaso los mensajes que he recibido hoy:

- Sí, pero más tarde. No tengo batería…

- ¿Ya se te pasó el cabreo?

- Anoche te encontré muy raro. Espero equivocarme.

- ¡Hola! Ayer me lié y después me fui a la camita. Besitos muchos.

- Hazme una perdida, que estoy en el trabajo.

- Salí del fisioterapeuta y te hice una perdida. Cené y me dormí.

- Toc… toc… ¿Me llamas luego?

- En ké stás pensando en ste instante?

- Gracias por todo. Igualmente.

- Cuando kieras.

- Hola! Ya te has olvidado de mí…? Besos.

- ¿Duermes?

- ¿Te veo mañana?

- Pienso en ti y…

- Mañana te veré.

Pero nunca llega ese mañana.

- ¿A qué hora vendrás? inquiero.

- A la que tú quieras, contesta.

Quiero ahora, me digo para mis adentros…

1 comentario:

  1. Jajaajaa.
    Excusas de mujeres y de hombres de hoy día.
    Buen post de critica a los móviles y también a las mujeres y hombres, que se pasan la vida colgados a él y luego no tienen tiempo para ellos,ni para nadie.
    Es real como la vida misma lo que has escrito.
    juventud divino tesoro.
    Paciencia pues.
    Tal vez mañana será.

    Besos de luz, feliz día y noche.
    MA.

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Pienso que l@s comentarist@s preferirán que corresponda a su gentileza dejando yo, a mi vez, huella escrita en sus blogs, antes bien que contestar en mi propio cuaderno. ¡A mandar!