domingo, 8 de abril de 2012

Griega es la noche





                                               
 Primera parte VUELO IB-3882

Vuelvo al lápiz y papel. Escribo en el vuelo IB‑3882 que me lleva a Atenas. Atracaré a las mil y monas, pues a la horita de retraso debo sumar otra más por el "local time" de Atenas.

Manduco en la aeronave mi magra y sosa comida de dieta y me echo al coleto la botellita de aceite de oliva virgen extra Carbonell que me dona Iberia ¡Gracias! Son 20 mililitros de aceite y no quiero desperdiciarlos chorreteando el plato. Para que se lo beba el lavavajillas, me lo trinco yo hocico abajo.

El periódico de a bordo me cuenta que en Venezia hay un “psicópata cultural” que da martillazos a obras de arte hasta donde su brazo alcanza. Parece ser que el muy cabronazo elige bien y sabe mucho de escrituras sagradas. “Ataque a martillazos contra Venecia” intitula así El País. Hombre, tampoco conviene exagerar, que dijo Sara Montiel. La policía cree que es un hombre alto, porque un señor bajito no podría golpear con comodidad hasta donde el vándalo lo hizo. ¿Y si se sube a la chepa de un colega? ¿Y si lleva una escalera plegable de IKEA?

Mañana tengo cita con mi amigo Demetrios Mantzounis. Nos mandamos mensajes electrónicos cada uno en nuestra lengua. Me divierte intentar descifrar el griego moderno, que del clásico me acuerdo bastante, puesto que, en el antiguo bachillerato de letras, me estudié tres cursos completos de griego con los libros del sabio Adrados.

Volamos al 78 por ciento de la velocidad del sonido. Son 2.500 kilómetros los que separan Madrid de Atenas y gastaremos 9.500 kilos de combustible, dice el Sr. Comandante de la nave. Madrid-Valencia- Palma- Cerdeña- Crotone- Keffallinia- Agrinion- Atenas. A treinta mil pies de altura.

Luna casi llena sobre las nubes. El tinto Beronia crianza 2001 no está mal. El “joróscopo” de hoy me vaticina “mal talante”. ¿Qué puedo hacer contra la conjunción astral? Los cefalópodos -del griego kefalí, cabeza y podós, pie-, son los invertebrados más inteligentes y grandes que se conocen. Lo dice el director de los museos científicos de A Coruña en el periódico que me estoy aprendiendo de memoria.

Se me olvidó que me olvidé de contar el quilombo acontecido antes del despegue. Al subir al avión, sentado ya en mi “seat”, se armó una buena zaragata, muy bien manejada, por cierto, por la sobrecargo de Iberia. Una señora, bien entrada en carnes, intenta subir a bordo un chisme de gran volumen. La aeromoza explica cortés, fría y metódicamente que el bulto no cabe en los compartimentos. La excesiva pasajera dice que es una nevera con ¡órganos vivos! ¡Conmoción! Examen de documentos. De órganos, “nasti”, que diría un chuleta. Se trata, finalmente, de una nevera con medicinas. Paso libre a la gorda y a sus legales drogas, que se aleja maldiciendo por el pasillo: “que no se vea usted en situación como la mía...”.

Recuerdo que, de muchacho, me impresionó la malaventura que oí en mi barrio de boca de una gitana. La nieta de los faraones gritaba a un payo: “mal de ojo te dé Lucifer y así revientes como un sapo...”.

Llevo casi tres horas en el avión. ¡Qué “hartura”! En el video de a bordo sale un documental sobre La Habana. Mi abuelo Valeriano trajo de la guerra de Cuba “las fiebres”, que al fin y a la postre le mataron. Sería la fiebre amarilla, digo yo. Quiero volver a Cuba. ¡Mi Cuba es un bello jardín!

La mitad del pasaje ha volado en una pura dormidera. Yo estoy ahora mucho más despierto que lo estaré mañana a la hora de levantarme. La señora del asiento de al lado  tiene el pelo cardado y ronca como un Messerschmitt en vuelo rasante.

ZZZZZZ… ZZZZZZ…(continuará...)

10 comentarios:

  1. cuanta aventura en tan pocas horas de viaje,ni quiera imaginar si hicieras un viaje a argentina lo que podrías escribir
    un abrazo Manuel,espero ver pronto el desenlace

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  2. Lo del cuadernito y el lapiz en el avión me suena familiar, suele ocurrirme vía Frankfurt, que es la más asídua.
    En cuanto a lo del Griego, pues mira tu que me traduje la Guerra de Troya de arriba abajo y no me acuerdo de nada, nada. ¡Siempre han habido diferencias! Mucho me temo que solo he recordado lo verdaderamente útil, es decir... casi nada. Bs.

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  3. Me quedo con las ganas de saber cómo sigue..
    Cómo me gustaría a mí estar en Atenas estos días que siguen y no currando en Madrid...

    Un beso adormecedor ( o dos).

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  4. Esta primera parte del vuelo dio para mucho... fue una aventura escribirla en papel, es curioso la de historias que se pueden escribir en un vuelo largo...
    Es bueno para aplacar los nervios del viaje para no pensar en que estas por los aires y así escribes como Pedro por tu casa todo lo que ves y observas.
    Son historias de la vida.

    Un abrazo de luz Manuel ...esperando me tienes la segunda parte cuando gustes.

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  5. Esta primera parte del vuelo dio para mucho... fue una aventura escribirla en papel, es curioso la de historias que se pueden escribir en un vuelo largo...
    Es bueno para aplacar los nervios del viaje para no pensar en que estas por los aires y así escribes como Pedro por tu casa todo lo que ves y observas.
    Son historias de la vida.

    Un abrazo de luz Manuel ...esperando me tienes la segunda parte cuando gustes.

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  6. Está claro amigo mío que usted y yo no viajamos en la misma clase pues a mi si me quiero comer algo de plástico lo he de pagar en fin "Class is the class"
    Besos para ese sueño

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  7. Pues me quedo esperando el regreso Manuel, y terminamos de leer la historia de tu viaje.

    Saludos

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  8. Ciertamente, he conocido (y padecido) a gente que se te sienta al lado, y es un BF 109.

    Bien relatado.

    Un abrazo.

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  9. Buenísimo hasta acá el relato....

    espero la continuación en primera fila!!

    Un abrazo

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  10. Hasta el momento pinta para entretenido el viaje. Escribiendo, se aplacan los nervios por la altura.
    Un abrazo.

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Pienso que l@s comentarist@s preferirán que corresponda a su gentileza dejando yo, a mi vez, huella escrita en sus blogs, antes bien que contestar en mi propio cuaderno. ¡A mandar!