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Ocnos

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(el autor cuando niño en el Buen Retiro) Encuentro en Cernuda algunos de mis propios sentimientos, si bien expresados distintamente a como lo hago yo. Quizá sea una manera inconsciente de no desvelar la timidez que nos sigue queriendo niños. Cuando muchacho, la soledad te separa de  todo,  pero no te apena...pues crees en la eternidad de la infancia. Estar despierto mucho antes del amanecer nos hace lúcidos y singulares. Ajenos a nosotros mismos. Intentaré dormir un rato. Un beso, amor.  

Pienso, siento….

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Mi querida amiga Ángeles Zurita me ha sorprendido y conmovido con estos versos de su autoría, que me honro hoy en ofrecer a mis lectoras en este modesto blog. Grato ánimo para Ángeles. (estas fotos y otras muchas que tomo con dedicación y esmero  se pueden visitar en mi galería de Instagram http://instagram.com/manuelmariatorres ) Pienso, siento…. Me desarmas me desnudas de luchas e inundas mi alma con besos de tus auroras… Y, pienso, sólo pienso arropado en tu entorno, curtido, de sol, con mimo, como cobrizas son las cálidas casas. Y, a merced de la brisa, mi ropa tendida se solaza… ¡la que a mí me abriga con olor a marisma! El vino en tinajas, las sufridas pencas a la solana y…¡tan bellas! Por caminos pedregosos, la reflexión acompaña. Y...hombre sensible me siento... viendo cómo trepan las tapias las frondosas buganvillas. Mi sosiego, mi isla... Ángeles Zurita 13/...

El amor no tiene quicio

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(Ausschweifung Berlin Night Club  George Grosz) Contra el amor y su vicio, no hay resquicio ni modo acomodaticio: el verdadero amor no repara en sacrificio en su busca del fornicio. Aunque seas un gran patricio o te vistas de fenicio: el vicio cardenalicio se te cuela, subrepticio, y su lascivia te arrima al precipicio de su hermosura y desquicio: el verdadero amor no tiene juicio.

EL HOMBRE QUE ESPERA UNA PERDIDA

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(fotos tomadas por el autor) Las mujeres de la edad moderna están apagadas, o fuera de servicio. O, lo que es peor, carecen de identidad, pues sus números de los portátiles “no pertenecen a ningún abonado”.   Si llamo, con mi móvil, a una mujer de la era moderna, normalmente se agota la batería de su portátil a poco de empezar a hablar. Contrasta la energía de la mujer de hoy con las escasas prestaciones de sus pilas recargables. Las chicas me dicen: ─  Estoy en el parque. Te llamo luego, cuando llegue a casa. Deben dormirse en el parque porque el móvil no suena luego. ¿Cuándo es luego para una mujer? Espero en el restaurante. Una hora. Pasa, por tanto, una hora de la acostumbrada por mí para la cena. Tengo hambre.   ─  Ahora no puedo hablar. Voy conduciendo, no tengo manos libres ni apenas cobertura y la batería se está muriendo, me dice la rapaza que está citada y no comparece. Pido un vino y apunto en mi cuadernito moleskine. Sumo: en los úl...

Al viejo estilo

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( Autor y hermana, del álbum familiar ) ( Capítulo primero ) Por disposición paterna mi familia veraneaba un año en Granada y otro en la dehesa de Campoamor, provincia de Alicante. Veranear significaba pasar fuera de Madrid los tres meses del estío, más una propina hasta bien entrado octubre, hora de enjaularse en el colegio. La dehesa era propiedad de unos amigos de mis padres, sin hijos. Dos mil quinientas hectáreas de pino carrasco, lentiscos, algarrobos y almendros, con costa propia, en medio de aquella España pobre y autárquica. Aún no se olfateaba la llegada del turismo ni los villanos atentados contra la ecología y el buen gusto que traería de su mano el estirón económico de manos puercas. ¡Torres de hormigón a orillas del mar! ¡Habráse visto! Fuimos, sin saberlo, la última generación que pasó sus vacaciones al viejo estilo. Nadie nos obligaba a estudiar idiomas o cosas útiles para el futuro. El tiempo, infinito, era todo para nosotros. Aprendimos a no ha...

El estío y la chica de azul.

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Tomé la foto en plena canícula madrileña.

Trono vacío

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( foto tomada por mí ) Un deseo realizado , un simple hecho, no tienen en realidad más verdad ni más valor que un sueño. Lo ideal es ser libre, no estar condicionado por nada ni por nadie.