(fotos tomadas por el autor) Las mujeres de la edad moderna están apagadas, o fuera de servicio. O, lo que es peor, carecen de identidad, pues sus números de los portátiles “no pertenecen a ningún abonado”. Si llamo, con mi móvil, a una mujer de la era moderna, normalmente se agota la batería de su portátil a poco de empezar a hablar. Contrasta la energía de la mujer de hoy con las escasas prestaciones de sus pilas recargables. Las chicas me dicen: ─ Estoy en el parque. Te llamo luego, cuando llegue a casa. Deben dormirse en el parque porque el móvil no suena luego. ¿Cuándo es luego para una mujer? Espero en el restaurante. Una hora. Pasa, por tanto, una hora de la acostumbrada por mí para la cena. Tengo hambre. ─ Ahora no puedo hablar. Voy conduciendo, no tengo manos libres ni apenas cobertura y la batería se está muriendo, me dice la rapaza que está citada y no comparece. Pido un vino y apunto en mi cuadernito moleskine. Sumo: en los úl...
La lectura en soledad es uno de los mayores placeres que existen...
ResponderEliminarUn beso lector.
Muchísimas gracias, mi querida amiga Eva. Naturaleza, amor y libros.
EliminarBesos con tinta de pluma estilográfica.
"estar en todas partes", alejado de los demás y en posición horizontal. Qué más se puede pedir.
ResponderEliminarSaludos
Francesc Cornadó
Naturaleza, amor y libros en posición horizontal.
EliminarAbrazos,
Manuel.
Vuelvo a ser yo, entre silencios, la que lee libros y escribe en soledad.
ResponderEliminarAmigo, besos, versos y flores corazón.
Nos creíamos ya perdidos. Pero no...
EliminarBesos y abrazos.