domingo, 24 de enero de 2016

Comida insana


(foto tomada por el autor)

Comida insana                                                               

Las furgonetas blancas, sin letreros de identificación, aparecen en las madrugadas. Son blancas y mudas y van llenas de cajas con platos pre-congelados o refrigerados.

Sin ruido, sus conductores descargan unas cajas de cartón que sueltan humo de hielo. Tampoco llevan letras. El propio conductor entra las cajas a los bares y restaurante de mi calle y sigue su ruta.

Eso que va dentro de los paquetes de cartón es lo que nos sirven de comer en buena parte de los bares y restaurantes de mi barrio, fundamentalmente en lo que se llaman “menús del día”.


Los menús que comen gran parte de las personas que trabajan en mi barrio son caros, a base de platos refrigerados o pre-congelados, y de poca calidad. Además son insanos y sospechosos de tener sobrepasadas sus fechas de caducidad. 

7 comentarios:

  1. Sírvase informarnos la localización de su barrio, señor Torres, así, los navegantes nos cuidaremos de faenar por esas aguas, aunque me temo que casi todo el océano gastronómico español esta infestado con esas misteriosas furgonetas nocturnas.

    Placer pasar por esta casa.

    Un abrazo.

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    1. Aunque me temo que lleva usted razón, le indico con mucho gusto que hábito en los alrededores de la plaza de Colón. Gracias por su gentil visita.

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    2. Habito será hábito, cuando la nariz sea náriz...

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    3. Habito será hábito, cuando la nariz sea náriz...

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    4. Hábito será hábito,cuando la nariz sea náriz...

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  2. La comida insana es lo que abunda por todas partes... la comida casera es lo que escasea por desgracia, muy pocos la cocinan y la comen. los menos.Vivimos mecanizados... los más. Somos lo que comemos... la salud nos pasa factura.
    Hay que sembrar más huertos urbanos y rurales.
    Un abrazo amigo mío.
    MA.
    El blog de MA.

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Pienso que l@s comentarist@s preferirán que corresponda a su gentileza dejando yo, a mi vez, huella escrita en sus blogs, antes bien que contestar en mi propio cuaderno. ¡A mandar!