domingo, 31 de mayo de 2015

En un principio fue la palabra




En un principio fue la palabra__________

El amor por las palabras llevó a ambos a la otra clase de amor.

En la Facultad de Derecho él juntaba primorosamente las palabras de forma que sus inextricables explicaciones sobre el Derecho Romano y sus latinajos casi se entendían.

En la Facultad de Filosofía y Letras ella presentó una bella tesis sobre Baltasar Gracián, a quien emuló en concisión y superó en gracejo.

El primer mes lo gastaron en contarse cosas, ver películas literarias, leer libros cinematográficos y contemplar pintura con textos.

El otro amor llegó consecuentemente y sin trampas. Consumieron el tiempo adecuado para que él rompieran distintas ataduras y para que ella, más libre y más joven, aceptase algún yugo. Decidieron compartir techo, lecho y mesa.

Fueron días de vino y rosas. Dichosos hasta la extenuación. Ningún placer les fue ajeno. Juntos vulneraron convenciones sociales y jurídicas. Él fue cómplice de ella y ella encubridora de él.

Tiempo después vinieron los “celos retroactivos”, el “egocentrismo”, los “blindajes anti-opas en el núcleo duro del corazón” y los macarrones con tomate del calibre 38mm parabellum.


Juegos de amor y juegos de muerte.

4 comentarios:

  1. Todo me suena, todo muy próximo.
    Qué son los blindajes anti-opas?
    Me encanta la imagen de los macarrones, jajaja
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mar “blindajes anti-opas en el núcleo duro del corazón”, utilizo metafóricamente esa jerga financiera para referirme a cómo esa pareja, como tantas, pasó de los días de vino y rosas a la Guerra de los Rose...Muchas gracias por tu visita y amable comentario. Abrazos fraternos.

      Eliminar
  2. Amor querido, amor reñido.
    Todo tiene su fin.

    Un abrazo y feliz día.

    MA.
    El blog de MA.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querida MA, no conocía ese dicho...¡es muy bueno! Gracias chata.

      Eliminar

Pienso que l@s comentarist@s preferirán que corresponda a su gentileza dejando yo, a mi vez, huella escrita en sus blogs, antes bien que contestar en mi propio cuaderno. ¡A mandar!