martes, 25 de junio de 2013

Bueno, bonito y barato


(el autor que escribe)

Escribir es la cosa más libre y barata que existe, aunque puede encorsetarse y encarecerse tan grata actividad si nos apuntamos a un taller de escritura. 

Hoy en día es muy corriente que los ciudadanos, aborregados y amansados por las estructuras sociales y por los sistemas educativos, políticos y medios de comunicación, se entreguen con fruición al muy discutible deporte de pagar matrículas y abonos por todo tipo de cursillos, seminarios y otras zarandajas de ese tenor.

¿Que se encuentra usted un poco gordo? Pues, hale, a pagar la cuota de inscripción en un gimnasio.

¿Le tienta a usted la idea de escribir un diario? Taller de escritura al canto.

¿No sabe usted saludar en inglés? Academia que te crió.

¿Tu perro se niega a comer lo que guisas? Curso de cocina mediterránea para mascotas ¡marchando!

Conozco a un tipo que quería viajar a China con el Corte Inglés y no se le ocurrió cosa mejor que apuntarse en una academia para aprender el mandarín.

Los cursos para aspirantes a fotógrafos son muy demandados por personas que no tomarán más instantáneas en su vida que las de su suegra y sus retoños.

No sean ustedes lilas, que bastantes cuartos nos saca ya el Estado. Para escribir basta una cuartilla en blanco y un lapicero con su sacapuntas. 

3 comentarios:

  1. Genial critica constructiva y buena recomendación nos das en tu post.

    Cada cual que haga lo que quiera con su tiempo libre.
    Hay que matar el tiempo sin ser borregos.

    Hay un refrán que dice: A donde va la gente, a donde va Vicente.

    Escribir,es bueno, bonito y barato,además de más cosas.

    Esas de arriba son las tres B de toda la vida y están a nuestro alcance.
    Lápiz ,papel y sacapuntas a la vieja usanza...

    Un abrazo de MA desde tierra granadina,para ti amigo.

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  2. No encuentro nada de utiles escolares...solo huecos, las palabras caen al abismo. Saludos mil. ¡¡Está padre el escrito!!

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  3. Hay que hacer cursos especializados a distancia para perfeccionarse, hacer páginas web porque no podemos quedarnos fuera de los avances, cursos del INEM si demandamos un empleo porque es obligatorio reciclarse, un postgrado porque está de moda y en verano, cursos para hacer pan en el horno y queso en la granja porque hay que entretenerse y todo puede ser en presencial u on line, para principiantes o experimentados, porque eso siempre añade valor al perfil.
    Por aquello de las zarandajas, Camilo José Cela abandonó sus estudios, primero de Medicina y luego de Derecho y no le hicieron ninguna falta para llegar donde llegó. Más de lo mismo ocurrió con García Márquez y otros muchos, si ya lo dice la cancioncilla: para escribir una carta a Miguel. Pluma, tintero y papel.

    Besos Manuel

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Pienso que l@s comentarist@s preferirán que corresponda a su gentileza dejando yo, a mi vez, huella escrita en sus blogs, antes bien que contestar en mi propio cuaderno. ¡A mandar!