jueves, 24 de noviembre de 2011

...Y se armó el belén para la noche más oriental




En mi familia la Navidad comenzaba tal que el día 22 de diciembre, justamente a la hora en que los huérfanos del colegio de San Ildefonso principiaban a desgranar la letanía del rosario de premios y pedreas de la Lotería Nacional de España, patria que los franquistas calificaban como "Una, Grande y Libre" ¡Qué exageraciones!

Esa mañanita todos los hermanos, bien perfumados con agua de colonia Álvarez Gómez, subíamos a la azotea de la buhardilla para la resurrección anual de las figuras del belén. El portal con su Niño Jesús en el pesebre, la Virgen María y San José, el buey, la mula, la anunciación a los pastores y sus ovejas, las lavanderas, los Reyes Magos con sus camellos o dromedarios, que sigo sin saber qué eran, y los pajes; el ángel, la estrella que guía, las palmeras, el corral con las gallinas, Herodes y su castillo. Y esto y lo otro y aquello y lo de más allá.

Desde los patios de vecindad y desde los talleres de corte y confección subían al cielo las canciones de Jorge Sepúlveda, como “Mirando al mar”, de Chelo Villarreal, como “La raspa”, o de los Lecuona Cuban Boys y su “Conga de Jaruco”, que todo el mundo creía “de Jalisco”. Tampoco eran mancas la “Lisboa Antigua” de Issa Pereira y la “Niña Isabel” de Luisita Calle. “Niña Isabel ten cuidado, donde hay pasión hay pecado...”, cantaba la Luisita en defensa del amor aburguesado.

Un niño de mi clase, que era gordo y comía pollo todos los días en lugar de tan solo los domingos, como los restantes chaveas de la clase, tenía otra clase de belén, con movimiento mecánico a cuerda y musiquilla de timbre metálico, que sonaba como la de las cajitas esas que venden en Suiza, pero a los acordes del Gloria in excelsis Deo. Para mí que el gordezuelo era más tonto que un hilo de uvas.

Me dicen que el asunto de los presentes y regalamientos navideños en un principio fue oficio de personajes paganos como la bruja buena llamada Befana y los ancianos, borrachines y tiernos, conocidos como Berchta y Knecht Ruprecht. Así es fama, pero a mí que me registren, que mis regalos me los traían los Reyes de Oriente, como tiene que ser.




13 comentarios:

  1. Coincidimos en lo de la colonia Alvarez Gomez, es más recuerdo haber acompañado a mi madre a comprarla por tu barrio.
    En tocante a lo tradicional, nada en absoluto que ver con el resto de mis coetaneos. Ni nacimiento, ni soportaba aquella música, ni hermanit@s, anticlerical absoluta, ah si, en una ocasión me cayó un arból de navidad en forma de pino, que no de abeto. Las navidades las iniciaba mi nacimiento, el día del otoño casi invierno, al siguiente se cantaba la lotería, cosa que tampoco escuchaba porque me aburría soberanamente. Sabía que nunca iba a tocar. ¡Ja,ja, que niña tan pesimista! Lo mejor de todo: poder dormir más. Beso.

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  2. En mi casa también se ponía el belén ese día, sólo que el único niño era yo y mi madre me ponía luego muy mona y me hacían fotos con el belén.

    Aquellas figuras fueron cayendo, cual chinches, a manos de mis hijos cuando eran pequeños y las que lograron sobrevivir están guardadas porque hace mucho que no pongo el belén, en algún momento de mi vida supongo que me pasé a la navidad anglosajona.

    Me encanta esa canción de Sepúlveda y confieso haber bailado (ya a horas tardías, todo hay que decirlo) La Conga pero las demás no las conozco o no las recuerdo, igual es que soy demasiado joven (ya quisiera yo, jaja).

    Besos

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  3. Que hermoso recuerdo.

    Mi madre, tambien armaba el nuestro (aunque aqui no se dice "Belen", sino pesebre).

    Otros tiempos.

    Ahora apenas un arbolito de origen chino.

    Un abrazo.

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  4. En dónde yo nací, la Navidad es en pleno verano y lo de la nieve es como un cuento de hadas. Allí lo de los Reyes Magos era una historia más; había regalos en la Nochebuena, que era el gran día (quizá más importante que el de Navidad); seguramente ésto último era porque coincidía con el cumpleaños de mi padre, que cumple años en la medianoche del 24 al 25.
    Aquí, en España, la familia de mi ex celebraba lo de los Reyes y a mis chicos les tocaban los regalos repartidos.

    Ahora, a estas alturas, casi que me gustaría poder irme lejos esos días, hacer una vida normal, y regresar a casa cuando todas las fiestas hubieran pasado.

    Biquiños.

    Carmen

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  5. Hermosos tus escritos Manuel! me quedaré por aquí desde ahora!

    Gracias por tan lindas palabras que dejaste en mi sitio.

    Saludos!

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  6. Hola, Manuel:

    Hermoso blog felicidades; gracias por agregarme, ahora estaré pendiente de tus escritos gracias.


    Saludos.

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  7. ¡¡Que recuerdos me traen de aquellos años..la ilusión de poner el Belén....de buscar el musgo en la calle, de espolvorear con harina para que pareciera nieve..
    Recuerdos tristes para mi..ya no esta uno de mis hermanos ..el cual compartia conmigo como disponer todas esas figuras..¡¡tristeza para mi!!
    Besos

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  8. Poner el belén es de las cosas que más me gustan en Navidad, pero este año no toca.

    Besitos,

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  9. En una casa con muchos niños, el belén, se arma por todo.
    Eas fechas eran e intento que sigan siendo divertidas.

    Un beso

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  10. Había una vez una niña, que como tú ahora, mantenía sus recuerdos de la navidad en la casa familiar.
    Mil gracias por devolverme esos recuerdos.
    Mi beso de campanillas.

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  11. Hola Manuel! Maravilloso texto que tiene una palabra que me removió toda la estantería: Befana. Mi nona la nombraba en su dialecto. Me decía que si no me portaba bien no vendría la Befana.
    Y el ritual de armar el pesebre en casa era toda una situación. Siempre me asombró que, siendo inmigrantes y con la posibilidad de traer pocas cosas en esos viejos baúles en el viaje en barco, hubieran elegido traer todas esas piezas y que se conservaran intactas. Ni hablar que habiendo en Bs. As más de 37º, mamá nos hacía preparar el pesebre con montañas nevadas como en su pueblo jajaaaaa
    ¿Así que perfumadito con agua de colonia? Genial!
    Me encantó!
    Besos van

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  12. Si mañana el Mundo acaba pido perdón por mis pecados envio mi alma a volar cerca de mis dos hijos cierro los ojos desbordo amor al Universo

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  13. En mi casa la colonia que se usaba era Heno de Pravia.Aún recuerdo su aroma.

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Pienso que l@s comentarist@s preferirán que corresponda a su gentileza dejando yo, a mi vez, huella escrita en sus blogs, antes bien que contestar en mi propio cuaderno. ¡A mandar!