domingo, 18 de octubre de 2015

Pacto de caballeros


Érase que se era un ratón de campo que se comía mi jabón.

Hace mucho tiempo era costumbre, en años de magra cosecha, aprovechar el aceite de oliva inservible para elaborar jabón. Removíase la mezcla en grandes barreños de cerámica vidriada. Añadíase aceite de laurel y otro ingrediente que no recuerdo ahora, quizás glicerina. Batíase con palos largos de madera de avellano y la fuerza de los labriegos brazos. Y ¡oh milagro! ya estaba saponificado el aceite.

El mejunje se trasvasaba a cajones de madera,que eran apilados y puestos a desecar en las naves donde se entrojaba el grano. Cuando endurecía casi del todo era cortado con serruchos, primero en barras alargadas y luego en tacos. Era un jabón muy bueno y sano.

Una mañanita de verano, al asearme en mi tocador, que tenía un aguamanos de jofaina y palangana de porcelana, advertí en mi mendrugo de jabón huellitas de uñas y
roeduras de dientecillos. Y así día a día y noche a noche de un estío calefaciente.

Tracé un plan, que ejecuté en la alta noche de la luna llena de agosto, mientras velaba quieto y a oscuras. Sonar las dos en el reloj del salón y oír que el ratoncillo roía en mi jabonera fue todo uno. Era rabilargo y morripelúo. Preciosísimo. Le dejé hacer sin moverme. También los ratoncillos son hijos de los dioses.

Tardé en dormirme y lo hice pensando en que apenas quedaba un rato para la llegada del agua, desde el pantano del lejano río Cubillas, por la gran acequia. Aquella amanecida era nuestro turno de riego. Frasquito, el capataz, me despertó a las seis y media con la contraseña convenida. Tres pedrejones contra mi balcón.


A la noche siguiente corté a navaja el jabón de aceite en dos cachos parejos. Uno para el ratoncillo y otro para mí, que guardé en la mesilla de noche, con el orinal, la linterna, un ovillo de hilo de bramante, el libro de las aventuras de Guillermo Brown, de la editorial Molino y...una foto de Silvana Mangano en “Arroz amargo”, recortada de la revista Fotogramas.

El animalico mordisquedor entendió mi equitativa propuesta. Él no debía comerse mi pedazo ni yo lavotearme con su trozo. Ambos cumplimos como caballeros.



Llegado que fue el tiempo de volver al colegio, bien pasado el veranillo del membrillo, el ratón estaba tan cachigordete que se le juntaban las mantecas. Yo estaba flaco como siempre, tostado y vivo. Triste por la vuelta a la capital, mas contento con mi secretillo.

28 comentarios:

  1. El ratòn estarìa muy contento, pero a mi, la Mangano me hizo recordar tantas cosas!!

    Buen relato.

    Un abrazo.

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  2. NaOH, eso es lo que te falta, jaja, sosa caústica.

    Tengo fobia a los ratones, tan terrible que una vez de jovencita entró uno a casa y me tuvieron que llevar a urgencias, así que, afortunadamente para mí este recuerdo tuyo no lo he compartido pero sí sé cómo se hace el jabón porque lo he visto hacer muchas veces.

    Besos

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  3. Claro que sí, amigo Gaucho. La Mangano, en la película "Arroz amargo", era un monumento de mujer y de actriz. ¡Gracias!

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  4. Veamos, niña María, veamos: ¿cómo puedes pensar que al precioso y lindo rantoncillo de campo le iba yo a dar algo que contenga sosa caústica? ¿no te estará sentando mal "la calor"? He leído cosas sobre la fobia de las chicas a los ratones...Tú eres fuerte y entera y tienes derecho a tener tus manías...salvo a mí...Besos

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  5. Que ratoncillo más listo, tiene más inteligencia que varios políticos, que se comen todos los trozos de jabón y otros tantos privilegios. Ignoran como el agudo y simpático ratoncillo, que en esta vida se debe compartir y cumplir las propuestas.
    Un abrazo amigo.

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  6. ¡Me encanta, Manuel, esta historia! Ya estoy deseando el capítulo siguiente. Por cierto, cómo está Silvana Mangano... (Un deseo de mujer: parecerse a ella)

    Besillos,

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  7. tiene su moraleja esta entrada, la agudeza del ratón es digan de imitar

    gracias por la huella
    un besitos y buen miércoles

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  8. ¡Gracias Taty! En el campo y en aquellos tiempos, un apretón de manos cerraba un trato: la palabra dada se cumplía siempre...¡Igual que en la ciudad y entre políticos! Abrazos.

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  9. ¡Gracias Alice! Ella y tú sois mujeres de carácter, como tiene que ser...Besos.

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  10. ¡Gracias a ti, amiga Elisa! El ratón era todo un caballero. Abrazos.

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  11. Un pacto de caballeros muy tierno.
    Hermosa y bella entrada de post.
    Sabes amigo Manuel al leer tu post me has recordado el jabón casero del bueno.
    Mi bisabuelo y mi abuelo eran fabricantes de jabón, tenían una fabrica en mi pueblo que se llamaba La Llave.
    Después de la guerra llegaron los detergentes y se cerro la fabrica de Jabón.
    Recuerdos hermosos del ayer, para ti y para mi, con el jabón cada uno a nuestra manera nos ha trasportado a otros tiempos.

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  12. Sí, sí, a mí me habrá afectado el calor pero los jabones llevan sosa caústica, que lo sepas (búscalo en San Google, ya verás).

    Y la gente no se muere (y los ratones menos, supongo) por comer algo que lleve sosa caústica, de hecho muchas de las aceitunas que nos comemos han pasado previamente por agua con sosa para quitarles el amargor y luego se enjuagan bien y las aliñan.

    Ah y ya sé que tú eres incapaz de cometer "ratonicidio", yo en cambio lo haría con toda su familia, ¡qué mala soy, jaja!.

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  13. ¡Gracias MA! Y...¿por qué no escribes, con tus recuerdos, un relato de la fábrica de jabón La Llave? Hay dermatólogos, todavía hoy, que recomiendan lavarse con jabón Lagarto. Besos relimpios perfumados con Álvarez Gómez.

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  14. Cuánta simpatía siento: por tu flaqueza y por su apetito.

    ¡Me ha encantado roer tus recuerdos!

    Abrazos, Manuel!

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  15. María, alma de cántaro: cuando escribo, nunca me documento. Mis recuerdos son mis recuerdos, no quiero influencias "gringas". Te propongo un pacto entre dama y caballero: yo acepto que en el lavadero de la casa, que era el lugar donde fabricaban el jabón, había un saco de sosa caústica, y tu aceptas que al jabón aquel le ponían glicerina...¡Ea!
    Me acongoja pensar qué cosa serías capaz de hacer con un pobrecito novio a quien pillaras "in fraganti" con una amiga casquivana. ¡Madre de Dios! Beso, temblando, tu casta frente.

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  16. ¡Gracias Susi, camarada! "Roer los recuerdos" ¡Gran título para unas memorias. Besos y abrazos.

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  17. Manuel, no es por contradecirte pero María lleva razón en todo lo que ha dicho. En casa se sigue haciendo con sosa y aceites usados, lo utilizamos para lavar no como cosmético. También se usa para las aceitunas aunque nosotros preferimos agua, sal e hinojo.
    Buenas noches.

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  18. La Mangano seguro que por aquel entonces no necesitaba ni glicerina ni sosa caustica, eso sí, solamente podia disfrutarla en pelicula y en mis sueños masturbadores...un saludo

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  19. Nota del editor:
    A buen seguro que el señor Fibonacci ha querido escribir "...en mis sueños más turbadores..."

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  20. ¡Gracias Loli! Para vosotras la perra gorda: el jabón tenía sosa y...¡yo maté a Prim!
    Sois encantadoramente tercas. Besos conciliadores.

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  21. ¿Cómo me gustará tanto que me den la razón?, jajaja (pero sólo si la tengo).

    Ah, respecto a lo que haría si pillara a mi marido (novio no tengo) "in fraganti", tranquilo que no le haría nada malo, tan sólo sacaría la radial y...

    Besos

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  22. Así me gusta, mi querida María...una buena radial previene futuras veleidades...del siguiente marido...una vez que cumplas condena en Alcatraz.
    Besos y michirones.

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  23. Minetras contabas la historia, no podía imaginar otra cosa que el cuadro que relatas, y no sabes lo que me alegra de que se cumpiera ese magnífico pacto entre caballeros.
    Un beso sin pactos, sólo por afecto.

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  24. ¡Gracias María de los Remedios! Nunca se apagan tus comentarios...¡Qué de alegrías me propinas! Besos francos, sin doblez.

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  25. Llego tarde pero como el ratón me gusta roer tus letras voy a por más
    Un beso

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  26. Sí, mi tardona pero fiel y querida 40añera: "roer, morder, limar, lamer,comer, gastar..." ¡Así hacía el ratón que se comía mi jabón! ¡Gracias, preciosidad!

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  27. Tierno relato.
    Cuando pensé que se avecinaba un desenlace fatal para ese rabilargo y morripelúo ratón ... iba a dejar de leer.
    Preciosísimo e inteligente.
    Claro que son hijos de los dioses!!( Como la Mangano:Qué estampa!)
    Tal vez deberías haber dejado una tajada gruesa de queso todas las noches para no malgastar el jabón.
    Ese jabón tiene que haber sido de buena calidad.
    Cálido pacto !!Aunque ... mucho te habrá echado de menos cuando marchaste para el cole.
    Abrazo.

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  28. ¡Sabía yo, mi querida Carmela, que tú te alinearías con los no-violentos! Cuando regresé, al siguiente verano, busqué a mi ratón pero...¡Quiá! Es posible que estuviera opositando para Notarías.
    Abrazos y mi gratitud.

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Pienso que l@s comentarist@s preferirán que corresponda a su gentileza dejando yo, a mi vez, huella escrita en sus blogs, antes bien que contestar en mi propio cuaderno. ¡A mandar!