miércoles, 25 de mayo de 2011

Terca luz


( Daria Werbowy por Cass Bird )

De la terca luz su postrer fulgor reúno.
Cautivo y descompuesto en oros y malvas y esmeraldas,
el fulgor apenas vela mi ánima de ambarinos linos.


Tal vez fuera piadoso que esa luz de luz se recogiera
en un solo haz de domésticas volutas, polvo de libros,
y así el niño que queda apenas tuviera otra encomienda
que limpiar las celdillas de mi memoria.

Mas... ¡qué va!... la impía luminiscencia no ceja
Hasta derribar el nido de mi cama.


Quiebra el rayo por el cristal herido
y rompe en topacios y opalinas y cárdenas turmalinas
que a danzar invitan al hombre antiguo y a la mujer nueva.

Bailamos tres, el hombre solo,
la mujer que llega y el eterno niño.


Peces fusiformes chocan, mecánicos,
sus bocas en minerales besos de estéril cortejo;
mil cristales bermellones revientan
las paredes cotidianas de mi egocéntrica guarida.


¡Inclemente luz que a su albedrío administra las sombras!

Tarde quita claridad y el ocaso abate los colores
y gemas presos en los vidrios de mi caleidoscopio.

Hombre, mujer y niño lamentan la noche.


"Uno no se acuerda más que de los momentos" Cesare Pavese


Intima, verdadera teoría de la relatividad de poeta. Sin ecuaciones, sin Emc2.
Pequeño, dulce niño de los aljibes y los diminutos peces naranjas que no saben del tiempo relativo pasado ni futuro, ni del asombro y la alegría que viven en los caleidoscopios y los mapas.
Momentos,
momentitos,
M
O
M
E
N
T
A
Z
O
S
de los que echar mano en los naufragios, las galernas en pleno día, las noches en vela, una llamada que no suena y es la única en el mundo que obligaría al tiempo volver a los relojes.

( texto que me ha enviado, en la mañana de hoy, una lectora bajo la rúbrica de Mme de Stael.
Tan inteligente y emotivo mensaje me ha movido a corregir y editar de nuevo el poema "Terca luz", que escribí hace un año para otro de mis cuadernos )

12 comentarios:

  1. Palabras, bellas palabras, pero me quedo con las sensaciones que ese niño todavía no sabe describir. Beso.

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  2. Tus versos amigo Manuel son momentos, momentitos , momenticos , momentazos de una vida, tu vida.
    Son escritos amorosamente desde el alma del niño eterno poeta que llevas dentro del hombre niño y de la mujer niña ... juntos hacen renacer la misma vida.

    Besos del alma de una niña, al alma otro niño.

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  3. ¡Inclemente luz que a su albedrío administra las sombras!

    Qué belleza Manuel, me ha encantado este verso. He leído dos veces, me ha gustado muchísimo; poético, sentido, desgarrado y hasta diría que en medio de su desahogo hay un caudal cómplice entre el verso y tú. Sentidos con sentidos secretos, que aunque parezca redundante…¡Tiene su sentido! (Sonrío, te enmarañé)
    Un abrazo.

    VivianS

    (No logro comentar con el perfil)

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  4. ¡Hola!
    Unas muy bonitas letras, para tres.

    Salud.
    J.M. Ojeda.

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  5. Un post para pensar ,cierto:inteligente,emotivo;al leerlo uno se pregunta porque nunca le escribieron un texto asi.

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  6. Parece que otra vez blogger está caprichoso, no me deja comentar con mi nick.
    Precioso tu poema, me ha conmovido el texto de Stael.

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  7. La vida es eso: Momentos.

    Buen texto, amigo.

    Un abrazo.

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  8. Me gusta saber que el niño sigue ahí jugando con los peces y sintiendo las humedades de los aljibes, que guía al hombre a través de esa luz y lo acompaña en sus momentos oscuros.
    Me gusta verlo habitando es su mirada divertida cuando observa la terca luz descomponerse a su paso por el prisma de la vida

    Un beso luminiscente

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  9. Claroscuros, Manuel, y una atmósfera mineral entre la terca luz. Terca, que lanza sus rayos sobre el pavimento de piedra caliza.
    Bello poema
    Salud
    Francesc Cornadó

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  10. Quizá por tus orígenes, me llevas a recordar a los poetas andaluces... terca fianza la que obligaría al tiempo a volver a los relojes.
    Mi beso.

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  11. Es eso y está muy bien dicho: la vida, una sucesión de momentos, sin encadenar y desordenados que aparecen, fantasmales y de repente, antes del amanecer, para jorobar al insomne y recordarle que somos pedazos mal cosidos de instantes, casi nunca gloriosos.

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  12. Bueno...Un texto precioso, original. Me temo que mi comentario no llegará nunca a la altura del de esa seguidora que nos presentas. Sois muchos los poetas BUENOS que andáis por aquí sin prodigaros. Dices que no publicas y yo me digo que es una pena que el anonimato entierre a verdaderos artistas de la literatura. Piénsalo.
    Un abrazo, Carmen.

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Pienso que l@s comentarist@s preferirán que corresponda a su gentileza dejando yo, a mi vez, huella escrita en sus blogs, antes bien que contestar en mi propio cuaderno. ¡A mandar!