lunes, 8 de noviembre de 2010

FELIZ POR OBLIGACIÓN


( foto tomada por el autor en Donostia )

No me gusta ser feliz por obligación. Defiendo el derecho de los ancianos a recluirse en un cenobio o en su pueblo con su vaca Margarita.

Hay que desmontar con urgencia la industria que se ha creado para entretener a los jubilados. Quien pretenda recolocar a los pensionistas para realizar tareas retribuídas debe responder de sus actos ante lo que antaño se llamaba, no sin exageración, “El Altísimo”. Garrote vil para los psicólogos que teorizan sobre la conveniencia de mantener los vínculos sociales hasta el día en que uno entregue la cuchara.

Cada cual con su cada “cuala”, el mundo se desliza, la vida se resbala. Flaubert escribió: “Ser estúpido, egoísta y estar bien de salud, he aquí las tres condiciones que se requieren para ser feliz. Pero si os falta la primera, estáis perdidos”.

¿Por qué damos por supuesto que los ancianos desocupados son todos unos infelices estúpidos? Un respeto, oiga, en nombre de un futuro anciano, si es caso.



17 comentarios:

  1. Existe el concepto de "Jubilado=Jorobado" Hay algo de cierto en eso.
    El problema es que una persona puede conservar el espírtu joven, activo, con ilusiones, te sigues creyendo "un chaval". Pero cuando por las mañanas te miras al espejo al afeitarte... ¡Ay madre mía! ¿Pero quién es ese viejo que me mira? ¿Soy yo? Cuando se está rodeado de gente más joven que tú, por el trabajo o las aficiones se tiende a creer que tú eres uno más de ellos. Cuando los viejos se juntan con los viejos, es cuando te sientes un anciano de verdad.

    ResponderEliminar
  2. ¡Amigo Carlos! Tu tesis está claramente expuesta. Yo solamente defiendo la libertad de afrontar, cada cual con sus criterios y apetencias, la etapa final del recorrido vital. ¡Trabajar a cambio de dinero no es lo más gratificante de la vida! Hay más cosas...¡Gracias Carlos!

    ResponderEliminar
  3. Manuel, un placer pasar por tu espacio.

    En cuanto a los mayores...

    Somos como el vino cuanto más añejos, mejor!!!

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  4. Antes de nada, agradecerte el regalo que para mí suponen las hermosas palabras que has dejado en mi rinconcito poético en forma de comentario...

    Y en cuanto a los ancianos... ¡¡¡Ufff!!! Hay tanto que decir... Porque ancianos los hay de muchos tipos, casi tantos como tipos de hijos hay...

    Estoy completamente de acuerdo con la tesis de que por ser anciano no se deja de ser persona, y allá cada cual con su vida, porque la persona tiene el derecho de elegir cómo y dónde vive, cómo y dónde pasa su tiempo libre, y nadie tiene por qué venir a organizarle la vida, con un cierto deje de discriminación, con "Hogares para Ancianos" donde puedan entretenerse... ¡Como si fueran tontos de baba caída y no supieran hacerlo ellos solos!

    Pero ¡ay! Cuando entra la voluntad del hijo, más bien dirigida a deshacerse de un problema que orientada a preservar el bienestar de sus ancianos padres... Aquí ya no hablamos de "Hogares" ni de "Sitios de Recreo" para ancianos... Hablamos de residencias en las que, como quien no tien voz ni voto, porque al anciano no se le considera ya persona, debe ir cual borrego en manada, a ingresar en una residencia donde se le atiendan todas las necesidades... (continuo)

    ResponderEliminar
  5. ¿Y qué pasa con esos hijos desnaturalizados que olvidan a la madre que les parió y al padre que les dio de comer y que, enfermos, dementes o alzheimicos, viven en la miseria más miserable y no hay para ellos ni Hogares, ni lugares de Recreco ni mucho menos Residencias, sino la mas profunda y dolorosa Soledad?

    Entonces, me pregunto ¿qué significa ser anciano? Y tengo que llegar a la triste conclusión que, hoy en día, olvidado que son los que se rompieron los cuernos para que hoy podamos recibir nuestra pensión o nuestro paro los jubilados, los parados, los enfermos mentales incapacitados, NO SON MÁS QUE UN GRANO EN EL CULO DE LA SOCIEDAD, que no sabe cómo quitárselo de enmedio porque sólo genera gastos y ningún ingreso, porque sólo da probremas con sus múltiples achaques y porque hay que construirles esas casitas de muñecas para que se entretengan y residencias a tutiplé (porque, encima, cada vez son más) con lo que, para más INRI, cuestán un pastón al Estado...

    Y nadie se ha parado a pensar en el cúmulo de sabiduría de nuestros abuelos, en lo que aprenderíamos de sus experiencias, y en el amor que necesitan en ese tramo final de su camino...

    ¡Leche, QUE SON NUESTROS PADRES!

    ResponderEliminar
  6. Extender la idea de que las personas que trabajan después de los 65 años son felices, además, contrastándolo con estudios psicológicos, es una buena forma de ir mentalizándonos a todos para cuando aumenten la edad de jubilación. Yo cambiaría el término, y, en vez de jubilación lo llamaría liberación y haría un estudio sobre la amargura de los adultos alienados en su trabajo.

    ResponderEliminar
  7. Querida amiga Adriana, ¡tanta vida y tantos años merecen que los otros dejen en paz a los ancianos que así lo deseen! ¡Gracias camarada!

    ResponderEliminar
  8. Marta, niña, que tienes de todo menos "simpleza", ¡gracias por tu ilustradora "coda"!...No es fácil añadir nada a tu elocuencia. Quizás tan solo esto: ¿tendrá que ver con el fenómeno analizado con la "sobreprotección" con que criamos a nuestros "cachorros", hasta que cumplen ¡30 ó 4o años!

    ResponderEliminar
  9. ¡Millones de gracias, amiga Alice! Sí jubilación es una palabreja de mala raíz latina (jubileo, alegría) Las personas alienadas por trabajos mercantiles y, tantas veces, humillantes y mal pagados, se acostumbran a la cautividad y no se aclimatan a la libertad. Lo menos que podemos es cultivar el arte de insultar a los que viven de explotar al prójimo...

    ResponderEliminar
  10. Si la libertad es un tesoro, no jorobemos más de lo debido a quienes normalmente pueden seguir tomando sus propias decisiones sin necesidad de absurdas "necesidades" que potencien "utilidades" que no suelen ser demasiado gratificantes.
    Ni un pero que poner a tu disquisición.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  11. ¡Mi María! Un comentario de la niña sin una sola adversativa..."más, pero, aunque, sin embargo..." ¡Gracias reina! ¿no tendrás fiebre? beso libertario.

    ResponderEliminar
  12. ¿Sobreprotección? ¡Uff! Otro interesantísimo tema sombre el que habría mucho que decir... ¿Es que consideras sobreprotección que sus padres les den todo lo material (juguetes, la play, nintendo, y mil cosas más de las que no sé ni quiero saber) que quieren para que estén entretenidos y ellos estén en paz? ¿Qué fue de aquellas salidas al campo en familia? Porque hoy en día no sé de ninguna familia amiga que lo haga: los padres, derrengados de trabajar, quieren el finde para descansar, y a los hijos-estorbo los callan a bases de dinero convertido en lo que ellos más deseen... ¿Y qué ha sido de esas conversaciones padre/madre-hijo/hija, si los padres llegan estresados sel trabajo y charlar con sus retroños es de lo que menos ganas tienen? (continuo)

    ResponderEliminar
  13. ¿Tú crees que el niño tipo de hoy en día responde al niño tipo sobreprotegido? Entonces, ¿cómo se explica la violencia en las aulas, el comienzo a tomar sustacias adictivas antes de los 13 años, el beber alcohol antes de esa edad, el que puedan llegar a casa a las tantas de la mañana y "aquí paz y después gloria? Hace años, cuando daba clases, siempre llegaba una media hora antes para poder tomarme un café, y muchos día coincidía con una ¡NIÑA! cuya conversación escuchaba sin poderlo evitar... Iba a COU, luego tendría unos 17 años y me enteré de todas sus aventuras con la cocaína y las pastillas... ¿Crees que eso puede ser producto de una sobreprotección? (continuo?

    ResponderEliminar
  14. Pues yo creo que no, lo siento... Creo que se debe justo a lo contrario... Al hecho de que los padres se han olvidado de su función de ser padres y han dejado de ejercerla... Y lo que tenemos hoy en día son varias generaciones que se nos vienen encima, ignorantes (gracias a la "maravillosa" revolución educativa socialista), sin valores (ni éticos ni morales), que se creen saberlo todo y no saben nada, que no tienen respeto ni a nada ni a nadie (ni siquiera a sí mismos) y con la que hay que bandearse con mucha mano izquierda o son capaces de ¡Dios sabe qué! (continuo)

    ResponderEliminar
  15. Y esos hijos tienen esa filisofía de vida gracias a sus padres desnaturalizados que no se han preocupado ni por su educación ética y moral "porque tenían cosas más importantes que hacer"... Y si han sido capaces de comportarse así con sus propios hijos ¿Qué no harán con unos padres ancianos que, desde su óptica, significan problemas, gastos, tiempo, paciencia y algo que jamás han debido entender, AMOR y CARIÑO? ¿Y es que sus padres también se comportaron con ellos de la misma manera como ellos se están comportando con sus padres? ¡NOOO! Pero la vida ha evolucionado demasiado deprisa en estos últimos 50 años, y ha dado tiempo a echar a un lado ese petardazo del amor y a aferrarse con manos y pies a la cultura del capitalismo consumista, donde el sentimiento es una idiotez porque no genera beneficios...

    Es sólo mi opinión...

    ResponderEliminar
  16. Mi amigo, buen post mis felicitaciones.

    Los ancianos en sus últimos años de vida deben de ser queridos respetados y felices por derecho y obligación de sus seres queridos y vivir la vida con dignidad de personas merecedoras de ello y ser felices por que lo merecen.

    Un tiempo para trabajar y otro para disfrutar y vivir la vidas le puedan permitirse en su jubilación.
    Hay un tiempo, para cada tiempo y para cada circunstancia.

    Un abrazo de MA para ti.

    ResponderEliminar
  17. Marta,amiga Marta: Habida cuenta de lo elaborado y de la nitidez de tus tesis, me parece oportuno plantearte una proposición, decente por supuesto: Te brindo este blog para, si lo tienes a bien, publicar el contenido de tus cuatro comentarios con unas ilustraciones o fotos que trataría yo de buscar para no desmerecer tu texto. Ya me dirás...Saludos cordiales

    ResponderEliminar

Pienso que l@s comentarist@s preferirán que corresponda a su gentileza dejando yo, a mi vez, huella escrita en sus blogs, antes bien que contestar en mi propio cuaderno. ¡A mandar!