lunes, 16 de marzo de 2015

¿CLÁSICO O ROMÁNTICO?



( el autor en el mar de Galicia )

Soy persona ordenada por fuera y desordenada por dentro.
Me explico: tengo un exterior clásico y un interior romántico.

Carrocería burguesa con motor ácrata, ¿me siguen?...
Cada día necesito encerrarme, un buen trecho de tiempo, a solas conmigo mismo
para olisquear en mi desorden interno,
no sea que se me haya colado el virus del orden lógico
en mi rayado disco duro.

Amo el caos, pero necesito el orden, que dijo no sé bien quién lo dijo.
¡Tranquilo en apariencia, inquieto en esencia!
Blanco por dentro, verde por fuera y si no te lo digo, espera.


( en la Habana )

15 comentarios:

  1. Interesante coctel de esencia, por lo menos usted tiene claro los ingredientes de su receta, yo en cambio ando liada aún encontradome cada mañana al despertar sabores nuevos en mi cuerpo, y alma que me guian a caminos desconocidos hasta ese día.
    He vueltooo!!!
    Ah! se me olvidaba le dejo Mis besos

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  2. Manuel te has definido perfectamente en tus palabras escritas por dentro y por fuera eres las dos cosas en una sola, clásico y romántico.

    Yo añadiría muy glamuroso y también con un punto esotérico,nacistes así gracias a la vida por ser así.

    Me gusta que seas blanco por dentro y verde por fuera, como yo.

    Aquí te dejo un poema muy conocido de Federico García Lorca el también era blanco y verde.

    Romance Sonámbulo

    Verde que te quiero verde.
    Verde viento. Verdes ramas.
    El barco sobre la mar
    y el caballo en la montaña.
    Con la sombra en la cintura
    ella sueña en su baranda,
    verde carne, pelo verde,
    con ojos de fría plata.
    Verde que te quiero verde.
    Bajo la luna gitana,
    las cosas la están mirando
    y ella no puede mirarlas.

    Verde que te quiero verde.
    Grandes estrellas de escarcha,
    vienen con el pez de sombra
    que abre el camino del alba.
    La higuera frota su viento
    con la lija de sus ramas,
    y el monte, gato garduño,
    eriza sus pitas agrias.
    ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde?
    Ella sigue en su baranda,
    verde carne, pelo verde,
    soñando en la mar amarga.

    --Compadre, quiero cambiar
    mi caballo por su casa,
    mi montura por su espejo,
    mi cuchillo por su manta.
    Compadre, vengo sangrando,
    desde los puertos de Cabra.
    --Si yo pudiera, mocito,
    este trato se cerraba.
    Pero yo ya no soy yo,
    ni mi casa es ya mi casa.
    --Compadre, quiero morir,
    decentemente en mi cama.
    De acero, si puede ser,
    con las sábanas de holanda.
    ¿No ves la herida que tengo
    desde el pecho a la garganta?
    --Trescientas rosas morenas
    lleva tu pechera blanca.
    Tu sangre rezuma y huele
    alrededor de tu faja.
    Pero yo ya no soy yo,
    ni mi casa es ya mi casa.
    --Dejadme subir al menos
    hasta las altas barandas,
    ¡dejadme subir!, dejadme
    hasta las verdes barandas.
    Barandales de la luna
    por donde retumba el agua.

    Ya suben los dos compadres
    hacia las altas barandas.
    Dejando un rastro de sangre.
    Dejando un rastro de lágrimas.
    Temblaban en los tejados
    farolillos de hojalata.
    Mil panderos de cristal
    herían la madrugada.

    Verde que te quiero verde,
    verde viento, verdes ramas.
    Los dos compadres subieron.
    El largo viento dejaba
    en la boca un raro gusto
    de hiel, de menta y de albahaca.
    --¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
    ¿Dónde está tu niña amarga?
    ¡Cuántas veces te esperó!
    ¡Cuántas veces te esperara,
    cara fresca, negro pelo,
    en esta verde baranda!

    Sobre el rostro del aljibe
    se mecía la gitana.
    Verde carne, pelo verde,
    con ojos de fría plata.
    Un carámbano de luna
    la sostiene sobre el agua.
    La noche se puso íntima
    como una pequeña plaza.
    Guardias civiles borrachos
    en la puerta golpeaban.
    Verde que te quiero verde,
    verde viento, verdes ramas.
    El barco sobre la mar.
    Y el caballo en la montaña.


    Fuente:

    http://www.mat.upm.es/~jcm/lorca-romance.html

    Un abrazo de tu amiga MA desde Granada.

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  3. La vida entera será posible... Bonita manera de definirte. Lo que me gustó más fue lo de blanco por dentro y verde por fuera, pues me encanta el color verde a razón de que una vez me gustó mucho un hombre de ojos verdes, escribí varias cosas manifestando ese color pensando en él.

    Un saludo,

    Andri

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  4. Retrato perfecto.
    La dicotomía orden-desorden era necesaria y manifiesta.
    Me encantas, lo sabes.
    Un beso.

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  5. Sé que saboreo la vida porque tengo la misma necesidad de orden que de caos. De hecho, el dominio del orden siempre me desmadra y la supremacía del caos me aburguesa.

    Como ves, ando siempre en busca del equilibrio por más que sepa que no hay nada en la vida más inestable.

    Felicidades por tu entrada.

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  6. Querida amiga Alice:
    Tu comentario, que comparto y agradezco, me trae el recuerdo de Juan Ramón: "Ave y viento, doble ala y armonía, vendrán a tu prisión..."
    Recorramos el camino de la desequilibrada estabilidad o...¿al revés? ¡Gracias!

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  7. Tú solito te defines ¿por qué?...¿no te encuentras?...todos hacemos equilibrismos, y las mujeres, además, con tacones....
    Un beso.

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  8. ¿Estoy despierto? Dime Marián. Tú que sabes cómo...Otro beso.

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  9. Ay picaron, eres un encanto y tus letras y tu enamoráis.
    Besos blancos o mejor verdes jejeje

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  10. Así es la vida, palabras que quedan sin pronunciar...¡Gracias MarianGardi! Verdiblancos, como el Betis...

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  11. Me gusta ese espacio privado, el oasis que place a cada cual...por dentro!!!


    Un abrazo Manuel

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  12. ¡Gracias Merce! Juan Ramón decía:
    "...Solamente tú solo llenarás/
    enteramente el mundo."

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  13. me gustó tu autoretrato, es seductor
    llenito de recovecos
    un laberinto en donde poder perderse

    besitos desde mi partícular instinto
    tenun día precioso

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  14. Elisa, querida lichazul, laberinto, recovecos, tu instinto...¡Qué bellas suenan tus palabras! Gracias y...mis mejores deseos para tí...

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  15. Me gusta tu mezcla, yo soy ordenada por todas partes, con lo cual me encuentro poco original.
    Un abrazo.

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Pienso que l@s comentarist@s preferirán que corresponda a su gentileza dejando yo, a mi vez, huella escrita en sus blogs, antes bien que contestar en mi propio cuaderno. ¡A mandar!