miércoles, 29 de septiembre de 2010

EN ISLANDIA NO HAY HORMIGAS


( foto El País)

Nunca me he sentido más perdido que en Islandia. Me salvó un cocinero granaíno que me propinaba de cena ¡doce! cigalas por noche.

De seguir las cosas así volveré a mi aljibe primigenio. Me basta con que el agua me llegue a las tetillas. Siempre habrá algún galápago que me dé conversación. Para tal caso, aquí está el cuento enterito y verdadero:
Escribo bajo la luz de la luna llena. Por primera vez. Hacía tiempo que no hacía algo por primera vez. Luz de luna que hidrata mi alma. Soy yo: pasado plusquamperfecto, presente en libertad condicional, futuro imperfecto.
El jardín es agua cerrada, que corre cuando cantan las acequias. Unas alcayatas sujetan mi pasado entre las ruinas de mi inteligencia. Apenas. Oigo el mar. Está bravo. Me calma.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

ESTOY EN ESA EDAD...



( Hoy, 22 de septiembre, cumplo años.
Sí, el de la foto soy yo...hace algún tiempo )

Estoy en esa edad en la que un hombre quiere,
por encima de todo ser feliz, cada día.
Y al júbilo prefiere la callada alegría
y a la pasión que mata, la renuncia que hiere.

Vivir entre las cosas, mientras que el tiempo pasa
-cada vez menos tiempo para las mismas cosas-
y elegir las que valen una vida: las rosas
y los libros de versos, y el viaje y la casa.

Hasta ahora he vivido perdido en el mañana
-seré, seré, decía- o en el pasado-he sido
o pude ser, pensaba- y el mundo se me iba.

Ahora estoy en la edad en la que una ventana
es cualquier aventura, y un regalo el olvido.
Ya no quiero más luz que tu luz mientras viva.

(Rafael Juárez, "Lo que vale una vida")
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domingo, 19 de septiembre de 2010

TRES MUJERES



Sheela me regalaba plantas que cuidaba primorosamente en su ático de la calle Ibiza. Sin ascensor, subía los siete pisos, a pata, escaleras arriba. Comíamos, nos besábamos y hacíamos la siesta. Desde su cama vislumbrábamos la capa del cielo de Madrid.

Yo preguntaba si nos pasaba algo. Ella siempre decía:
− Nada.

Era pequeña, dulce y culta. Rubia, pecosa y con unos pechos sin vuelta de hoja. Mandaba reportajes a la BBC de Londres. Tenía un perro grande que vivía en el parque de El Retiro, como yo por entonces.

Nos gustaba comer en los restaurantes económicos que había en el barrio. Sólo nos intoxicamos una vez, y lo resolvimos con dieta de agua y limón.

Aquella siesta le hablé de otra mujer. Sheela me dijo:
− Tú no tienes por qué elegir.

La otra, que era Rita, tenía otra opinión:
− Aclárate. O ella, o yo.

Conté el asunto al otro ángulo de nuestro cuadrángulo, que era Marisa. Ella me miró en azul:
− No es tu problema. Es de ellas. Y mío.

Yo no sabía que también el asunto era un problema para Marisa, quien vino de un colegio de monjas de Cáceres a vivir Madrid “la nuit”. Tuvo sus días de gloria como modelo y actriz de anuncios y esas cosas. Luego pasó a la revista y a los cafés-cantantes, de ahí al topless, para terminar ganando buenos cuartos como cocotte de constructores y promotores inmobiliarios.

Marisa se compró un pisazo en un edificio rehabilitado en la calle Bárbara de Braganza y un mal día me despidió por teléfono diciendo que yo había sido su gran amor, pero que ya estaba bien de joder por el morro. Así, como suena. Y todo porque se había traído del pueblo a una sobrina, para servir en su casa, que estaba de toma pan y moja. Por lo visto, la criatura dijo a su tía que yo la miraba en demasía. ¡Qué error, qué inmenso error!

                                                                 ( el óleo es...¡de Picasso! y se llama...¡Tres mujeres! )

jueves, 16 de septiembre de 2010

MI ZORRO


( ilustración Gatto: http://gattoenmascarado.blogspot.com/ )

Ayer noche, mientras la luz se resistía a amanecer, he soñado que amaestraba a un precioso zorrillo. De primeras, el cachorrito me mordía con sus pequeños dientes en aguja. Muy pronto le sale su natural bondadoso y come de mi mano. Le llevo a vacunar y a desparasitar, justo a tiempo de que su madre venga a visitarnos para comprobar si su cría está bien tratada. Se vuelve tranquila a su zorrera. Su cría está en buenas manos: ¡son las mías!

viernes, 10 de septiembre de 2010

OBITUARIO


( autorretrato )

Dado que no podré acompañaros en mi funeral civil, nunca religioso, debéis saber que Ella es la  encargada de redactar y  leer mi obituario. No debe ocultar mis rarezas ni flaquezas. Tampoco deseo ditirambos ni venganzas póstumas. Supongo que incluirá una breve referencia al personal universo de mi escritura. Y otra a mi gusto juanramoniano por la mujer. Y nada más. ¿De acuerdo? ¡No cotilleéis en demasía! Vuestro,
Manuel Mª Torres Rojas
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( foto Leopoldo Pomés )
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martes, 7 de septiembre de 2010

DESENCUENTRO


( ilustración Laura Tedeschi )

Te provoco y me obvias.
Mira mis pechos,
la curva hueca de la cadera.
Yazgo de lado,
opuesta a tu espalda.
Me acaricio el pubis
y me mojo.
Recupero el triángulo perfecto
que forman mis piernas.
El vértice explota.
El regusto de los dedos
me sabe ácido.
Es dulce el gozo
de la untuosidad.
Me retienes y me miras:
hoy no toca.

( Precioso poema de Cecilia Quílez )

viernes, 3 de septiembre de 2010

POR AMIGA, POR AMIGA


Por amiga, por amiga
Sólo por amiga.

Por amante, por querida.
Sólo por querida.

Por esposa, no.
Sólo por amiga.

( Alberti. "La amante. 1926")
Susi Romero de la Torre, a propósito de la polémica suscitada en este blog por la entrada "¿Amante o amiga?"
escribe un atinado correo, que reproduzco aquí, con su permiso:

Las relaciones entre personas, sea del sexo que sean, son genuinas e irrepetibles. No tienen por qué formar parte de estereotipos creados por motivos que ya no perviven en la sociedad hoy en día (pareja, hijos, protección, aprendizaje…)

Las etiquetas son un mal para las relaciones "sociales", ya sean entre hombres y/o mujeres. Encorsetan y molestan. Privan de libertad.

Creo en las amistades con sexo, en el amor sin sexo, en el sexo con amor y en la amistad con o sin tensión sexual; he visto ejemplos reales muy ajustados a esas formas, aunque desde fuera se vieran juzgados de otra, más simplista y desde luego, más cotilla.
Y lo del sentimiento excluyente... quizás está mal enfocado: ¿tu pareja... puede ser tu amiga? ¿puede haber entre dos personas tal grado de sinceridad que no destruya una pasión amorosa?

No sé si hay gente razonable que sea lo suficientemente madura para enfrentarse a ciertas maneras de vivir o de convivir. Todo lo anterior es extrapolable a toda clase de relaciones que supongan convivencia y/o contacto frecuente, como las familiares.

Susi Romero de la Torre:     http://durmiendoenunapapelera.blogspot.com/