jueves, 22 de julio de 2010

La medida de mi tiempo


( foto realizada por el editor del blog )

"Después de doscientas tormentas, cinco mil setecientos correos, innumerables insomnios plenos de recuerdos; veinte inviernos, diecinueve primaveras, tras varias grandes pruebas del espíritu y las innumerables pequeñas, eres un agua subterránea que permanece oculta en lo profundo tras haberse filtrado lentamente a través de la tierra: sereno, secreto caudal del alma que no teme ya las lluvias torrenciales ni la sequía.
No sé cómo ni cuándo emergerá, pero siento su rumor y su presencia cada vez que contemplo una fuente o el mar.
Perdona, no sé decirlo de otro modo, acostumbrados como estamos a las proclamas, a la grandilocuencia, a decir cosas para parecer mejor de lo que somos: cualquier palabra altisonante muere en mis manos antes de escribirla, no nos pertenece.
No hay lugar en el mundo en el que pueda ocultarme o huir, no es ni quiere ser una declaración de amor con ramos de flores y la rodilla doblada en la tierra.
Sencillamente, estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo"

( texto remitido al editor por una improbable lectora, quien atribuye su autoría a LORD DURVON LE ROUGE )

martes, 20 de julio de 2010

ESPÍA DE MI MISMO


( foto del autor en GLYPTOTEK de COPENHAGEN )

Un escritor es un espía de sí mismo. Por eso yo espío a esa persona que vive en casa, escribe en mi mesa de caoba y duerme en mi cama. Igual sucede que cada alma habita en dos cuerpos. O que un cuerpo alberga a dos espíritus.

jueves, 15 de julio de 2010

CARTA AL NIÑO


foto: el niño y su hermana E. )
"Querido niño Manuel María:
Las piedras se convertirán en rocas abrigadas de musgo cuando llegue el invierno de la primavera.

Mi querido okupa de aljibes, biólogo de galápagos, ranas, tritones y libélulas, amante de cachorros de dogos de Ena, aprendiz de naturalista de salamanquesas en cajitas de tabletas Okal, arquitecto de acuarios caseros. Naricilla metida siempre en el mundo de los adultos, responsable de la leyenda del recuerdo de la caída de Valeriano en la tartana, impresionado por las bocanadas de humo de la Maura.

Una pistola en la guantera del coche del amigo del padre o una confesión al párroco de El Pilar de la Horadada (ambas cosas igualmente peligrosas).

La llegada del otoño con la caída de las hojas…de forrar libros. Lucerita o el amor interior. La tía monja, caníbal de ovejitas Guillerminas.

El partido de fútbol del día de Nochebuena, con escenario gótico y mirón incluido. Atracón de polvorones, turrones, mazapán, alfajores, roscos de anís, mantecados y yemas….y el inevitable postre de chocolate de algarroba o zumo de limón con bicarbonato. El Belén y su protocolo, la Noche de Reyes rentable para el inteligente y dulce niño que sabe pedir y esperar…

El flan chino “El Mandarín”, tatuado de deseos de regaliz y besado y sorbido con avidez del que cree aún en que creer es hacer posible lo imposible. Anfitrión curioso de los gustos gastronómicos de SSMM y sus camellos.

El muro del 8 de enero, la jaula colegial, y mañana en los refugios subterráneos de tu barrio, seguido por las ratas como flautista de Hamelin que desea deshacerse de molestos y pasados ojillos rojos devoradores ávidos de sueños.

Los quince capítulos conforman el libro más memorable que he leído (y sentido). Tus tres meses entregados a ofrecernos al hombre que recuerda y al niño que vive (¿o es al revés?) , han sido todo un lujo para quienes te leemos y apreciamos. Gracias por entregarnos esta infancia por entregas, entregada por un corazón entregado. Y gracias por soportar amablemente a la impertinente Violeta, que ni sabe cecear ni tiene rizos tan siquiera, pero que en el fondo quiere a su manera al Guillermo de su alma."

   Esta carta ha sido enviada al niño con el remite de Marisa Vegas
 EL ESPEJO DE LA LUNA

( nihil obstat. Con las debidas licencias )

Esta carta resume ,con precisión y abundante cariño, tres relatos de mis andanzas infantiles publicados, durante los últimos meses y por entregas, en mi blog "Brevediario":


martes, 13 de julio de 2010

REGAZO DE MADRE JOVEN



¡...yo estoy en el regazo de mi madre joven, y el balcón fulgura
-cristales de colores- con la rosa viva de mi solo sol!

J. R. J. 

viernes, 9 de julio de 2010

ARCO DE LUNA DE MUJER


( foto Masao Yamamoto )

Es agosto en la huerta
y los tritones se bañan en mi alberca.
El agua tibia del aljibe alivia la leve ceniza de un pesar.

Mordisqueo una azufaifa azucarina, y
los aromas de un viejo amor se van acercando a mis manos.
A la noche, las salamanquesas sorben los mosquitos
que el farol de alumbre encandila.
Los chirridos de los grillos entumecen mis oídos.
Sueño que amanece en el camino del cielo.
Sin razón, la ociosa calima se desteje. No está el viento.
Si hay cuatro,
si son cuatro
las estaciones
¿por qué vivo yo tan solo en una?

Arco de luna de mujer en tierra firme.

lunes, 5 de julio de 2010

SU LENGUA EN LA MÍA



En la sexta noche consuelan mi insomnio
su voluntad de mujer que comulga con mis miedos
y sus manos que alivian ancianas culpas y acarrean nuevos fantasmas.

En el diagnóstico por imagen lo físico de
no parece evidente, mas ahora, en la cama,
su lengua en la mía desvaría los valores.

¡Anhelos de dos almas sobre mis almohadas!
La calle que me nació barrunta en domingo
la vuelta a noches huérfanas de regazo.

A sol puesto echo cuentas
de cuantos nombro enemigos míos.
Pienso el rayo verde que llegada el alba todo agrisa.
Sueños de diván compactan mis vísceras.

¡Qué costumbre es ésta que no te acostumbra
al desamor de ser libre!

¡Malhaya sea mi cama a solas!,
cortado el cuerpo y desabrida el alma.
Sinsentido que convoca a dioses menores,
reos de demiúrgicas ayudas hipocóndricas.

Al tercer sueño me aflige la imagen de aquel gorrión roto y mudo.

¡Ay de las tardes novias de domingo!

domingo, 4 de julio de 2010

LA NOCHE MÁS ORIENTAL XII



( capítulo duodécimo )

Por añadidura, siendo yo niño de orden y lógica, en la bendita noche de los reales magos de un año de anteantaño tuve una experiencia preternatural. La pared de mi cuarto se iluminó y me invadió una emoción profunda. Era una luz tan hermosa como la de un atardecer de otoño. La luz se convirtió en un bienestar tan absoluto que me desbordó de contento y me hizo comprender los asuntos de la Antigüedad. Al final tomó la forma de una cascada velada por organdí. Me dormí lleno de paz y armonía como si estuviera unido a la naturaleza de las cosas. De todas las cosas.

Sumido en tal iluminación, una fuerza interior me dijo que, pasadas las brumas del invierno, debía intentar conocer el mundo subterráneo de nuestro barrio, de manera que consiguiera llegar al colegio sin pisar aceras ni cruzar calles, entonces adoquinadas. Es decir, sin salir del mundo oculto, verdadera cuarta dimensión de lo que está ahí pero no vemos, de igual forma que una sola hoja de árbol puede ocultarnos la luna.

Ese mandato era de un hondo tan profundo que vislumbrar no pude su principio. Probablemente su origen se agotaba en mí mismo, igual que el corazón late por sí mismo y la mente piensa por sí misma. Cumplí el mandamiento en marzo siguiente y su relato pertenece a otro futuro escrito, pues en éste deseo renunciar a lo esencial para agarrarme a las pequeñas cosas que comparecen de mi pasado. Sólo puedo añadir ahora que, siendo invierno, la voz interior me decía que tras las nubes siempre está la primavera y que en primavera es bueno no olvidar que vuelven los inviernos y que debajo de la luz existe un mundo ciego. Ciego sí, mas lúcido y preciso. Como el rayo del amor o coup de foudre, según en qué idioma se mire.